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Lección 3: Sobre el Pecado PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Felipe Rincón Vásquez   
martes, 28 de julio de 2009

SOBRE EL PECADO


Fondo bíblico

Isaías 59,2 «pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.»

Romanos 3,23 «por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,»

Romanos 6,23 «Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.»


Lo que es el pecado

El pecado es cualquier falta de conformidad a la Ley de Dios, o la transgresión de la misma. Positivamente se describe como autonomía, es decir, ser o desear ser ley para uno mismo. Es dar por supuesto o desear la independencia de Dios y su ley. La mentalidad anti-ley y las actitudes anti-autoridad de nuestro tiempo son la esencia de lo que es el pecado. Es pecado es el deseo de vivir sin tener en cuenta una autoridad fuera de de mí mismo. La actitud moderna que idolatra la libertad está muy próxima al culto a la esencia misma del pecado.


Nuestros primeros padres fueron seducidos a transgredir la ley de Dios. Por este pecado, nuestros padres cayeron de su justicia original y de su comunión con Dios, y nosotros en ellos, por lo que la muerte sobrevino a todos, viniendo a estar todos los seres humanos corrompidos en todas las facultades y naturaleza.


De que manera nos afecta el pecado de Adán y Eva

  1. Caímos en Adán.

Hay una relación orgánica y natural entre nosotros y Adán, somos sus descendientes. Por naturaleza heredemos la corrupción y la inclinación al mal, por tanto todos somos pecadores. Somos concebidos y nacidos en pecado. Nacemos identificados con Adán y sin la ayuda de Dios no podemos cambiar nuestra naturaleza. A esto se llama el pecado original. El pecado original es la corrupción original. La corrupción original de nuestras naturalezas es realmente pecado en sí misma.

No creemos en una imputación legal del pecado de Adán a sus proles, más bien es un asunto de herencia natural que arrastra la inclinación al pecado y en tal sentido nos conduce a él. El alma que pecare esa morirá y no otra.


Algunas consecuencias del pecado

  1. Entristece a Dios (Génesis 6,5-7)

  2. Trae culpabilidad (Salmo 51,3-4)

  3. Trae separación de Dios (Isaías 59,1-2)

  4. Trae juicio y castigo eterno (Mateo 25,46)

  5. Esclaviza (Romanos 6,17)

  6. Causa ceguera espiritual (2ª Corintios 4,4)

  7. Causa muerte espiritual (Efesios 2,1)

  8. Trae falta de esperanza (Efesios 2,12)

  9. Corrompe (Tito 1,15)

  10. Condena (Santiago 5,12)


Descripción bíblica del pecado

  1. Como desviación de una norma.

    1. No acertar o equivocarse (Jueces 20,16; Salmo 51,4).

    2. Torcer o pervertir, es decir, hacer lo incorrecto deliberadamente aun conociendo lo correcto (Job 33,27).

    3. Extraviarse o errar (Job 19,4; Levítico 4,13.

    4. Desviarse bruscamente de una línea recta, es decir, traspasar los límites (Romanos 4,15).

    5. No acertar (Mateo 1,21; Romanos 6,23).

    6. Dar un paso falso en lugar de uno verdadero, o caerse de un camino (Colosenses 2,13; Efesios 2,5).

  2. Como descripción de un estado.

Es un estado fijo en que los seres humanos están atrapados.

  1.  
    1. Se usa un término que a menudo es traducido malo o impío (Salmo 1,6; 37,28)

    2. Ofender o ser culpable (Génesis 26,10; Levítico 5,15-16)

  2. Como rebelión deliberada.

Este es un estado en el que la gente siente que puede arreglárselas sin Dios, es decir, en orgullo declara su independencia de Dios.

  1.  
    1. Amenazar a Dios con el puño (Isaías 1,2; 1 Reyes 12,19).

    2. Desorden o rebelión (2ª Corintios 6,14; 1ª Juan 3,4)

  2. Como acciones o actitudes oscuras o confusas que enmarañan las cosas.

    1. Ser contencioso, revoltoso o terco (Salmo 78,8).

    2. Rebelarse (Números 14,9).

    3. Ser pernicioso o malo, es decir, una acto específico de maldad (Génesis 19,7)


Nuestra liberación del pecado

Todo el mundo es responsable de su propio pecado. Cada uno de nosotros dará cuenta a Dios de sí (Romanos 14,12). Todos hemos pecado y preferido el egoísmo a amar a Dios ante todo. Dios quiere alejarnos del pecado y que vivamos (Ezequiel 18,20-23). El ser humano escogió pecar contra el deseo de Dios. Dios conocía la consecuencia de aquella decisión, pero dio al ser humano el derecho de escoger. Hoy en día todavía tenemos una elección, o bien permanecer en nuestro pecado y por tanto continuar en nuestra separación de Dios, o bien aceptar a Jesús como nuestro Salvador, esto es, identificarnos con el camino de Jesús (la obediencia a Dios) en lugar del camino de Adán (la desobediencia a Dios). Jesús se sacrificó para podernos salvar de la culpabilidad, consecuencia y poder del pecado. Dios ha provisto en Cristo un camino para que nuestro pecado sea aniquilado y quitado. Si tomamos este camino, entonces somos engendrados en Cristo, pasamos de naturaleza de pecado a naturaleza divina y volver a tener la relación rota con Dios.

Dios quiere que seamos parte de su Reino y que nos convirtamos en hijos suyos. Primero, nuestros pecados deben ser perdonados. Segundo, la naturaleza pecaminosa con la cual nacimos debe ser matada y debemos nacer de nuevo (Juan 3,5-7), entonces tendremos una naturaleza nueva y podremos disfrutar de la comunión con Dios.


Preguntas para reflexionar

  1. «No acertar» es una buena definición de la palabra «pecado». Discútelo.

  2. ¿Cuál es la consecuencia universal del pecado? (Isaías 59,1-2).

  3. ¿Por qué Dios dio al humano libre albedrío, si sabía que él pecaría y por tanto estaría separado de él?

  4. ¿Qué le pasó a Adán cuando peco?

  5. ¿Cuál fue el resultado del pecado de Adán para el resto de la humanidad?

  6. ¿Por qué es la culpabilidad un gran problema para la mayoría de la gente?

  7. ¿Por qué la mayoría de la gente no reconoce que está desagradando a Dios?


Resumen y aplicación

  1. Toda la gente nace con una naturaleza pecaminosa.

  2. Como humanos nuestra predisposición natural es hacia las cosas que desagradan a Dios.

  3. Todo el mundo es responsable y tendrá que rendir cuentas por sus propios pecados.

  4. Dios en Jesús se hizo ofrenda de pecado por nosotros.

  5. Para valernos de la obra de Jesús necesitamos pedir a Dios que nos perdone por todo lo que hemos hecho que le desagrada y aceptar a Jesús como nuestro Señor y Salvador. Esto es que nos engendre en una nueva naturaleza.


 

 

 

 
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