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La Falta de Estudio de la Biblia y su Impacto en el Cristiano II [audio] PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Administrator   
martes, 29 de septiembre de 2009

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La Falta de Estudio de la Biblia y su Impacto en el Cristiano

El Cristiano que se Constituye en Falso Maestro


2 Pedro 3:15-16

15 Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, 16 casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.


¿Qué es un Maestro? ¿A qué se refieren los autores bíblicos con la palabra Maestro?

La palabra maestro que usamos en el idioma español se deriva de la palabra latina magister. En sentido general, se refiere a una persona a la que se le reconoce una habilidad extraordinaria en una determinada área del saber, con capacidad de enseñar y compartir sus conocimientos con otras personas, denominadas discípulos o aprendices.

El significado de esta palabra en el Nuevo Testamento tiene variaciones dependiendo de la palabra griega que se use como sinónimo de Maestro. Tres palabras son utilizadas comúnmente para referirse a un maestro:

Didáskalos: Esta palabra hace referencia al maestro instructor, tutor. Identifica a alguien que se dedica a la enseñanza (Ej. 1 Tim 2:7, 1 Cor. 12:28-29).

1Ti 2:7

Para esto yo fui constituido predicador y apóstol (digo verdad en Cristo, no miento), y maestro de los gentiles en fe y verdad


1Co 12:28-29

28 Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.

29 ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros?


Kathegetes: Esta palabra hace referencia a uno que es un guía para los demás. Es el que va delante y conduce a los demás (Mat. 23:10).

Mat 23:10

Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.


Rabbei: Generalmente traducida como Rabí (Ej. Juan 1:49), aunque también es traducida como Maestro (Ej. Mar 9:5). Esta palabra proviene del Arameo y significaba «mi maestro». Era un título respetuoso que comúnmente se utilizaba para dirigirse a los maestros judíos. Solo se aplicaba a personas de posición encumbrada y reverenciada. Esta palabra también denotaba el significado de «dueño» en contraste a un esclavo. Variaciones en la misma le daban el significado de «mi dueño» y era un título de respeto utilizado para dirigirse a los maestros. Rabí era la palabra con la que generalmente los discípulos se referían a Jesús. También podemos ver a los discípulos llamarle kurie, que implica que además de Maestro era su Señor. Lucas en su evangelio dirigido a los Griegos usaba la palabra Epistates que equivale a <<Gran Maestro>>.


¿Qué tipo de Maestro fue Cristo?

Aunque Cristo era merecedor de todos estos títulos, su deseo fue el de establecer otro tipo de relación entre él y sus discípulos. Su relación era muy diferente a la que comúnmente existía entre un Rabí y sus discípulos.

Juan 13:13-15

13 Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. 14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. 15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.


Juan 15:15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.

El señor estableció con los discípulos una relación de hermanos y amigos, y asumió una posición de siervo; y nos llamo a imitarlo. De modo que quienes son llamados a ser maestros, deben hacerlo como maestros instructores o Didáskalo. El desempeño de sus funciones, no implica señorío sobre los demás, sino servicio hacia sus iguales. Este es el prototipo de maestro que nuestro señor llama.

Cada vez que las escrituras hacen referencia a los que tienen le don de maestros, lo hace usando la palabra Didáskalo, nunca usa las palabras que significan Guía o Rabí. El señor nos insta a no auto-nombrarnos Maestros Guías (Kathegetes) (ver Mat. 23:10) y en Mat. 23:8 nos advierte que no deseemos ser llamados Rabí.


¿A qué no referimos cuando hablamos de Falsos Maestros?

Debe quedar establecido que cuando nos referimos a maestro, no nos referimos a cualquier maestro, si no a uno que enseña el evangelio del reino de nuestro señor Jesucristo. Es imposible pensar que alguien que no ha dedicado tiempo al estudio serio de las escrituras pueda convertirse en un maestro de la misma. Sin embargo, son muchos los que sin ninguna preparación, asumen las funciones de maestro dentro de la iglesia.


¿Cuál es entonces el interés de estos maestros?

Notoriedad: La errónea creencia pertenecer al liderazgo de la iglesia implica una mayor madurez espiritual, hace que algunos creyentes traten de alcanzar uno de estos puestos, aun cuando no tienen la debida preparación. Ignoran las palabras de Santiago en el Cap. 3 y Ver. 1 de su carta: Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.


