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La Soberanía de Dios I [audio] PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Felipe Rincón Vásquez   
martes, 08 de junio de 2010

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Posición Bíblica SOBRE LA SOBERANÍA DE DIOS


Introducción:

Del manual de Norma y Procedimientos de la Iglesia Evangélica «El Plantío del Señor», señalamos las siguientes preguntas:


Pregunta 12 ¿Qué son las obras de la providencia de Dios?


Son aquellas con las que Dios sostiene y gobierna todo lo creado, a fin de que todo acontecimiento, así como todo ser, estén enteramente subordinados a Él, y se cumplan sus buenos propósitos. (Hebreos 1.13; Colosenses 1.17; Salmos 103.19; Mateo 10.29-31 )

 

Pregunta 13 ¿Ha sido predeterminado o fijado de antemano, por Dios, todos los hechos o sucesos?


No debemos atribuir las anomalías al destino o determinismo, son simplemente efectos del tiempo y la ocasión. Debemos distinguir entre providencia general de Dios para el mundo y su providencia particular para la vida del hombre. ( Eclesiastés 9.11; Lucas 13.34)


LA SOBERANÍA DE DIOS Y EL GOBIERNO DEL MUNDO

  1. Determinismo

La ciencia gnóstica está entregando a la humanidad, métodos y procedimientos para conocer en forma objetiva, los misterios de la vida y de la muerte. Nadie muere en la víspera. El ser humano muere el día y a la hora que señala la Ley del Destino. Desafortunadamente la humanidad desconoce esta ley.


Determinismo teológico: si Dios lo sabe todo será porque él mismo ha determinado todas las cosas según su criterio, por lo que Dios es la causa de las acciones humanas. El protestantismo calvinista mantiene que el ser humano carece de libre albeldrío y está predestinado. En contraste, el protestantismo en general se opone al determinismo, diciendo que si Dios es omnipotente también puede hacer al ser humano libre aunque sepa lo que vamos a hacer. Es decir, Dios y el hombre son conjuntamente los autores de los actos humanos (Enciclopedia Wikipedia).


Dios desde la eternidad, por el sabio y santo consejo de su voluntad, orden ha decretado en sí mismo, libre e inalterablemente todo lo que sucede.1 Sin embargo, lo hizo de tal manera, que Dios ni es autor del pecado ni comparte con los pecadores la responsabilidad del pecado2 ni hace violencia a la voluntad de   SUS criaturas, ni quita la libertad ni contingencia de las causas secundarias sino que más bien se las establece.3 En todo esto se manifiesta la sabiduría divina al igual que su poder y fidelidad para efectuar aquello que se ha propuesto. (Confesión de Fe, Bautista del 1869)

(Isaías 46:10; Efesios 1:11, Hebreos 6:17; Romanos 9:15; Romanos 9:18)


  1. Deísmo

Uno de los principales postulados de esta filosofía religiosa está basado en la creencia de que Dios existe y creó el universo físico, pero no interfiere con él. Los deístas típicamente también tienden a rechazar los eventos sobrenaturales (milagros, profecías, etc.) y a afirmar que Dios no interfiere en la vida de los humanos y las leyes del universo. Por ello, a menudo utilizan la analogía de Dios como un relojero. Lo que para las religiones organizadas son revelaciones divinas y libros sagrados, la mayoría de deístas entiende como interpretaciones inventadas por otros seres humanos, más que como fuentes autorizadas. Los deístas creen que el mayor don divino a la humanidad no es la religión, sino la habilidad de razonar.

El deísmo cobró notoriedad en los siglos XVII y XVIII durante la Ilustración, especialmente en el Reino Unido, Francia y los Estados Unidos, principalmente entre aquellas personas educadas como cristianas que vieron que no podían creer ni en la Trinidad divina, la divinidad de Jesús, los milagros ni en la infalibilidad de la Biblia; pero que sí creían en un solo dios.

Uno de los deístas de referencia es Thomas Paine que en su obra Age of Reason ("La edad de la razón"), dijo que la naturaleza es la verdad y la incambiable "Palabra de Dios", sin duda. Otros importantes deístas son los filósofos de la ilustración Voltaire, Rousseau y Montesquieu. Se pueden mencionar también como deístas indirectos a los filósofos griegos Sócrates, Platón y Aristóteles, aparte de los padres fundadores de Estados Unidos como Benjamin Franklin y George Washington. (Enciclopedia Wikipedia).


  1. La espiritualidad providencial

Esta afirma que Dios está presente y ausente a la vez. El mundo y los acontecimientos se rigen por la providencia de Dios. Dios ha establecidos leyes naturales y morales, y estas leyes funcionan de manera ordinaria. Pero él interviene según su voluntad todas las veces que sean necesarias para sus fines.


La providencia significa que todo lo que Dios creó, lo conserva y gobierna. Realizada la creación Dios no abandona su criatura a ella misma sino que la mantiene.

Dios coopera en todo, tanto en las criaturas libres como en las no libres.

