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Lección 10: La Necesidad de tener una Conciencia Limpia PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Felipe Rincón Vásquez   
lunes, 08 de febrero de 2010

LECCIÓN 10

LA NECESIDAD DE TENER UNA CONCIENCIA LIMPIA

 

Fondo bíblico

Romanos 2,15  mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones,  dando testimonio su conciencia,  y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos,

Hebreos 9,14  ¿cuánto más la sangre de Cristo,  el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios,  limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?

Hebreos 10,22  acerquémonos con corazón sincero,  en plena certidumbre de fe,  purificados los corazones de mala conciencia,  y lavados los cuerpos con agua pura.

1Timoteo 1,5  Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio,  y de buena conciencia,  y de fe no fingida,

1Timoteo 1,19  manteniendo la fe y buena conciencia,  desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos,

Hechos 24,16  Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres.

 

Definición de la conciencia

Es una voz interior que nos da testimonio, acusándonos si cree que estamos equivocado o defendiéndonos si cree que tenemos razón (Romanos 2,15). Si hacemos caso de estas incitaciones tendremos una conciencia buena y limpia (1ª Timoteo 1,5). Si no hacemos caso de ellas tendremos una conciencia culpable (Hebreos 10,22). En otras palabras, la conciencia es como un timbre de alarma que Dios usa para despertar al hecho de que pasa algo malo. Todo el mundo tiene una conciencia, pero cuando hay que registrar lo que es correcto y lo que es erróneo, diferentes conciencias pueden llegar a diferentes opiniones. A veces el timbre de la conciencia no suena cuando debería y a veces hay una falsa alarma.

 

Nuestra conciencia solo nos incita a hacer lo que «sabe» que es correcto. Podemos intentar apaciguarla, «comprarla», o «negarla», pero si lo hacemos traeremos tensión en nuestra vida. Tal vez podamos enterrar esa tensión por un tiempo, pero al final saldrá a la superficie, a menudo como enfermedad, o amargura. Dios ha dado nuestra conciencia para ayudarnos a obedecerle. Pero en nuestro estado caído el ser humano tiene una conciencia que no siempre refleja la perfecta voluntad de Dios. La gente es criada en su niñez de diferentes maneras y mientras crecemos la conciencia es entrenada. Esta programación de la conciencia puede, o no, estar en línea con lo que Dios realmente quiere. Dios quiere reprogramar nuestra conciencia para que actúe como guía o brújula que enseñe el camino de Dios cada vez que tomemos una decisión. Esto limitará nuestra desobediencia y nos ayudará a hacer lo que Dios quiere. Necesitamos dejar a Dios que cambie nuestra conciencia por su Palabra y permitirle que renueve nuestra mente.

 

Los límites impuestos por Dios

La gente con fe y conciencia más débiles necesita reglas para vivir, que les detengan de hacer lo equivocado. Eso significa que a menudo construyen límites que no son particularmente de Dios, sino que son restricciones que les ayudan. Sus conciencias son entrenadas a permanecer dentro de esos límites. Pablo nos dice que no crucemos estos límites, especialmente debido a las presiones de otros, porque el hacerlo sería pecar (Romanos 14,23).

 

La gente con una conciencia fuerte basada en la Palabra de Dios no necesita tantas restricciones en su vida, porque tiene una conciencia que establece los límites de Dios.

 

La conciencia en la conversión

El Espíritu Santo usa la conciencia para hacer ver al pecador su culpabilidad. Es su trabajo convencer al mundo de culpabilidad en cuanto al pecado, justicia y juicio (Juan 16,8). Fue su convicción la que nos dirigió a Jesucristo. Por medio de la verdad del Evangelio iluminó nuestra conciencia y trajo una nueva conciencia del pecado que no habíamos conocido antes.

