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La Falta de Estudio de la Biblia y su Impacto en el Cristiano I [audio] PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Administrator   
miércoles, 09 de septiembre de 2009

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La Falta de Estudio de la Biblia y su Impacto en el Cristiano

El cristiano de Conciencia Débil


Efesio 1:16-18

16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, 17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, 18 para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,


La misión de la iglesia de Dios en la tierra es la de expandir el Reino de Dios en la Tierra. Independientemente de que lo sepan o no, de que este escrito en sus estatutos o no, esta es su misión; y la manera en que logramos esto es predicando el evangelio del reino y viviendo una vida de acuerdo con este evangelio que predicamos.

Ciertamente, no todos tenemos el don de ser un evangelista dirigido a las multitudes, o un predicador que se dirige a la congregación, o un misionero que lleva el mensaje a lugares apartados de la congregación. Sin embargo, esto no nos libera de la responsabilidad de colaborar con la propagación del mensaje del reino utilizando los dones y virtudes que Dios a dado a cada uno.

Una persona puede no ser el evangelista que se dirige a las multitudes, pero si puede ser alguien que sirve de apoyo a este evangelista, o puede ser alguien que hace un evangelismo personal. No se trata de una carrera en la cual gana el que llegue a la mayor cantidad de almas, sino del que haga lo que Dios a encomendado a cada uno.


Así como cada uno tiene la responsabilidad de propagar el Mensaje del Reino, así también tiene la responsabilidad de defenderlo de quienes los adversan, y esta defensa debe hacerla tanto con argumentos válidos y sólidos, como con su propio testimonio de vida.


1Pe 3:15 -16

15 Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; 16 teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo.


Para llevar a cabo tanto la propagación del mensaje como la defensa del mismo es necesario que todo cristiano este en posesión del verdadero mensaje del reino y correctamente adiestrado para ambas funciones.

Efesios 4, 11-12 dice:

11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,

De modo que en la iglesia, Dios designa siervos para que entrenen a sus miembros para la misión de la iglesia, todos somos ministros de Cristo. Lamentablemente la gran mayoría de los cristianos huye a estas responsabilidades. Se han convertido en entes pasivos dentro de la iglesia, procurando simplemente y de forma precaria su salvación personal.



¿Cómo afecta esta actitud al Creyente?

Hoy en día podemos visualizar dos grades afecciones:

  • El Creyente de Conciencia Débil.

  • El creyente que se constituye en Falso Maestro.

En esta ocasión nos referiremos al creyente de conciencia débil, dejando la segunda afección para una próxima intervención.


El Creyente de Conciencia Débil.

A este creyente, su falta de conocimiento le dificulta vivir la vida cristiana. Generalmente vive una vida llena de religiosidad por no entender lo que ha sido revelado acerca de Dios.

El gozo y la paz de Cristo generalmente están ausentes en la vida de este creyente debido a que es un perseguido de su propia conciencia. Suelen tomar como referencia a otros creyentes a quienes considera espirituales para decidir lo que es bueno o malo, ya que sus propias conciencias no poseen el conocimiento apropiado para hacer estas distinciones.

Otra particularidad del creyente de conciencia débil es la facilidad con la que puede ser movido de su forma de pensar, de su fe, de su doctrina. Si lo que escucha suena bien, si es dicho por alguien con renombre, o si la mayoría lo cree así; en no tendrá ningún inconveniente para cambiar de parecer. Por esto, es una presa fácil de los movimientos pseudocristianos que se multiplican día a día, ya que pueden ser persuadidos con mucha facilidad ya sea por medio de infundirle temor o por manipulación psicológica.

Muchos de estos cristianos han sido influenciados por las enseñanzas de falsos maestros que proclaman que el estudio de las escrituras es de poca importancia para el cristiano, que lo importante es la unción y el poder del espíritu. Y así, una gran cantidad de cristianos corren tras la manifestación de señales milagrosas y no tras la verdad y la sana doctrina.


El Apóstol Pablo nos explica en su carta a Efeso a partir del cap. 4, 12 que los creyentes deben ser edificados hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento de Cristo, de modo que no seamos como niños fluctuantes que son llevados por doquiera de todo viento de doctrina.

Sin duda alguna este es un problema que los primeros cristianos tuvieron que enfrentar. Por eso Pablo en su carta a los hebreos, al tratar el tema del sacerdocio de Cristo, les dice en el cap. 5 a partir del versículo 12:


12 Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír. 12 Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. 13 Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; 14 pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.


Los cristianos deben ver la iglesia no solo como un lugar en donde periódicamente asistimos únicamente a ofrecer un culto de adoración a nuestro dios, sino también como un centro de entrenamientos en donde el ejercito de Cristo se prepara para su misión: Expandir el reino de Dios en la tierra.

La vida de la iglesia está estrechamente ligada a la enseñanza del mensaje de reino. Jesús mismo fue nuestro ejemplo:

Mat 4:23 Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

Mat 9:35 Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.


Mar 1:21-22 Y entraron en Capernaum; y los días de reposo, entrando en la sinagoga, enseñaba. 22 Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

Y nos mando a que enseñáramos puesto que nos mando a hacer discípulos:


Mat 28:19-20 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

La vida de los apóstoles fueron acordes con este mandamiento:

Hechos 18:11 nos dice que Pablo permaneció en Corinto un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios. Desde luego para que alguien permaneciera este tiempo en esta labor debió haber quienes estuvieran dispuestos a ser enseñados.

Participar de la enseñanza era considerado por Pablo como algo tan especial, que en Gálatas 6:6 aconseja a todo aquel que sea enseñado, a que haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye.

La verdad es que el no tener el conocimiento del Dios revelado en las escrituras dificulta una efectiva comunión con él. Es difícil acercarse íntimamente a quien no conocemos. Es difícil orientar correctamente nuestras oraciones si ni siquiera conocemos nuestras esperanzas. Y si no conocemos nuestras esperanzas, ¿En qué basamos nuestra fe?

Aplicaciones:

Lo primero de debemos reconocer es que el creyente de conciencia débil está en la búsqueda de su salvación, que sus debilidades como creyente están ligadas a su falta de conocimiento, y que más que alejarnos de ellos debemos influenciarlo para hacerlo consciente de su necesidad de escudriñar las escrituras y de participar en las actividades de enseñanza de la iglesia. El apóstol Pablo dice en Romanos 14:1 "Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones".

Segundo, debemos empeñarnos más en conocer de Dios a través de las escrituras y además debemos multiplicarnos en otras personas. Cuando Jesús comenzó eran 12 discípulos, para cuando los mando a predicar ya eran 70, y al momento de su ascensión ya eran cientos los discípulos.

Tercero, estemos consientes de que cuando no estamos hacienda ningún esfuerza para que el mensaje del reino sea llevado a todo el mundo estamos fallando a nuestra misión, inclusive cuando tratamos de predicar sin tener el conocimientos claro del mensaje; fallamos a nuestra misión, pues sencillamente estamos predicando el mensaje equivocado.


 

 

Modificado el ( domingo, 13 de mayo de 2012 )
 
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