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La Oración Cristiana II [audio] PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Felipe Rincón Vásquez   
lunes, 09 de febrero de 2009

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Introducción:

Después de ver la oración de Cristo y el lugar de importancia en su ministerio, veremos la oración en la vida del cristiano.

En estos tiempos en que se vive tan rápido, con tantos activismos, que la gente no tiene tiempo para la contemplación, para la búsqueda del rostro de Dios. Tiempos en que se vive una espiritualidad carente de devoción, que la devoción se ha limitado a unos minutos diarios acompañados de una guía «devocional», es importante y necesario que destaquemos la importancia de la oración en la vida cristiana, una espiritualidad que no fomenta ni valora la oración, difícilmente podamos señalarla como evangélica.

Algunos círculos cristianos se portan más como siervos del Reino que como hijos del Reino. Su tarea es solo servir al reino, pero no tener comunión con el Rey. Esto es no entender que somos una familia y en tal sentido debe haber una relación amistosa y trato íntimo y frecuente con nuestro padre.

 

 

Desarrollo:

LA ORACIÓN DE LOS CRISTIANOS

Nuestra condición de sacerdotes reclama que estemos en oración

El pueblo cristiano es un pueblo de sacerdotes. La Iglesia Católica dio énfasis al sacerdocio de los ministros ordenados. Martín Lutero enfatizó en el sacerdocio de todos los creyentes. Hoy podemos afirmar lo uno y lo otro, según Efesios 4,11. Que Cristo escogió a unos para que ejerzan un ministerio a favor de los demás creyentes, quienes a su vez han de ejercer su propio ministerio. El asunto es que el pueblo cristiano tiene un llamado sacerdotal, y como tal está destinado a la oración, a alabar a Dios y a interceder por los hombres. Ese es el ejemplo que observamos desde el inicio de la comunidad cristiana. En Hechos 1,14 nos dice que todos perseveraban unánimes en la oración. En Hechos 2,42 «Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles,  en la comunión unos con otros,  en el partimiento del pan y en las oraciones».

La oración no es una actividad reservada para ciertas personas o grupos. La oración es una característica distintiva de la iglesia de Cristo.

 

Relación entre la oración y la acción evangélica

Hay quienes enfatizan tanto en el trabajo evangélico, que se han convertidos en obreros de Cristo, pero no en su amigos y compañeros. Estos activistas proclaman que la contemplación es una pérdida de tiempo, que es una práctica vacía y sin sentido, que el creyente debe lanzarse a la acción evangélica a favor de las comunidades. Dicen que la vida mística es sin valor, y que lo que resulta es el empleo en las actividades misionales. Tales personas escasamente oran y valoran la oración como de importancia secundaria. Sin embargo la enseñanza y la experiencia nos indican que la actividad cristiana que no procede de la contemplación, resulta sin frutos permanentes en la vida humana. Que no es con nuestras fuerzas, ni talentos, que vamos a trabajar para la extensión de reino, sino con el poder de Dios.

Toda actividad cristiana efectiva procede de la oración y a ella ha de conducirnos. Si alguna actividad no procede de la oración, si no tiene su origen en ella y si nos impide o incapacita para la oración. Tal actividad no es una acción propiamente cristiana. La acción cristiana está clara de que sin la intervención de la divinidad no podrá alcanzar resultados benéficos permanentes, para el cuerpo y para el alma. El cristiano sabe que su actividad está regulada por la fuerza del Espíritu quien controla y mantiene.

 

La oración cristiana es una relación personal con Dios

El cristiano tiene un llamado a vivir en unión con Dios en toda su vida. Es estar ordenado hacia Dios. Todo en nuestra vida debe unirnos a Dios. Todo cuanto hay en nosotros debe estar dirigido hacia Dios.

Alguien definió la oración como una conversación familiar y unión con Dios. Otro como la elevación de la mente a Dios. Agustín la ve como conversación del corazón con Dios. Ignacio de Loyola, como un coloquio, es decir un diálogo. Teresa de Jesús, la entiende como un trato de amistad.

De modo que no debemos tener la actitud de siervos sino de hijos. Y en tal sentido mantener una comunión familiar con el Padre.

 

La oración tiene su estructura

Oramos al Padre, en el nombre de Jesucristo, por el Espíritu Santo, que viene en nuestra ayuda y ora con nosotros. Pero que esta sea la condición de la oración cristiana, no impide que se dirija también la oración a Jesús o al Espíritu Santo, siempre que entendamos que está dirigida al único Dios verdadero y sublime, aunque nos refiramos a algunas de sus manifestaciones relativas; pero siempre la oración deberá remitirse al Padre celeste que está en lo escondido y ve en lo secreto.

 

Jesús dejó el Padre Nuestro como la oración modelo. Podemos repetirlo y usarlo de modelo para nuestras oraciones. Esta oración contiene la estructura básica de nuestras oraciones.

Padre nuestro que está en los cielos

Nos lleva a pensar en el privilegio de poder ser hijos de Dios, hace propicio un momento de alabanza y adoración.

Santificado sea tu nombre

Nos invita a santificar el nombre del Señor, tanto por lo que él es como por lo que ha hecho. Por sus beneficios para con nosotros.

Venga tu Reino hágase tu voluntad

Nos invita a orar para que el reino de Dios se haga presente en nuestras vidas, para que sea la voluntad de Dios las que nos guíe. Orar por nuestra familia, iglesia y nación, a fin de que la voluntad de Dios reine en todas estas instituciones. Orar para que en la tierra el Señor llegue a ser el todo. El todo en todos.

El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy

Nos lleva a conocer que la voluntad de Dios es suplir nuestras necesidades, y reconociendo que todo proviene de él, le pedimos. Pedimos siendo específicos pero siempre en la voluntad de Dios.

Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores

Nos invita a pedir perdón a Dios, pero también a perdonar y liberar a otros. Es una condición que recordamos. Nuestro perdón en alguna forma está supeditado a que perdonemos a los que nos han ofendido.

Y no nos meta en tentación, más líbranos del mal

Nos guía a orar para que la verdad sea el norte de nuestras vidas. Por un cercado de protección alrededor nuestro y de nuestra familia. Recordando que el pecado le abre la puerta al enemigo. Debemos orar para que nuestra mente y corazón sean iluminados por el evangelio de verdad y recibamos la fuerza de vivir la verdad. Satanás no puede entrar donde no se le da lugar.

Porque tuyo es el reino y el  poder, y la gloria por todos los siglos

Esto nos lleva a terminar la oración haciendo declaraciones de fe, y en un momento de gratitud y alabanza.

 

Esta es una oración modelo. No se trata de un instrumento de repetición constante, sino que a partir de ella podemos abrir nuestros corazones al eterno. Bajo la guía de su Santo Espíritu.

 

Aplicación final:

Primero: No dejemos que las actividades de la vida, ni siquiera las actividades propias del ministerio cristiano y la caridad, nos aparten del precioso tiempo de la oración contemplativa y rogativa. Recordemos que la acción sin devoción es activismo. Y la oración sin acción es fanatismo. La oración nos conduce a la acción cristiana. Pero la acción cristiana procede de la oración.

 Segundo: la oración ha de ser en el Espíritu. La oración no depende de la actividad humana, es gracia que comienza y termina en Dios. Eso es importante conocerlo para que cuando estemos cansados y distraídos, cuando no tengamos fuerza y ánimo para orar, oremos pidiendo a Dios espíritu de oración. ¡Dame la gracia para orar!.

 

 

Modificado el ( jueves, 12 de febrero de 2009 )
 
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