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La Oración Cristiana I PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Felipe Rincón Vásquez   
miércoles, 04 de febrero de 2009

LA ORACIÓN CRISTIANA I

 

Introducción:

Empezaremos una serie de sermones acerca de la oración como un elemento vital para el desarrollo cristiano y elevar el nivel espiritual que nos permita avanzar en nuestro crecimiento. En esta serie hablaremos sobre la enseñanza y práctica de la oración de Jesús, la oración cristiana y diversas formas y tipos de oración. El propósito es ayudarnos a estar en constante oración, observar como nos ayuda la oración en nuestro crecimiento cristiano, ver los diferentes tipos de oración, y facilitar técnicas de oración. Esta serie no está enfocada hacia el conocimiento intelectual sino hacia la práctica orante. Lo que se espera es que los que sigan este tema se conviertan en cristianos orantes.

Estaremos utilizando diferentes fuentes consultadas. Entre ellas «La Teología espiritual, Síntesis de espiritualidad católica» de los autores José Rivera y José María Iraburu; «¿Qué es espiritualidad bíblica? Por Klaus Berger, Ed. Sal Terrae; «Teología espiritual: reflexión cristiana sobre la praxis», EDE; «El camino de la espiritualidad» Segundo Galilea, Ediciones Paulinas; «La oración intercesora» por Dutch Sheets, Ed. Unilit; «Caminata de Oración» por Steve Hawtheorne y Gram. Kendrick, Ed. Betania; «Escudo de oración» Peter Wagner, Ed. Betania; «Iglesia que oran», Peter Wagner, Ed. Betania; y otras.

 

Desarrollo:

 

JESUS Y LA ORACIÓN

Enseñanza y práctica de Jesús en cuanto a la oración.

Jesús enseña acerca de la importancia de la oración.

En Lucas 18:1, encontramos a Cristo enseñando sobre la importancia de la oración.

«Les refirió también una parábola acerca de la necesidad de orar siempre y no desmayar».

Jesús practicaba lo que enseñaba.

Jesús no solo enseñaba la importancia de la oración por medio de sus enseñanzas sino que también por medio de su práctica. Él practicaba lo que enseñaba. Era tal la dedicación de Jesús a la oración que sus discípulos al verlo depender tanto de la oración le pidieron que les enseñaras a orar.

Jesús oraba todo el tiempo, pero no era un ermitaño.

Jesús oraba todo el tiempo, pero no era un ermitaño que vivía empleado en la contemplación apartado de la gente. En Jesús había una vida de acción y de contemplación. Él sabía cuando estar con la gente y cuando a solas en oración y súplica, en contemplación hacia la divinidad.

Lucas nos dice (21,37) que «Pasaba los días enseñando en el templo, y saliendo al anochecer permanecía en el monte que se llama de los Olivos.»

 

En la historia de la iglesia cristiana hay un personaje llamado Domingo de Guzmán, que decidió apartarse del mundo para vivir en un monasterio en contemplación. Pero este hombre tuvo la visión de saber que fuera había gente que necesitaba de la predicación del evangelio y formó la orden de los predicadores. Así que compartía la contemplación con la acción evangelística. Ese es el ejemplo que nos dio Cristo: acción y devoción.

La vida de piedad no es solamente devoción sin acción como tampoco lo es acción sin devoción. La devoción sin acción es fanatismo y la acción sin devoción es activismo. La piedad cristiana debe mantener el equilibrio entre acción y devoción. Entre la vida de contemplación, de estar a solas con Dios, en comunión, buscando el rostro de Dios; y la entrega a la misión de extender el reino de Dios por medio de predicar y enseñar la verdad divina.

 

No solamente oraba cuando se encontraba en momento de contemplación, sino que durante el tiempo de actividad intercalaba breves oraciones.

Su oración no estaba regulada por la circunstancias.

Él no se dejaba llevar de las circunstancias, sino que sabía poner límites a su actividad exterior para retirarse a la oración.

Sus expresiones corporales mostraban que estaba orando.

La costumbre judía era orar elevando las manos, mirando al cielo, de rodillas, rostro en tierra, etc., y según la costumbre de su tiempo Jesús adoptaba esas posiciones al orar

Juan 11:41 Luego quitaron la piedra, y Jesús alzó los ojos arriba y dijo: —Padre, te doy gracias porque me oíste.

Mateo 26:39 Pasando un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: —Padre mío, de ser posible, pase de mí esta copa. Pero, no sea como yo quiero, sino como tú.

Lucas 22:41 Y él se apartó de ellos a una distancia como de un tiro de piedra, y puesto de rodillas oraba

 

¿Por qué Jesús oraba?

