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Escrito por Felipe Rincón Vásquez   
martes, 09 de febrero de 2010

Lección 11

LA ADOPCIÓN COMO HIJOS

Fondo bíblico:

Romanos 8:15-18 El Espíritu que ustedes han recibido ahora no los convierte en esclavos llenos de temor. Al contrario, el Espíritu que han recibido los hace hijos. Por el Espíritu podemos gritar: "¡Padre, querido padre!" 16 El Espíritu mismo se une a nuestros espíritus para decir que somos hijos de Dios. 17 Por ser hijos de Dios recibiremos las bendiciones que Dios tiene para su pueblo. Dios nos dará todo lo que le ha dado a Cristo, pero también tenemos que sufrir con él para compartir su gloria. 18 Yo reconozco que tenemos que sufrir ahora, pero esos sufrimientos no son nada comparados con toda la gloria que vamos a recibir después.

Galatas 4:5-7 Así lo hizo Dios para poder comprar nuestra libertad de la ley y adoptarnos como sus hijos. 6 Ustedes son hijos de Dios; y por lo tanto, él puso el Espíritu de su Hijo en nosotros, y ese Espíritu grita: "¡Querido padre!" 7 Entonces ya no eres esclavo sino hijo, y por ser hijo, Dios te ha hecho su heredero.

Romanos 8:23-25 No sólo el mundo, sino también nosotros sufrimos, pero ya tenemos el Espíritu como anticipo de la promesa de Dios. Ahora esperamos que Dios nos dé todos los derechos como hijos suyos cuando nuestros cuerpos sean liberados. 24 Cuando fuimos salvos recibimos esa esperanza, pero una esperanza que se ve no es realmente una esperanza, ¿para qué esperar lo que ya se ve? 25 En cambio, nosotros estamos esperando lo que aún no podemos ver y lo esperamos con paciencia.

Efesios 1:4-5 También en Cristo, él nos escogió por amor antes de la creación del mundo para que fuéramos su pueblo santo, es decir, libres de pecado ante él. 5 Antes de la creación del mundo, Dios decidió adoptarnos como hijos suyos a través de Jesucristo. Eso era lo que él tenía planeado y le dio gusto hacerlo.

 

La adopción

La adopción es una idea de familia presentada en términos de amor, con Dios como Padre. Estábamos separados de la familia de Dios, pero él en su misericordia y gracia, nos ha acogido en su familia. Este sentido de pertenecer a la familia de Dios, y el gran privilegio que tenemos al estar unidos con Cristo Jesús, es la fuerza motivadora en nuestra vida por Cristo. Hemos nacido de nuevo ahora en la familia de Dios. Pero este nacimiento no es de carne sino por el Espíritu de Dios que nos ha engendrado en Dios.

El asunto es que nosotros estamos acostumbrados a pensar en la adopción desde el punto de vista humano, donde una familia adopta un niño o niña, y en tal sentido le reconoce como suyo aunque en sus venas no corre la sangre de los padres. Pero en la adopción divina no es así, porque el padre adoptivo no puede darle su sangre al adoptado, pero Dios sí da su espíritu al adoptado, de modo que no se trata simplemente de algo legal sin que ocurra nada ontológicamente, sino que, somos realmente hijos en la familia de Dios porque hemos realmente nacidos en su familia por medio del Espíritu Santo.

 

Un niño adoptado recibe un nuevo apellido. Toma el apellido de sus nuevos padres y también toma todos los privilegios y potencial de su nueva familia. Esto también sucede con nosotros.

Juan 1:12-13 Pero a los que lo aceptaron y creyeron en él, les dio el derecho de ser hijos de Dios. Estos hijos no nacieron como nace un bebé, ni por deseo o plan de sus padres, sino que nacieron de Dios.

El derecho ha sido ganado por medio de nuestro nacimiento en la familia de Dios. Por nacimiento hemos entrado en todos los derechos y herencias de la familia de Dios.