Las no libres, las gobierna y controla por medio de ciertas leyes, y ninguna acción de las criaturas libres puede producirse sin el concurso divino. Dios es la causa primera que mueve las causas naturales y las causas voluntarias.

Dios con su providencia gobierna todo

Cuando vemos que cosas sin conocimientos como los cuerpos naturales obran por un fin, es claro, que alcanzan sus fines no por azar, sino intencionalmente. Pero como ellos no tienen conocimiento, no pueden tender a un fin sino bajo la dirección de otro ser inteligente. Ese ser inteligente es Dios, que ordena todas las cosas naturales. También, toda la historia humana es providencial. La de los pueblos y la de cada hombre. No crea nadie que criatura alguna puede hacer algo que se imponga a Dios, aunque este no lo quiera, esto es algo simplemente ridículo. Romanos 8.28 nos dice: ¨ Sabemos que Dios hace concurrir todas las cosas para el bien de los que le aman ¨. Recordemos la historia de José. Todo un conjunto de circunstancias, muchas de ellas criminales, le conducen a ser ministro del Faraón. Y José le dice a sus hermanos: ¨ no sois vosotros los que me habéis traído aquí, es Dios quien me trajo y me ha puesto al frente de toda esta tierra de Egipto (Génesis 45.8; 39.1).

La providencia divina es infalible. Isaías 14.24 ¨ Sí, lo que yo he decidido, llegará, lo que yo he resuelto se cumplirá ¨, versículo 27 ¨ si Yahvé Sebaot toma una decisión ¿Quién la frustrará? Si él extiende su mano ¿Quién la apartará? ¨. Isaías 46.10-11 ¨ De antemano yo anuncio el futuro; por adelantado lo que aún no ha sucedido. Yo digo: mi designio se cumplirá, mi voluntad la realizo... lo he dicho y haré que suceda, lo he dispuesto y lo realizaré ¨.


Providencia amorosa no obstante el mal

También el pecado de los hombres realiza indirectamente la providencia de Dios. La muerte de Cristo no se produjo porque se torcieron las cosas. Hechos 2.23 no dice que la muerte de Cristo se produjo ¨ conforme a los planes y propósitos que Dios tenía hechos de antemano ¨. Todo lo que sucede es voluntad de Dios, positiva o permisiva. El cuanto quiere lo hace, nadie puede resistir su voluntad. Sabe Dios perfectamente cuál es el bien que promueve y cuál es el mal que permite para un bien mayor.

Modos por medio de los cuales Dios ejerce su gobierno providencial

  1. Por las leyes física. Por medio de esas leyes Dios asignó su oficio a las criaturas, según su naturaleza.

  2. Por las leyes morales y frecuentes iluminaciones y mociones particulares. Filipenses 2.13 ¨ pues Dios es quien hace nacer en ustedes los buenos deseos y quien les ayuda a llevarlos a cabo, según su buena voluntad ¨. Se trata de un íntimo impulso que proviene del gobierno providencial de Dios.

  3. Por medio de la oración. La oración es eficaz no porque cambien o fuerce la voluntad de Dios, sino porque ayuda a que en el hombre se realice el plan de Dios. Hay una voluntad antecedente de Dios. Por ejemplo Dios quiere que todos seamos santos, pero no es una voluntad absoluta, sino condicionada. Hay en cambio una voluntad consecuente de Dios. Es lo que él quiere en concreto, aquí y ahora. Y esta voluntad es infalible. Ocurrirá oremos o no oremos.

  4. Por intervenciones extraordinarias y milagrosas.








LA SOBERANÍA DE DIOS Y LA VOLUNTAD LIBRE DE LOS SERES INTELIGENTES

  1. Los que sacrifican la Soberanía de Dios en pro de la libertad humana.

  2. Los que sacrifican la Volunta humana en pro de la Soberanía de Dios.


Dr. Tommy Ashcraft

Pastor de la Iglesia Bautista Monte Hebrón de Monterrey, N.L.

La Soberanía de Dios y la Voluntad Libre y la Responsabilidad del Hombre. Se nos ha dicho muchas veces que hay dos grandes doctrinas de la Palabra de Dios: La Soberanía de Dios, y la Voluntad Libre del hombre. Se nos ha dicho que tenemos obligatoriamente que aceptar ambas doctrinas, aunque en nuestras mentes finitas no las podemos reconciliar.

Si con decir que Dios es soberano, uno quiere dar a entender que Dios es 100% dominante en 100% de los asuntos del hombre, comenzando con su salvación, entonces tenemos que rechazar la "soberanía" de Dios.

Aceptamos el hecho de que Dios PODRÍA, si así lo decidiera, ejercer su soberanía o dominio en cada detalle minucioso de la vida del hombre. Que Dios PODRÍA hacer esto no es debatible. El es Dios. Sin embargo, nosotros creemos que Dios, en su soberanía, a propósito se limitó a Sí mismo, en que le dio al hombre una voluntad libre. Esto de ninguna manera desacredita ni deshonra la soberanía de Dios.

