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Lección 1: Ser un Discípulo PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Felipe Rincón Vásquez   
martes, 07 de julio de 2009

LECCIÓN 1

SER UN DISCÍPULO

 

Fondo bíblico

Juan 8,31-32  «Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra,  seréis verdaderamente mis discípulos; 32  y conoceréis la verdad,  y la verdad os hará libres.»

Lucas 6,40 «El discípulo no es superior a su maestro;  mas todo el que fuere perfeccionado,  será como su maestro.»

1ª Pedro 2,21 «Pues para esto fuisteis llamados;  porque también Cristo padeció por nosotros,  dejándonos ejemplo,  para que sigáis sus pisadas;»

1ª Juan 2,6 «El que dice que permanece en él,  debe andar como él anduvo.»

 

Lo que significa ser un discípulo

La palabra discípulo significa «uno que aprende instrucción de otro». Es diferente a un alumno. El alumno es alguien que aprende conocimientos de otro. El discípulo es uno que imita a su maestro, le sigue paso a paso queriendo ser como él. Todo cristiano está llamado a ser discípulo de Jesús y esto significa que le seguirá y pondrá las declaraciones de Jesús primero en su vida, no importando lo que le cueste a sí mismo. Un discípulo cristiano es una persona que está determinada a seguir a Jesucristo, con el deseo de aprender de él y vivir según su ejemplo.

 

Principios básicos del discipulado

1.    Es una persona que vive continuamente según la Palabra de Jesús.

Los discípulos no son personas que siguen ocasionalmente las palabras del Maestro, sino personas que se comprometen a llevar hasta el fin sus enseñanzas de una manera disciplinada y confiada. El discípulo vive su vida diaria según los mandamientos, enseñanzas y ejemplos que el Señor le ha dado. Como discípulos debemos poner en práctica lo que nos ha sido revelado hacer por la Palabra de Dios. Necesitamos los fundamentos estables de la obediencia a la Palabra de Dios como la base de nuestro discipulado, si no estaremos a merced de toda noción y sentimiento subjetivo que venga.

 

2.    Es una persona que confía su vida completamente al Señor.

El discípulo confía su vida al Maestro porque es amoroso y se preocupa por su bienestar y crecimiento. Jesús está comprometido con nosotros y quiere el mismo compromiso como respuesta. Quiere que confiemos en él a cada paso, mientras el moldea nuestra vida según su voluntad (Mateo 6,24).

 

3.    Es una persona que vive una relación fructífera con Jesús.

Juan 15,4-5 «Permaneced en mí,  y yo en vosotros.  Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo,  si no permanece en la vid,  así tampoco vosotros,  si no permanecéis en mí. 5  Yo soy la vid,  vosotros los pámpanos;  el que permanece en mí,  y yo en él,  éste lleva mucho fruto;  porque separados de mí nada podéis hacer.»

Una persona que vive en unión con Cristo lo manifiesta a través del fruto del Espíritu (Gálatas 5,22-23). Una persona que vive en unión con Cristo es como un árbol lleno que no puede aguantar y da fruto. Cuando un cristiano está lleno de Cristo, otros lo ven y oyen, y por esto son renacidos espiritualmente en el Reino de Dios. La productividad en nuestra vida tiene que ver con los frutos de carácter y con la expansión del Reino de Cristo.

 

4.    Es uno que está comprometido con un amor incondicional y de sacrificio por otros.

Este no es un amor humano ordinario sino la caridad. Es un amor desinteresado que no busca ganancia para estimular su acción. La palabra griega para este amor es «ágape» que significa «amor desinteresado», donde Dios y los demás son más importantes para nosotros que nuestros propios deseos egoístas (Juan 13,34-35).

 

5.    Es uno que está dedicado al cumplimiento de la comisión de Cristo.

Mateo 28,18-20 «Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19  Por tanto,  id,  y haced discípulos a todas las naciones,  bautizándolos en el nombre del Padre,  y del Hijo,  y del Espíritu Santo; 20  enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;  y he aquí yo estoy con vosotros todos los días,  hasta el fin del mundo.  Amén.»

 

El privilegio del discípulo

1.    Ha pasado del reino de este mundo al reino de Dios.

Mateo 4,17 «Desde entonces comenzó Jesús a predicar,  y a decir: Arrepentíos,  porque el reino de los cielos se ha acercado.»

Mateo 4,23 «Y recorrió Jesús toda Galilea,  enseñando en las sinagogas de ellos,  y predicando el evangelio del reino,  y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.»

Mateo 5,20 «Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos,  no entraréis en el reino de los cielos.»

Mateo 16,19 «Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos;»

Mateo 18,3 «y dijo: De cierto os digo,  que si no os volvéis y os hacéis como niños,  no entraréis en el reino de los cielos.»

Mateo 23,13 «Mas  ¡ay de vosotros,  escribas y fariseos,  hipócritas!  Porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres;  pues ni entráis vosotros,  ni dejáis entrar a los que están entrando.»