Gálatas 4:6 Ustedes son hijos de Dios; y por lo tanto, él puso el Espíritu de su Hijo en nosotros, y ese Espíritu grita: "¡Querido padre!"

 

El propósito de la adopción

El propósito que el Padre tiene al adoptarnos como sus hijos es que compartamos el carácter de nuestro Padre. Este es el verdadero propósito y llamamiento, que lleguemos a ser como él en nuestras acciones y actitudes, y que nuestra vida refleje el hecho de que somos hijos de nuestro Padre celestial. Es su propósito que lleguemos a ser como Jesús en todo nuestro vivir y en el compromiso de nuestra vida con el Padre (Romanos 8,29; 1 Pedro 2,9)

 

El principio de nuestra adopción

La esencia de nuestra vida como discípulos es que somos llamados para vivir diariamente el sencillo principio de confianza y franqueza que existe entre un padre y su hijo verdadero. El secreto del poder visto en Jesús era su relación con su Padre. En el Sermón del Monte Jesús introduce a sus seguidores en algunos secretos del Reino de Dios. Les enseña a confiar en su Padre y a vivir una vida para su gloria y honra.

-         Glorificar al Padre (Mateo 5,16).

-         Imitar al Padre (Mateo 5,44.45.48).

-         Hablar con el Padre (Mateo 6,7-9).

-         Confiar en el Padre (Mateo 6,25-26).

-         Agradar al Padre (Mateo 6,17-18).

 

El ejercicio de nuestra adopción

Dios quiere que vivamos en lo bueno de nuestra adopción. Saber una verdad y no vivirla, no hará que la verdad sea real para nosotros. Por el Espíritu Santo nos ha sido dado todo lo necesario para hacer esta verdad efectiva en nuestra experiencia cotidiana (2 Pedro 1,3).

Dios nos trata como hijos, no como parientes lejanos. Esto significa que de vez en cuando conoceremos la mano de disciplina del Padre en nuestra vida, corriéndonos y recordándonos nuestras responsabilidades (Hebreos 12,7-11).

 

Estamos ahora en la familia de Dios, compartimos en la vida de Cristo y en la herencia de los santos. Nos ha sido dada una gran motivación para vivir en santidad y experimentamos el poder transformador del Espíritu Santo en nuestra vida. Podemos y debemos vivir en una experiencia profunda y afectuosa del amor del Padre en nuestro corazón.

Efesios 1:3 Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo que nos ha dado toda clase de bendiciones espirituales en los cielos a través de Cristo.

 

Preguntas para reflexionar

1.    ¿Por qué te escogió Dios a ti?

2.    ¿Cuál debería ser nuestra respuesta a Dios al acogernos para ser sus hijos?

3.    Discute las semejanzas y diferencias entre la adopción natural en una familia y la adopción espiritual en la familia de Dios.

4.    ¿Cómo podemos estar seguros de que somos los hijos de Dios y por tanto pertenecemos a la familia de Dios?

5.    ¿Cuál debería ser la meta principal de nuestro discipulado como hijos de Dios?

 

Resumen y Aplicación:

1.    Adopción es haber entrado a la familia de Dios, por medio de participar de la naturaleza espiritual.

2.    Necesitamos escoger vivir como hijos de Dios, siguiendo a Jesús y haciendo como él hizo. Es una especie de hermano mayor que nos ha dado el ejemplo perfecto a seguir de cómo ser hijos de Dios.

3.    Es un privilegio que Dios nos escogió par ser sus hijos eternamente y esto debería ser nuestra motivación para amar y servir a nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

4.    Dios no solo nos deja viviendo en esta vida, sino que nos ayuda por el Espíritu Santo para vivir en lo bueno de la herencia disponible para nosotros como hijos de Dios.

 

 

 

 

Modificado el ( domingo, 07 de marzo de 2010 )
 
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