Creemos que Dios conoce (y que conoció desde antes de la fundación del mundo) cada decisión que haría el hombre, y cada detalle de la vida del hombre (IPedro 1:2). No aceptamos la enseñanza de que Dios decretó todas esas decisiones, esos detalles y esas acciones. Si la soberanía de Dios se extiende más allá de la voluntad libre del hombre, o si se dice que la voluntad libre del hombre siempre actúa en completa armonía con los decretos soberanos de Dios, entonces los así llamados "decretos soberanos de Dios" están en continuo conflicto con la Palabra, la naturaleza, el carácter y la santidad de Dios.

Esta posición presentaría miles de problemas teológicos que son inaceptables a la luz de la revelación divina. Que el hombre lleve a cabo decretos preordenados crearía una existencia mecánica que no dejaría lugar para la responsabilidad humana, y cualquier intento de Dios de juzgar al hombre por su pecado sería injusto. Y sobre todas las cosas, Dios es justo. La posible lista de las inconsistencias en esta enseñanza podría ser interminable. Pero esto ilustra claramente el punto.

El hombre tiene una voluntad libre y actúa independientemente NO del conocimiento de Dios, sino de su soberanía, porque Dios decretó que el hombre tendría ese privilegio, y lo dotó con esa capacidad. El hombre es responsable por sus decisiones y sus acciones.
































LA SOBERANÍA DE DIOS Y LA SALVACIÓN


Hoy en día algunos enseñan que un cristiano tiene que ser o calvinista o arminiano.

Arminianos

Calvinistas

1. Elección Condicional -sobre la base del conocimiento previo.

1. Elección incondicional o Predestinación particular.

2. Expiación Universal -limitada por la fe particular del ser humano.

2. Expiación limitada -solo para los electos.

3. Incapacidad Natural -de cualquier humano de obrar el bien, aparte de la gracia divina.

3. Depravación Total o Incapacidad Natural -la regeneración debe preceder a la conversión.

4. Gracia Preventiva -que puede ser resistida y hecha ineficaz por la perversa voluntad de un pecador.

4. Gracia Irresistible o Llamado Eficaz -el ser humano a quien Dios otorga gracia será salvo; no puede resistirla.

5. Perseverancia Condicional - aunque Dios provee gracia suficiente para hacer frente a cualquier emergencia, los humanos pueden descuidar esta provisión, caer de la gracia y perecer eternamente.

5. Perseverancia Final -Seguridad eterna incondicional.


1. LA DEPRAVACIÓN TOTAL. La interpretación bíblica de la Depravación Total es que todo individuo humano es pecador por naturaleza, por elección y por práctica. Todos tienen una naturaleza pecaminosa. Si el hombre no tiene la voluntad libre para escoger entre el bien y el mal, ¿cómo se explica la enorme diferencia entre el criminal habitual que asesina sin conciencia ni remordimiento, y el hombre moralmente bueno pero inconverso, líder en asuntos civiles y sociales en su comunidad? Hay cosas buenas y encomendables en las vidas de muchas personas que no pretenden ser cristianas (no son buenas a los ojos de Dios en el sentido de ganar méritos para salvación; pero en un sentido terrenal, sin son buenas obras, y Dios las cuenta).

Hechos 10:1-6 Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, 2 piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. 3 Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. 4 El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. 5 Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. 6 Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas.


La Depravación Total significa que cada aspecto de la naturaleza de la persona ha sido afectada, tocada, manchada, contaminada, pervertida o influenciada por el pecado. Todos los hombres son capaces de ser totalmente "buenos" (estamos hablando en comparación con los demás hombres, no de su condición espiritual), sin embargo, por su voluntad libre escogen no serlo. Esta es la interpretación bíblica de la Depravación Total, una posición gustosamente tenida por los bautistas fundamentales.

Bajo el término "Depravación Total" Calvino creyó, enseñó y promovió la "Incapacidad Total". Enseñó que el hombre NO tiene voluntad libre en el asunto de la salvación, sino que su salvación o perdición fue predeterminada solo por Dios, y que el hombre obra mecánicamente como un robot. En respuesta a preguntas acerca de esto, Juan Calvino escribió:

"¿Quién, entonces, podrá ser salvo? Eso es lo que decide solamente la voluntad soberana de Dios, y nada más. Es asunto puramente de la voluntad soberana y divina que, sin duda, por buenas razones que solo Dios mismo conoce, y que ninguna de éstas está relacionada a ninguna cosa que distingue a un hombre de otro, Dios escoge a algunos y rechaza a los demás. La elección de Dios no tiene que ver con la presciencia excepto en cuanto a que El sabe previamente quiénes serán los miembros de la raza humana." (Los Institutos de Calvino, III, xxiii, página 10).

Entre Génesis 2:16 y Apocalipsis 22:17, Dios le dio al hombre la libertad para escoger. En relación con Génesis 2:16-17, Los versículos dicen: "Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás."

