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La Oración Cristiana IV: Las Formas Fundamentales de la Oración Bíblica [audio] PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Felipe Rincón Vásquez   
martes, 07 de abril de 2009
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Introducción:

Son tres las formas fundamentales de la oración: Petición, alabanza y Acción de Gracias.

La petición prepara y anticipa la acción de gracias, y en sí misma es ya una alabanza, pues confiesa que Dios es bueno y fuente de todo bien. Y la acción de gracias brota del corazón creyente que pide a Dios y recibe todo bien como de Dios.


Desarrollo:

La oración de petición

En la vida cristiana la oración de petición es tan importante que el mismo Señor Jesucristo nos enseñó a orar por medio del Padre Nuestro, oración esta que se compone de siete peticiones.


La Escritura nos enseña que debemos pedir en el nombre de Jesús.

Juan 14:13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Juan 16:23-26 De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. 24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido. 25 Estas cosas os he hablado en alegorías; la hora viene cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre. 26 En aquel día pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros,

Colosenses 3:17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.


Pedir en el nombre de Jesús no es una fórmula que se nos da, algo así como una clave mágica en si misma, no, esto tiene un gran significado. Usted puede pedir utilizando la fórmula sin que esto tenga ningún resultado, pues no se trata de fórmula sino de identificación con Jesús. La Escritura nos narra en Hechos 19 el caso de unos exorcistas hijos de un tal Esceva, que invocaron el nombre de Jesús sobre uno que tenía espíritu malo y el espíritu malo le respondió «A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?» Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos. Estos hombres usaron la fórmula correcta, pero no estaban identificados con Jesús, en tal sentido la fórmula no funcionó.

Pedir en el nombre de Jesús significa orar en la misma actitud de Jesús, participando de su Espíritu y tomándole como mediador y abogado.

¿Cuál es la actitud de Jesús que debemos imitar en la oración?

  1. Orar para que se haga en nosotros la voluntad del Padre, no la nuestra.

Lucas 22:42 diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.


  1. Pedir con sencillez como él nos enseñó a hacerlo.

Mateo 6:7-8 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.

Mateo 6:32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.


Muchas veces observamos oraciones que se hacen con exigencias, como queriendo doblegar la voluntad de Dios a la nuestra, e incluso con amenazas. Esa es una oración obstinada, dañina y apegada a los deseos de la carne y el mundo. Con Dios eso no funciona.

Y que triste que ese es el tipo de oración que generalmente se está enseñando en el pueblo evangélico de este tiempo. Las iglesias cristianas están plagadas de movimientos neopentecostales, seculares y carismáticos que nos están inclinando a buscar nuestra voluntad y no la de Dios.


Los predicadores de la súper fe, nos dicen, que no debemos orar pidiendo que se haga la voluntad de Dios, que eso es falta de fe. Pero buscar la voluntad de Dios no es dudar, es creer en lo verdadero.

La oración es un medio para conducirnos a la conformidad con la voluntad de Dios, y no un mágico poder para conseguir que la voluntad de Dios se acomode a la nuestra.

Jacobo 4:13-15 ¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; 14 cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. 15 En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.

Mateo 6:10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

Mateo 26:39 Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.

Hechos 18:21 sino que se despidió de ellos, diciendo: Es necesario que en todo caso yo guarde en Jerusalén la fiesta que viene; pero otra vez volveré a vosotros, si Dios quiere. Y zarpó de Efeso.

1 Corintios 4:19 Pero iré pronto a vosotros, si el Señor quiere,

1 Juan 5:14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.


¿Qué sucede con aquellos que quieren imponer su voluntad?

2 Tesalonicenses 2:11-12 Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.

Se puede comprobar esto con el caso de Acab en el 1er libro de Reyes 22,13.


 

Modificado el ( martes, 07 de abril de 2009 )
 
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