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La Oración Cristiana III: La Oración y la Vida de Piedad [audio] PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Felipe Rincón Vásquez   
martes, 03 de marzo de 2009
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  LA ORACIÓN Y LA VIDA DE PIEDAD

Predicado el 1 de Marzo 2009

Por Felipe Rincón Vásquez


Santiago 5,16b «La oración eficaz del justo puede mucho.»


Hay muchos creyentes que cuando se habla de la oración están atentos para aprender métodos oracionales. Ellos quieren entrar en el movimiento de oración porque han escuchado que la oración cambia las cosas. Testimonios de que funciona y por esto hacen todo lo posible por pasar oras de oración para ganar el favor de Dios o la conquista de algunas peticiones. Pero es bueno que se sepa que los métodos tienen ciertos significados en cuanto a ayudar el creyente a conocer la naturaleza verdadera de la oración. Pero si no se tiene el Espíritu Santo es imposible llegar a tener un trato amistoso con Dios y una oración que de resultados. Y es que la vida de oración no puede ir adelante sin una progresiva liberación de pecados y apegos. Para ir adelante en el camino de la oración es necesario vivir una vida de piedad.


Mateo 5,8 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Solo verán a Dios los que llevan una vida de piedad. Y ¿Qué es piedad? Piedad es una vida de devoción reverencial y personal hacia Dios que produce acciones que le agradan. Devoción es aquella actitud que se manifiesta en temor a Dios, amor a Dios, sed de Dios. La devoción nos lleva a estar unidos a Dios en palabras y obras.

 

La oración y el pecado

No se puede avanzar en la vida de oración habiendo pecados sin confesar y apartar en nuestras vidas. El pecado interrumpe la comunión con Dios y nos ensucia la conciencia.

Santiago 4,3-10 «Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. 4 ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. 5 ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? 6 Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. 7 Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. 8 Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. 9 Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. 10 Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.»


La oración y las virtudes cristianas

Mateo 7,21 nos dice: «No todo el que me dices Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi padre, que está en los cielos». Si solo nos empeñamos en orar y no procuramos ejercer las virtudes cristiana, quedaremos como enanos espirituales.

Santiago 5,16b «La oración eficaz del justo puede mucho.»


La oración y el amor al prójimo

Si no estamos en caridad con nuestros hermanos nuestras oraciones no tienen validez, Dios las rechaza. Mateo 5,23-24 «Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.»

No es aceptable tener amor a Dios en la oración y desamor al prójimo en la vida ordinaria.

Santiago relaciona la sanidad y el perdón con la libertad de ofensas entre los hermanos. 5,16 «Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.»


Virtudes que son necesarias para la oración

La fe

Para orar hay que tener fe en Dios. En su existencia, en su palabra, en su promesa. La oración es una indicación de nuestra fe y a la vez la misma oración aumenta nuestra fe. Cuando oramos ayudados por el Espíritu nos encontramos cerca de Dios y entonces unimos sentimiento e inteligencia en Dios.


La caridad

Ese amor que responde al amor de Dios. Ese darnos al eterno nos inclina a hablar con él. A expresar nuestro amor a él. Estar en actitud de cercanía con nuestro amado. La caridad nos lleva a estar con Dios el que amamos más que todas las cosas.


Humildad

Lucas 18:10-14 «Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. 11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; 12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. 13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. 14 Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.»


Paciencia

Lucas 18:1-7 «También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, 2 diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. 3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. 4 Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, 5 sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. 6 Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. 7 ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?»


Conclusión y Aplicación.-

  1. Algunos buscan la unión con Dios en la oración sin hacer mucho caso del ejercicio de las virtudes. Quieren hablar con Dios. Pero no quieren hacer casi nada que les cueste algo. Se trata de una falsa piedad, pues dicha vida de oración no les lleva a producir acciones de agradan a Dios ni le ejemplifican. Por ello es que Ricardo Arjona habla de doña Carlota, que ora mucho pero no manifiesta una vida acorde con lo que se espera de una creyente. Muchos son como doña Carlota. Asisten a reuniones de oraciones y llevan una Biblia debajo del brazo, pero tienen una boca de da asco, y unas acciones que no se corresponden con una persona que ha nacido de nuevo.

  2. Otros, huyen de la oración para refugiarse en la acción. Pueden hallar alguna manera de compensación -trabajando, predicando, cuidando enfermos-. Pero le resulta mucho más difícil la oración por la suprema espiritualidad de su naturaleza. Están siempre presentes en las actividades de la iglesia pero nunca en la oración. El cristiano verdadero es una persona de oración acompañada de actos de arrepentimientos y consagración.

 

Modificado el ( miércoles, 04 de marzo de 2009 )
 
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