Note que Dios mandó a Adán que NO comiera del árbol de la ciencia del bien y del mal. Juan Calvino quisiera que creyéramos que Dios en efecto mandó que Adán no hiciera tal cosa, pero que Dios ya había determinado que Adán violara el mandato de Dios. Eso convertiría a Dios en el autor de la desobediencia voluntaria. Juan Calvino escribió:

"La única ocasión en que se podría suponer que haya existido la voluntad libre fue en Adán antes de la caída. Adán pudo haber resistido, si quisiera, siendo que cayó solo por su propia voluntad. En esto la integridad del hombre fue dotada de una voluntad libre por la cual, si hubiera escogido, habría obtenido la vida eterna. Sin embargo, no existe la realidad en la voluntad libre así atribuida al hombre, en vista de que Dios había decretado la caída, y por lo tanto esto debe haber de alguna manera predispuesto la voluntad de Adán. Su voluntad no fue dejada en un equilibrio neutral, ni tampoco su voluntad jamás fue en suspenso ni incertidumbre. Fue inevitablemente seguro que tarde o temprano, Adán caería en la maldad, y con esa caída inevitable, se desapareció todo rasgo de la libre voluntad que el hombre habrá tenido. A partir de ese tiempo, la voluntad se corrompió junto con toda la naturaleza del hombre. El hombre ya no poseía la capacidad de escoger entre el bien y el mal." (Los Institutos de Calvino, II, Página 8).

La creencia que el hombre no tiene la capacidad de escoger entre el bien y el mal, pone la responsabilidad y el origen del pecado del hombre sobre Dios. Calvino quisiera que creyéramos que somos "robots", y que nuestras acciones son decretadas por la voluntad soberana de Dios. La creencia que el hombre no tiene capacidad de escoger entre el bien y el mal, y que como consecuencia, hace el mal, pone la responsabilidad del pecado del hombre sobre Dios mismo. Esa es una posición bíblicamente intolerable.

En la declaración misma de Calvino arriba citada, dice que Adán pudo resistir; que Adán cayó por su propia libre voluntad; que la caída fue decretada por Dios. Juan Calvino, ¿cuál es tu posición, al fin? Las tres declaraciones no pueden ser verdad.

La Biblia enseña claramente que Dios alumbra a los pecadores (Juan 1:9; 12:32, y 16:8). La Biblia enseña también que el hombre tiene una voluntad libre, y que el hombre ejerce libremente esa voluntad. Esto se cubrirá también bajo el punto llamado "Gracia Irresistible". Por ahora, notemos simplemente que a través de la Biblia Dios establece la voluntad libre del hombre para escoger para sí mismo (Juan 1:12, 3:16, 5:24, Hechos 2:21, 16:30-31. Esta es una lista corta de muchos versículos que establecen la voluntad libre del hombre para escoger.

Rechazamos la enseñanza de Juan Calvino tocante a lo que él llama La Depravación Total, que en verdad es la Inhabilidad Total. Creemos y enseñamos que el hombre está totalmente depravado, pero que Dios, en su voluntad soberana, dotó al hombre de la capacidad de escoger entre el bien y el mal, entre Cristo y el Diablo, entre el Cielo y el Infierno.


2. La Elección Incondicional. Calvino enseñó que Dios eligió, escogió o predeterminó que ciertas personas serían salvas e irían al Cielo. Muchos calvinistas contemporáneos declaran que no creen en la "doble predestinación" - que significa que ellos no creen que Dios eligió o predestinó a la gente para ir al Infierno - solo a los que van a ir al Cielo. Si uno cree que Dios de hecho predeterminó que ciertas personas fueran al Cielo, eso requiere que uno crea también que todos los demás fueron predeterminados para ir al Infierno. Tocante a este asunto, Juan Calvino escribió:

"El reprobado, así como el elegido, es señalado por Dios como tales por el consejo secreto de Dios, y no por ninguna otra cosa" (Calvin's Institutes II, xxii, Página 11)

En una carta a Christopher Liertet, Calvino escribió: "Tú eres muy engañado si crees que los decretos de Dios pueden ser mutilados, en cuanto El haya escogido a alguno para la salvación pero a ninguno a la destrucción. Tiene que haber una relación entre los elegidos y los reprobados." (The Teaching of Calvin, Chapter Vl, Página 109).

En otra ocasión, Calvino escribió:

"Su suerte fue la elección directa e inmediata de Dios, justificada por sus vidas, pero no necesariamente como consecuencia de ellas. Pudo salvarles de su condenación así como lo hizo con los elegidos quienes no fueron más dignos de ser salvos, pero esa condenación fue establecida en la eternidad pasada, y nada de lo que había en ellos pudo transferirlos a la clase contraria, así como nada de lo que pueden ser los elegidos puede convertirlos en reprobados". (Calvin's Institutes III, iii, página 4).

Esto es totalmente contrario a la Palabra de Dios. (1ª Timoteo 2:3-4, 2ª Pedro 3: 9, Hechos 17:30, Juan 3:16-17, Ezequiel 33:11).