Jesús oraba porque como todo hombre tenía que depender solo de Dios. Para vencer necesita recibir fuerza divina.

El hecho de que Jesús oraba, y lo hacía con tanto fervor, y consciente de la necesidad de ella, ha sido un asunto que ha dado que pensar a muchos sobre la persona de Cristo. Si Cristo es Dios porqué tenía que orar. Unos dicen entonces que oraba solo para darnos el ejemplo, pero que él no necesitaba la oración. Otros que oraba porque no era Dios, sino un hombre escogido por Dios. Hay quienes dicen, es Dios, pero Dios Hijo y oraba a Dios el Padre, que tiene una existencia separada de él, es otra persona diferente. 

Nosotros decimos que ciertamente su vida de oración es un ejemplo para nosotros, que en su vida terrenal dependía del plan establecido por el Padre. Pero que no es un hombre hijo de Adán sino engendrado por el Espíritu Santo en María. Que en el habita toda la plenitud de la deidad, es decir, que no hay otro fuera de él que sea Dios. Dios se encarnó y esa manifestación de Dios al mundo es Cristo. Pero Jesús necesitaba de la oración. Para vencer tenía que recorrer todo el camino desde la posición de un hombre, siendo el segundo Adán.

 

 

Jesús fue un hombre con todas las debilidades y limitaciones propias de un ser humano.

Jesús tuvo un cuerpo físico.

Juan 4:6 «Entonces Jesús, cansado del camino, estaba sentado junto al pozo. Era como la hora sexta».

Jesús tuvo una mente humana.

Lucas 2:52 «Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres.»

Mar 13:32 «Pero acerca de aquel día o de la hora, nadie sabe; ni siquiera los ángeles en el cielo, ni aun el Hijo, sino sólo el Padre.»

Tuvo emociones humanas.

Juan 11:35 «Jesús lloró.»

Juan 12:27 «Ahora está turbada mi alma.»

Juan 13:21 «Después de haber dicho esto, Jesús se conmovió en espíritu y testificó diciendo: —De cierto, de cierto os digo que uno de vosotros me ha de entregar.»

Los que les vieron solo vieron a un hombre.

Mateo 13:53 «Aconteció que cuando Jesús terminó estas parábolas, partió de allí. 54 Vino a su tierra y les enseñaba en su sinagoga, de manera que ellos estaban atónitos y decían: —¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros? 55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas? 56 ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, le vienen a éste todas estas cosas?»

Aunque Jesús fue un hombre era sin pecado y nunca cometió pecado durante su vida humana (Lucas 4,13; Juan 8, 29. 46; 15,10; 18,38; Hebreos 4,15; 1Pedro 2,22).

 

¿Por qué era necesaria la completa humanidad de Jesús?

Para poder recapitular a Adán. Debía venir en la misma condición de Adán para mostrar que no estaba pidiendo a Adán algo que él no podía hacer.

Para elevar a la raza humana a un estado más glorioso, al modo divino. Nosotros tenemos un cuerpo físico como el de Adán, pero tendremos uno más elevado como el de Cristo. Para ser el primogénito entre muchos hermanos Cristo tenía que resucitar, para luego desde esa posición engendrar hijos al modelo divino.

Para devolver el reino perdido a la humanidad. Con Jesús se recupera el reino perdido, un hombre verdadero es el rey, y nosotros reinamos con él.

Para ser nuestro ejemplo y modelo en la vida (1Juan 2,6; 2Corintios 3,18; Romanos 8,29). Nuestra meta debería ser la de ser semejantes a Cristo.

 

¿Se despojó Cristo de algunos de sus atributos divinos mientras estaba en la tierra?

El dogma cien por ciento Dios y cien por ciento hombre nos lleva a declarar que no. Porque para que Cristo sea cien por ciento Dios debe mantener todos sus atributos divinos. Sin embargo, Filipenses 2,5-7 sostiene que sí. Kenosis proviene del griego kenoo, que significa vaciarse.

La Escritura presenta a Jesús como ¨ Dios manifestado en carne ¨ Esto está fundado en la experiencia objetiva de Cristo tal como fue conocido por los apóstoles. Los Evangelios declaran la encarnación del Verbo divino, por medio del cual podemos tener conocimiento de Dios. Cristo es Dios en una humanidad verdadera y en tal sentido la plenitud de la deidad está enmarcada en la naturaleza humana. Por lo que, los atributos divinos no están en su infinitud ilimitada, sino que toman cuerpo en los atributos de la naturaleza humana.