 

Para que la conciencia esté más conciente del camino de Dios necesitamos ser llenos con el conocimiento de la voluntad de Dios (Colosenses 1,9)

 

Efectos de una conciencia culpable

Si nuestra conciencia no está limpia estaremos bajo culpabilidad y condenación. Esto afectará a:

 

1.    Nuestra relación con Dios.

La culpabilidad destruye nuestra comunión con Dios al sentirnos sucios en la presencia de un Dios santo. Si estamos turbados por nuestra conciencia entonces nos sentiremos indignos y probablemente estaremos en un área de pecado a la cual necesitaremos hacer frente. Una vez se haga frente al pecado y volvamos a tener comunión con Dios podremos saber que no hay nada que nos condena y así podremos recibir el amor de Dios en nuestra vida.

 

2.    Nuestra fe.

Una fe fuerte y una conciencia culpable no van juntas.

 

3.    Nuestra vida de oración.

Si nuestra conciencia está señalando cualquier área de pecado, entonces Dios estará intentando conseguir que lo pongas bien para que tu conciencia esté otra vez limpia.

4.    Nuestro deseo para estudiar la Palabra de Dios.

Una conciencia culpable roba cualquier apetito, hacia las cosas de Dios, incluida su Palabra.

 

5.    Nuestro testimonio.

Satanás intentará convencernos de que somos hipócritas y no tendremos respuestas si tenemos una conciencia culpable.

 

Cómo guardar una conciencia limpia

1.    Confesión inmediata del pecado.

Debes confesar desde el momento en que te enteres del pecado (1 Juan 1,9).

2.    Confiar en la promesa.

Dios es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos (1 Juan 1,9; Hebreos 9,14). Después de confesar sinceramente, cualquier culpabilidad que quede es del maligno intentando acusarnos y la podemos resistir y rechazar porque no proviene de Dios.

3.    obedecer a la conciencia.

Además de confesar tu fracaso, debes de parar de fracasar (Santiago 1,22). Necesita hacer lo que tu conciencia te dicta cuando sabes que es el camino de Dios.

4.    Continuar andando en la luz (1 Juan 1,7).

Esto significa seguir abierto a Dios, y estar preparado para obedecerle inmediatamente cuando Dios te haga conocer su voluntad. Pablo dijo: «procura tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres» (Hechos 24,16).

 

Una conciencia endurecida

Si una persona voluntariamente sigue ignorando su conciencia, esta se endurecerá y cesará de hablar. Es como ser incapaz de sentir el dolor. El dolor nos avisa de algún daño inminente: sin este aviso nos podemos dañar gravemente.

 

Preguntas para reflexión

1.    ¿Es importante saber que está perdonado y que tiene una conciencia limpia?

2.    ¿Olvida realmente Dios que hayamos cometido un pecado si lo confesamos y le pedimos que nos perdone por ello?

3.    ¿Qué deberíamos hacer cuando un hermano peca contra nosotros? (Lucas 17,3-4)

4.    ¿Por qué insiste Dios que perdonemos a los otros, incluso a los que están equivocados?

5.    Haz una lista de aquellas personas a las que no has perdonado. Pide a Dios que te las traiga a tu memoria. Decídete ahora a perdonar a cada una de ellas. Clama a Dios para que te de un espíritu perdonador, para expulsar toda ira y amargura de tu corazón, y llenarlo en cambio con su amor.

6.    ¿Por qué tanta persona en el mundo parece hacer lo que quiere y no sentirse culpable por ello?

 

Resumen y aplicación

1.    Dios ha hecho que su perdón sea libremente asequible para nosotros cuando le confesamos nuestros pecados.

2.    La sangre de Jesús es una muestra del perdón y puede hacernos limpios y justos a los ojos de Dios.

3.    Dios nos ha perdonado mucho y espera que perdonemos de la misma manera a los demás (Mateo 13,21-35; Lucas 6,37-38).

4.    Nuestra conciencia es el timbre de alarma de Dios y necesitamos dejar que Dios la programe correctamente para que nos guíe en su camino.

5.    Nuestra conciencia establece límites que pueden actuar como protección para andar el camino de Dios.

6.    Ignorar nuestra conciencia es tan peligroso como ignorar el dolor. Normalmente llevará a grave daño.

7.     Nuestra certeza de perdón de Dios limpia nuestra conciencia y nos libra de la culpabilidad.

 

Modificado el ( domingo, 07 de marzo de 2010 )
 
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