En 1ra. de Timoteo la expresión todos los hombres indica que en un sentido la salvación es universal, no está limitada a cierto grupo en particular. La intención de Dios es que todos los seres humanos sean salvos. Pero en el proceso de ser salvos los seres humanos no son pasivos. Por el contrario, llegan a ser activos. Debe haber un reconocimiento y apropiación de la verdad para que la verdad lo salve. En 1ª Timoteo 1,15 nos dice, que Jesucristo vino al mundo a salvar pecadores. Algunos han tratado de torcer este versículo para que diga otra cosa. Jesucristo vino para salvar pecadores. Ese versículo nos habla acerca del «para qué« vino. Otros versículos añaden la condición necesaria para ser salvos. No se trata de que él vino a cambiar a algunos pecadores al estado de justicia y libertad, de bienaventuranza y vida eterna; sin ninguna acción de parte del ser humano.

Un vistazo a 2ª Pedro 3,9 nos indica, el por qué el Señor retraza su venida. La respuesta yace en la gracia y misericordia de Dios para con los pecadores. Les da tiempo para arrepentirse de sus pecados. Jesús regresará cuando el tiempo asignado haya expirado. Es el Dios soberano quien misericordiosamente concede un intervalo para el arrepentimiento. Mire la importancia del arrepentimiento. Es el ser humano, no Dios, el que tiene que arrepentirse para salvación.

Hechos 17,30: Los gentiles podían defenderse con la afirmación que ellos han actuado en ignorancia de los mandamientos de Dios. Pablo indica que aunque Dios permitió a las naciones gentiles vivir su propia forma de vida (Hch 14,16), aunque considerándolos culpables de sus propias acciones. Ahora cuando los gentiles oyen la proclamación del evangelio, el tiempo de su ignorancia ha llegado a su fin. Si ellos escuchan el Evangelio del Reino y no se arrepienten, pierden la oferta de Dios para salvación y consecuentemente sufren castigo eterno. En Romanos 3,25 Pablo dice que Dios toleró los pecados de la gente cometidos en tiempos pasados y así los perdonó. Pero ahora que Jesucristo ha derramado su sangre por los pecados, Dios está listo para perdonar los pecados de todo aquellos que arrepentidos vienen a él ahora.

Dios siempre ha dicho "Si alguno quiere..." (Marcos 8:34). "Todo aquel que cree..." (Romanos 1:16) ¿Qué significan estas palabras? Si interpretamos la Palabra de Dios consistente y literalmente, tenemos que concluir que Dios le dio al hombre a escoger. Enseñar la "doctrina" de la Elección Incondicional es añadir a las Escrituras lo que Dios no enseña ni tampoco tenía la intención de que el hombre enseñara.

Lo que Juan Calvino enseñó, no fue "Elección Incondicional", sino "selección". Si fuera un hecho que Dios hubiera seleccionado a algunos, distinguiendo moralmente a un hombre de otro, entonces Dios hace acepción de personas. Pero la Biblia dice en Romanos 2:11 y Hechos 10:34 que no hay acepción de personas con Dios.

Rechazamos la enseñanza de Juan Calvino de la Elección Incondicional y la Condenación Incondicional de Dios, sino que creemos y enseñamos que todo aquel que quiere puede venir a Cristo por el ejercicio de su propia libre voluntad. Es nuestra responsabilidad darle a la gente el mensaje del evangelio, dándoles así la oportunidad de escoger a Cristo y ser salvos, o rechazar a Cristo y perderse.


3. Expiación Limitada. Calvino enseñó que la sangre de Cristo se derramó solo para los elegidos. Enseñó que no fue para los no elegidos. El calvinista de hoy, para disfrazar su creencia, ha cambiado el tercer punto del calvinismo a Expiación Particular. Es otro nombre, pero el mismo asunto. No importa cómo se llame, la enseñanza sigue siendo falsa doctrina. La Biblia es muy clara en este punto, como lo es en cualquier doctrina. Hebreos 2:9 declara que Cristo gustó la muerte por todos.

2Pedro 2:1 dice: "Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina."

1Juan 2:2 dice: "Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo."

Este versículo no dice ni implica que Cristo haya gustado la muerte solo por los "elegidos", ni que haya sido la propiciación solo por los "elegidos". Tal enseñanza es herejía. Es una doctrina condenable y condenadora, enseñar que la sangre de Cristo no haya sido derramada para toda la humanidad desde el comienzo de la creación. Algunos nos dirían que aceptan los otros cuatro puntos de la enseñanza de Calvino, pero que no aceptan la Expiación Limitada. Si uno acepta la enseñanza calvinista tocante a la Inhabilidad Total, y la Elección Incondicional, no tiene más alternativa que aceptar la enseñanza de la Expiación Limitada. Es imposible aceptar una sin aceptar la otra.