¿Se despojó de qué para ser hombre? Pensar que el yo de Cristo que desde la eternidad era un yo divino, por la encarnación participa de una naturaleza humana, siendo a partir de ese momento un único yo que participa de dos naturalezas, la divina y la humana, que sin despojarse de lo divino, sin dejar de ser tal, participa ahora de una naturaleza humana, es un apartarse de mensaje bíblico, de la esencia del Evangelio que reclama un hombre que pueda ser el segundo Adán. Uno en la misma condición del primer Adán es el que debe pasar la prueba en que Adán sucumbió. La doctrina de los apóstoles y profetas requiere que se crea que Cristo era Dios hecho hombre, con todo lo que eso implica. 

 

El hecho de que Jesús oraba al Padre ¿No es una indicación de que el Padre es una persona distinta a la persona del hijo?   

Es generalmente aceptado en la cristiandad, que las oraciones que Jesús le dirige al Padre demuestran que éste tiene existencia propia y distinta a la de El. Unos dicen que es la encarnación de un ser creado por el Padre; y otros que es el Hijo Dios, que tiene una existencia eterna junto al Padre, y es parte de la tres divinas personas, que juntas forman una trinidad divina. Pero si Cristo es una persona diferente del Padre y estaba orando a la otra persona, entonces ¿estaba el Dios Cristo orando al Dios Padre? ¿Un Dios oraba a otro Dios? Un Dios no puede orar a otro Dios sin perder su divinidad. Cristo fue hombre, no una apariencia de hombre, en tal sentido tenía la debilidad humana, lo divino estaba arropado de lo humano, Dios estaba en Cristo y en el mundo. Filipenses 2.6 al 8 nos dice: «el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a si mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humillo a si mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.» El oró como hombre intercediendo con el Espíritu, no debemos pensar que había más de la presencia de Dios fuera de Jesús. Ciertamente El tomo el lugar de los hombres y en todo debió someterse como un hombre para reconciliar al hombre con Dios. ¿Dónde fallo Adán nuestro padre?  Pues en que no obedeció a Dios, ni se rindió a El. Cristo vino a tomar el lugar de Adán  por eso se le llama el segundo Adán, en tal sentido toda su vida debía de estar sometida y dependiente de Dios, como hombre debía someterse en todo, por eso la Biblia dice “haciéndose obediente en todo hasta la muerte”. El hombre necesita a Dios, mas Dios no necesita a otro Dios.

 

¿Está Cristo continuamente intercediendo ante el Padre por los pecadores?

Muchos enseñan que la segunda persona de la trinidad esta intercediendo ante la primera persona por los pecados de los hombres. Pero la Biblia enseña que nosotros mismos podemos entrar al Padre. El Señor dijo en Juan 16.26 “En aquel día pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros”. Si Cristo estuviera rogando por el mundo entonces su sacrificio no hubiera sido recibido, el Padre no hubiese quedado satisfecho. No es cierto que Cristo viva delante del trono de Dios rogando por los pecadores. La sangre de Cristo esta en medio del hombre pecador y el Dios santo, su sangre derramada sigue con fuerza, intercediendo en cualquier momento que el hombre necesite el perdón de sus pecados. Lo que dice 1 de Timoteo 2.5 es, que el mediador es Jesucristo hombre, Jesucristo con su propio cuerpo, allí inmolado en la cruz abrió para nosotros un camino hacia el padre. Ver Hebreos 10.19-20 “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne”.

 

Aplicación:

Primero: Observemos el ejemplo de Jesucristo. Él hizo de su vida una vida de oración. Si él necesitaba la oración también nosotros y con mayor veracidad, ya que fuimos engendrados de padres naturales que arrastran el pecado original y nos transmiten esa naturaleza pecaminosa.

Segundo: La oración habla de nuestra dependencia directa de Dios. Solo dependiendo de Dios podemos alcanzar la divinidad. No es con nuestras fuerzas sino con el Espíritu de Dios. Jesús se sometió en todo al Padre, esto es, a seguir el plan establecido desde la fundación del mundo, que el hombre solo puede alcanzar la plenitud al ser engendrado por Dios. Jesucristo vivió una vida humilde y de sometimiento, que como todo ser humano solo puede ser engendrado por el poder de Dios.

Tercero: La oración es el camino contrario al camino de Adán. Es reconocer que necesitamos ser engendrado por Dios y en Dios.

Cuarto: Cristo es nuestro maestro y también nuestro ejemplo de una vida de oración. Sigamos su ejemplo y también resucitaremos como él para vida eterna.

Quinto: Tenemos entrada al lugar santísimo para hablar con Dios por medio de la oración.

 

 

Modificado el ( lunes, 09 de marzo de 2009 )
 
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