Juan 17,13 «Pero ahora voy a ti;  y hablo esto en el mundo,  para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos. 14  Yo les he dado tu palabra;  y el mundo los aborreció,  porque no son del mundo,  como tampoco yo soy del mundo. 15  No ruego que los quites del mundo,  sino que los guardes del mal. 16  No son del mundo,  como tampoco yo soy del mundo.»

Beneficios de este cambio de ciudadanía:

(1)  Jesús es su Salvador.

Romanos 5,8 «Mas Dios muestra su amor para con nosotros,  en que siendo aún pecadores,  Cristo murió por nosotros.»

(2)  Dios es su Padre.

Gálatas 4,6 «Y por cuanto sois hijos,  Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo,  el cual clama: ¡Abba,  Padre! 7  Así que ya no eres esclavo,  sino hijo;  y si hijo,  también heredero de Dios por medio de Cristo.»

(3)  Le ha sido dado vida eterna.

Juan 3,16 «Porque de tal manera amó Dios al mundo,  que ha dado a su Hijo unigénito,  para que todo aquel que en él cree,  no se pierda,  mas tenga vida eterna.»

(4)  Tiene paz con Dios.

Romanos 5,1 «Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;»

(5)  Nada puede separarle del amor de Dios.

Romanos 8,39 «ni lo alto,  ni lo profundo,  ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios,  que es en Cristo Jesús Señor nuestro.»

 

La responsabilidad del discípulo

1.    Exhibir una vida de piedad.

Un discípulo tiene la responsabilidad de manifestar a Cristo a través de su vida. Todas sus decisiones han de ser guiadas a la luz de las enseñanzas de Cristo y debe estar en contacto con él para dejarse guiar en todo asunto. La pregunta que le ha de guiar es ¿Qué quiere Jesús que yo haga o diga en este momento? ¿De qué modo puedo exhibir la vida de piedad que demanda de sus hijos? ¿Cómo puedo ser luz en este mundo y sal de la tierra?

Nuestra decisión de seguir a Cristo no es una respuesta emocional al evangelio sino un acto categórico de la voluntad. Habrá momentos en los que se necesitará someter algunas decisiones importantes a los que están en autoridad espiritual sobre ti. Si genuinamente quieres la voluntad de Dios en tu vida no necesitas temer el hacerlo. Los discípulos no han de actuar en independencia, sino que han de ser personalmente responsables ante el Señor por sus acciones. Ser obediente y someterse al Señor trae algunos beneficios:

(1)   Habrá cambios para bien en tus actitudes hacia la gente, el dinero, los negocios y la responsabilidad social.

(2)   Experimentarás la refinación o purificación de tu vida. Muchos pensamientos, actitudes y acciones negativas, que sean inconsecuentes con la vida de Jesús serán quitados.

(3)   El amor gobernará tus acciones, palabras y actitudes. Te volverás más dispuesto a perdonar; tendrás mayor compasión por los necesitados y te preocuparás más por los perdidos.

(4)   Se realizarán cambios en algunos de tus hábitos viejos. Sométete voluntariamente a esos cambios, y resiste la tentación de volver a los hábitos viejos y así comprometer tu discipulado (Colosenses 3,17).

(5)   Si tomas en serio tu discipulado y busca primero el reino de Dios y su justicia, puedes tener confianza en que Dios guardará su promesa y proveerá para toda necesidad (Mateo 6,33).

 

Preguntas para reflexionar

1.    ¿Deberíamos vivir como nosotros queremos, o como Dios quiere en cada situación? (2 Corintios 5,15)

2.    ¿Quién es nuestro guía en las cosas de Cristo Jesús? (Juan 16,13-14)

3.    ¿Qué clase de cosas hará quien tiene fe en Jesús? (Juan 14,12-16)

4.    ¿Cómo nosotros, los discípulos permanecemos en el amor de Jesús? (Juan 15,9-14)

5.    ¿Cuáles son los mandamientos principales de Dios? (Mateo 22,37-39)

6.    ¿Cómo podemos nosotros, los discípulos, vivir nuestra vida cotidiana manifestando el amor «ágape» hacia Dios y los demás como Dios lo quiere? (Romanos 5,5)

7.    Cuando las cosas se ponen difíciles, ¿podemos relajarnos un poco hasta que podamos hacer frente a la vida otra vez? (Lucas 9,62)

 

Resumen y aplicación

1.    Necesitamos estar totalmente comprometidos con Jesús, haciéndole nuestro Señor.

2.    Todo discípulo de Jesús debería hacerse la pregunta «¿Qué quiere Jesús que yo haga en esta situación?»

3.    Necesitamos vivir continuamente en la Palabra de Dios como discípulos suyos para conocerla mejor, y luego tendremos mayor habilidad para saber lo que debemos hacer en cada situación.

4.    Necesitamos ver a Dios como nuestro Maestro amoroso que quiere solo nuestro bien.

5.    Necesitamos amar y servir a Dios primeramente, a los demás en segundo lugar, y por último a nosotros mismos.

 

 

 

Modificado el ( martes, 07 de julio de 2009 )
 
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