No es posible pretender que la sangre de Cristo fuese derramada por todos los hombres a la luz de la declaración de Calvino: "Los reprobados, así como los elegidos, son escogidos para ser tales por el concilio secreto de la voluntad de Dios." (Calvin´s Institutes III, xxii, Página 11) y "... su condenación fue determinada desde la eternidad pasada, y nada podría transferirlos a la clase opuesta." (Calvin's Institutes III, iii, Página 4).

Rechazamos la enseñanza de Juan Calvino tocante a la Expiación Limitada. Creemos y enseñamos que la sangre de Cristo fue derramada para todos los hombres, y que es efectiva para la purificación de los pecados de todo aquel que se acerca a Cristo.


4. Gracia Irresistible. Juan Calvino enseñó que si una persona fuera uno de los que elegidos para la salvación, ocurriría que en el momento en que Dios está (o estaba) listo para que esa persona se convirtiera en cristiano, la persona vendría a Cristo (no por su propia voluntad, sino como un robot que no puede resistir la gracia de Dios). De nuevo, como en el caso de la Expiación Limitada, encontramos que el calvinista contemporáneo intenta disfrazar o esconder su doctrina. Podrán cambiar el nombre de la enseñanza de la Gracia Irresistible a otro nombre, pero sigue siendo la misma herejía.

Dios es Dios soberano. Creemos, aceptamos, nos regocijamos y nos gloriamos en esa verdad. Sin embargo, Dios, siendo soberano, escogió darle al hombre una voluntad libre y la capacidad de escoger o rechazar el evangelio. Dios no creó un robot que vendría a Cristo mecánicamente. Efesios 1:12 dice: "a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo."

¿Qué gloria o qué alabanza habría en el hecho de que aceptáramos a Cristo si no tuviéramos alternativa en el asunto? ¿Qué significaría si no pudiéramos resistir su gracia? Nada. Juan Calvino se refería con frecuencia a Juan 6:44-45 como prueba de su posición: "Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. 45 Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí."

Estos mismos versículos REFUTAN la enseñanza de Juan Calvino acerca de la "Gracia Irresistible". La palabra "trajere" no significa "forzar". De acuerdo a otros textos en la Palabra de Dios, no PUEDE significar un "atracción irresistible". La misma palabra "helkuo", que se traduce "trajere" en el vs. 4, se encuentra en Juan 12:32 que dice: "Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo." Si la palabra "trajere" en Juan 6:44 enseña Gracia Irresistible, entonces la Biblia enseñaría en Juan 12:32 que todos los hombres son irresistiblemente atraídos a Cristo. Todos (hasta los calvinistas) reconocemos que esto no está sucediendo. La palabra "trajere" en Juan 6:44 significa lo mismo que "atraeré" en Juan 12:32. Esto está en armonía con toda la palabra de Dios.

Dios alumbra a todos los hombres (Juan 1:9).

Dios convence a todos los hombres (Juan 16:8).

Dios atrae a todos los hombres (Juan 12:32).

Dios deja la decisión a cada hombre (Juan 3:16).

La Gracia Irresistible en sí se forma de términos mutuamente contradictorias. Si es irresistible, no es gracia. Si es gracia, no es irresistible. Una gracia irresistible destruiría la cualidad personal de la relación entre Dios y el hombre que es establecida por la gracia e involucra la respuesta libre de la voluntad del hombre al amor y la gracia de Dios.

Vemos la gracia de Dios rechazada por el hombre en Proverbios 1:24-35: "Por cuanto llamé, y no quisisteis oír, Extendí mi mano, y no hubo quien atendiese, 25 Sino que desechasteis todo consejo mío Y mi reprensión no quisisteis,"

Mateo 23:37: "¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!"

Juan 5:40: "y no queréis venir a mí para que tengáis vida."

En Hechos 7:51 Esteban dice: "¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros."

(Vea también Mateo 22:3 e Isaías 65:12)

Rechazamos la enseñanza de Juan Calvino de que la gracia de Dios es irresistible. No hay un solo pasaje en la Escritura que enseñe que la gracia es impartida irresistiblemente. Creemos que Dios alumbra a todo hombre que viene al mundo. Creemos y enseñamos que la gracia de Dios puede ser rehusada o aceptada.


Cristo ordenó que el evangelio sea predicado a todas las naciones, Mt.28:19. Los apóstoles predicaron a judíos y gentiles por igual. Pablo fue por todas partes "testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo." Es claro del Nuevo Testamento que el evangelio es para todos. Entonces, ¿cómo podemos encajar esto con los textos que nos hablan de la obra salvadora de Dios para algunos predestinados?


Nuestros hermanos que enseñan que la salvación es solo para los predestinados nos dicen: En algunos, Dios obra de tal forma que el mensaje penetra más allá de los oídos, y lo usa para salvarlos. Así, nosotros tenemos dos "llamados" en un solo mensaje: Un llamado a todos y un llamado a algunos. Un llamado Universal vs. Llamado eficaz, Gracia General vs. Gracia Especial o Llamado Externo vs. Llamado Interno.