Popularidad: La popularidad de que gozan algunas personas, los hace creer que son merecedores de cualquier posición en la iglesia. Unas veces toman la iniciativa de alcanzar posiciones en la iglesia y otras veces son empujados por los miembros desconocedores de los requisitos de las posiciones de liderazgo y de la verdadera función de la iglesia.

Posición de Señorío: A muchos solo los mueve el deseo de ser servidos por los demás. De ser una especie de guía espiritual al cual debe seguirse ciegamente. Sus acciones y sus creencias no pueden ser cuestionas. Con regularidad atribuyen enseñanzas a revelaciones recibidas directamente de Dios y no al producto del estudio sistemático de las escrituras. A esta clase de maestros pertenecen algunos de los más encumbrado líderes del cristianismo. Sus enseñanzas están repletas de recetas para conseguir sanidad, dinero, dones y poder. Son excelentes animadores del auditorio, poseen un repertorio de chistes suficiente para hacer reír a su auditorio todo el día. Pero nunca le vemos enseñando las verdades que nuestro señor nos mando a que enseñáramos.

2 Pedro 2:1-3

1 Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. 2 Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, 3 y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.


No importa a que categoría pertenezca un falso maestro, para su accionar necesita de un auditorio falto de conocimiento de las bases del evangelio. Todos ellos pueden subsistir dentro de la iglesia gracias a la falta de conocimiento de los creyentes. Por eso es de vital importancia que cada creyente ponga especial atención al estudio de las escrituras.


Cómo conocemos a un Falso Maestro?

Para poder identificar a un falso maestro debemos estar claros en cuanto a lo que es un maestro del evangelio de nuestro señor. Debemos observar dos aspectos importantes:

Lo que enseña: Todo maestro llamado por Dios a este ministerio debe enseñar la verdad. Debe enseñar el evangelio del reino de nuestro señor Jesucristo tal y como él lo dio a conocer. Su compromiso es con la verdad aunque esto lo haga impopular y aunque reciba rechaza por ello.


1 Tim 6:3-5

3 Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, 4 está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, 5 disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales.


Su Testimonio: Todo ministro de Jesucristo debe mostrar que no solo enseña la verdad sino que también esta verdad está presente en su diario accionar. Su vida debe ser el reflejo de esa verdad que enseña o predica.

Mat. 7:16-23

15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? 17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. 18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. 19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. 20 Así que, por sus frutos los conoceréis. 21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.


Mensaje y Testimonio son los dos aspectos que debemos observar a la hora de identificar los verdaderos maestros del evangelio. Pero qué podemos hacer para cuidarnos de estos falsos maestros? El apóstol Pedro en su segunda carta Cap. 3 Ver. 17-81 nos insta crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, como única forma de no caer de nuestra firmeza, arrastrado por el error de aquellos que tuercen las enseñanzas de la doctrina cristiana.

Aplicaciones para nuestras vidas:


  • Cada cristiano debe asumir el compromiso de prepararse para proclamar y defender el evangelio que le ha sido dado y del cual somos compromisarios de propagarlo a todo el mundo.

  • Debemos cuestionarnos cada día en cuanto a nuestro compromiso de preparación para servir al reino. ¿Estoy yo esforzándome para llenarme del conocimiento de la verdad del evangelio? ¿Procuro yo tener el tiempo necesario para asistir a las enseñanzas?

  • Debemos ver todas las enseñanzas con un sentido crítico. ¿Confrontamos las enseñanzas que escuchamos con las escrituras o simplemente asumimos que todo lo que recibimos es verdadero?

  • ¿Estamos dispuestos a ser maestros porque los que nos rodean nos lo plantean o porque hemos recibido un llamado de Dios? ¿Buscamos intereses propios?

  • ¿Al enseñar tenemos en cuenta mostrar la verdad del evangelio o proyectarnos a nosotros mismos? ¿Mostrar nuestras habilidades como maestros? ¿Qué es lo que resalta cuando enseñamos nosotros o el mensaje?



Al meditar en nuestras funciones como mensajeros del evangelio de Cristo debemos tomar en cuenta lo que el apóstol Pablo escribió a la iglesia de Corinto para tratar problemas de divisiones en 1Cor. 3:5-6



1 Cor. 3:5-6

5 ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. 6 Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. 7 Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. 8 Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. 9 Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.

10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.

11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.




 

 

Modificado el ( domingo, 13 de mayo de 2012 )
 
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