Es decir que Dios a los que quiere salvar le llama por medio de un llamado eficaz, en cambio a los demás les llama por medio de un llamado externo, para que no diga que no se le llamó.

No hay manera alguna de poder defender esto sin implicar el abandono de Dios a los muchos y escoger unos pocos mediante un llamado especial. Esto es contrario al carácter del Dios que yo conozco.


Según los defensores de la elección o predestinación de todos los salvados:

1. El "llamado" se basa en la predestinación. Es diferente del llamado general al arrepentimiento puesto que este llamado es para los predestinados, no para todos.

2. Este "llamado" invariablemente resulta en justificación, la que a su vez nos lleva al cielo, "glorificados."

3. Este llamado es irresistible y eficaz. De otra manera, solamente algunos de los justificados serían glorificados.

4. La fe está incluida en este llamado porque la fe es necesaria para la justificación.

5. Este llamado está involucrado con una transformación interna del pecador, que hace la fe posible.

6. Dios solo es la causa. "...Él predestinó...Él llamó...Él justificó...Él glorificó."

7. Este llamado es una gracia especial de Dios, diferente de Su benevolencia general hacia la humanidad como un todo.


Podemos definir este llamado como un acto soberano de Dios por el cual Él salva a los elegidos y solo a los elegidos.

Cristo ordenó que el evangelio sea predicado a todas las naciones, Mt.28:19. Los apóstoles predicaron a judíos y gentiles por igual. Pablo fue por todas partes "testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo." Es claro del Nuevo Testamento que el evangelio es para todos. Entonces, ¿cómo podemos encajar esto con los textos que nos hablan de la obra salvadora de Dios para algunos predestinados?


El llamado es para todos, todos tienen la oportunidad de ser salvos. La libre oferta del Evangelio no es meramente ilusoria, sino un real llamado que va acompañado con la posibilidad de ser escuchado, entendido y aceptado.


Romanos 8:30:


"Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó."


Los intérpretes de la predestinación ven aquí una escalada, a los que predestinó, los llamó, los justificó y los glorificó. Nosotros no vemos aquí esa escalera. Lo que dice Pablo es que Dios a los que predestinó también los llamó. Note la palabra ¨ también ¨ ésta se usa para afirmar la igualdad o semejanza de una cosa con otra ya nombrada, significa igualmente, asimismo, de igual modo, además.

Pablo está diciendo que Dios había predestinado a algunos para que fuesen hechos a la imagen de Cristo, y que éstos estaban siendo llamados de igual modo que los demás. Luego junto a los demás llamados los justificó y los glorificó.

Aquí se está hablando de dos grupos, los predestinados y los llamados. Y Pablo dice que los predestinados también vienen por medio de un llamado evangélico.


Juan 6.35-40


¨ Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.36 Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.39 Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero


Si solo contáramos con la cita anterior de Romanos fuera suficiente para un buen entendido, pero el Señor expuso esta misma enseñanza con mayor claridad en Juan 6 y si a alguno le parece oscuro el significado de Romanos, entonces nos queda aplicar el principio de interpretación mediante el cual nos movemos desde el texto más claro al más oscuro.


En la palabra de Jesús podemos destacar estos dos grupos. Los que fueron predestinados a fin de ser usados para llamar a los demás y los llamados por medio de los predestinados; los predestinados y los que responden al llamado del evangelio.


Notemos a Cristo: primer grupo: ¨ el que viene a mí ¨, ¨ el que cree en mí ¨, ¨ aquel que ve al Hijo y cree en él ¨; segundo grupo: ¨ lo que el Padre me da ¨, ¨ todo lo que me diere ¨.

¿Cuál es el mensaje de Cristo aquí? Que a ambos a los que el Padre les ha dado, más a todo aquél que le escucha y cree en él, le dará vida eterna, lo resucitará en el día postrero.

Note que Cristo se está quejando de aquellos que aunque lo han visto, no creen. Y afirma ¨ el que en mi cree, no tendrá sed jamás ¨. ¨ Lo que el Padre me da vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.¨


Aquí sí podemos conciliar la doctrina de los escogidos, con la verdad de que la salvación es para todos. El asunto es que los hermanos que limitan la salvación y el llamado solo para los predestinados, no encuentran qué hacer con tantas porciones de la Escritura que hablan del llamado a todos, de que la voluntad de Dios es que todos sean salvos, y recurren en numerosas ocasiones al misterio. ¨ Este es un misterio escondido en la soberanía de Dios ¨, dicen. Y tienen que esforzarse demasiado para poder explicar como un Dios bueno y misericordioso va a dejar al hombre sin oportunidad de renunciar a la herencia adámica que recibió como herencia maldita, que lo incapacita para todo bien, sin la ayuda del divino Dios.


Los teólogos tenemos una cantera (la Biblia) desde donde extraemos las piedras (versos y pasajes) que usamos para edificar nuestra teología. Es importante que el teólogo no deseche ninguna de ellas (las piedras), no debe edificar su teología con algunas de ellas, sino con todas. Cada una de ellas tiene un lugar en el edificio. La función del teólogo consiste en hallar el lugar preciso y colocarla allí. Pero jamás desecharlas. Mientras, debe tener la humildad suficiente para reconocer no haber hallado el lugar preciso de una determinada piedra en el edificio y que busca mayor luz.

 

5. La Perseverancia de los Santos. Calvino enseñaba que una persona que es de los "elegidos" perseverará. Su enseñanza no tenía nada que ver con el poder guardador de Dios. Si el individuo es elegido, sería imposible perderse, no por la gracia salvadora y guardadora de Dios, sino por el simple hecho de ser uno de los elegidos. Enseñaba que si uno no "perseveraba" hasta el fin, después de todo, no era de los "elegidos", sino que había sido solo un impostor - un falso profesante. Su énfasis estaba de acuerdo con el título de la doctrina: fue la perseverancia de los mismos santos, y no que los santos hayan sido sellados por el Espíritu Santo, y guardados por el poder de Dios. La enseñanza de Juan Calvino es totalmente diferente a la doctrina bíblica acerca de la seguridad eterna del creyente, y ajena a la Biblia. Los versículos que enseñan que el creyente es guardado por el poder de Dios incluyen, pero no están limitados, a Juan 10:28,29; Romanos 8:35-39; Efesios 4:30; y 1Pedro 1:4,5.


En esta parte, quisiéramos hacer varias observaciones en referencia al asunto de la soberanía de Dios, la voluntad libre del hombre, y la enseñanza extraña de Juan Calvino.


1. La Soberanía de Dios. Nosotros creemos en la soberanía de Dios, pero creemos que en el asunto de la salvación, Dios deja la decisión final con el hombre. Dios ha diseñado un plan de salvación en que le ha dado al hombre la voluntad libre para aceptar o rechazar ese plan. NO creemos que Dios decidió, determinó, eligió, o seleccionó a quién recibiría y quién no recibiría a Cristo.

El hecho de que Dios haya escogido a ciertos individuos para salvación antes de la fundación del mundo, no debe ponerse en duda. Hay una predestinación, una elección, un escogimiento de personas de parte de Dios. Pero esto no implica necesariamente que solo ellos hayan sido elegidos para salvación con exclusión de los demás. Los elegidos son elegidos y llamados por Dios a fin de ser usados por él para el bien de los demás que no fueron elegidos como ellos. En lugar de sostener que los elegidos son los únicos que se salvan, es más conforme con la Escritura sostener que los elegidos son elegidos por amor de los no elegidos, es decir, son elegidos por Dios para servir a la salvación de aquellos que no han sido traídos a Dios como ellos lo fueron.


2. La Voluntad Libre del Hombre. Alguien tuvo que decidir en cuanto a la salvación. En la enseñanza de Calvino, ese "alguien" fue Dios. Para aceptar esta doctrina, uno tiene que aceptar que Dios, en la eternidad pasada, seleccionó a los que serían y a los que no serían salvos, y que la decisión de Dios no fue relativo a ninguna cosa que podría distinguirlo a uno moralmente de otro.

Rechazamos los cinco puntos de la enseñanza llamada "calvinismo", aunque tampoco concordamos en todo con los cinco puntos Arminianista.

Hay una forma muy sencilla de ver la verdad en esta doctrina. ¿Qué tiene que hacer una persona para ser salva? Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo..., entonces la respuesta implica la voluntad libre del hombre, y contradice la doctrina calvinista. Lo que el "calvinista" DEBE contestar, para estar en armonía con su doctrina, es "Para que una persona sea salva, tiene que ser uno de los ‘elegidos', y entonces podrás creer en el Señor Jesucristo y ser salvo. Si uno NO es uno de los ‘elegidos', entonces no hay nada que uno puede hacer para ser salvo." También podría contestar: "Tiene que esperar hasta que haya una ‘atracción' que uno no puede resistir, entonces puede ser salvo automáticamente si es uno de los ‘elegidos'."




DIOS Y LOS ACONTECIMIENTOS


En el mundo el ser humano está constantemente obligado a enfrentarse a solas al acontecimiento. Para dominarlo y utilizarlo o para sufrirlo. Dios crea para hacer existir, dejar existir y entregar a la existencia. Dios no hace depender su creación de la calidad del acontecimiento que vaya a surgir de ella. Existen los dramas físicos: catástrofes, accidentes. Y existirán los dramas morales: violencia, miserias, humillaciones. Dios no detiene la mano del asesino, tampoco utiliza la daga que empuña el criminal. El acontecimiento proviene, de las solas fuerzas presentes. No existe otro sentido, otro origen, otra razón de ser, más que los que el acontecimiento lleva en sí mismo.


El Catolicismo (Vaticano II) hace una diferencia entre los signos de los tiempos y los signos de Dios. Sin embargo muchos religiosos aún católicos han hecho mucho mal con el «Dios lo quiso».

En realidad Dios no está comprometido en ningún acontecimiento. Si alguien muere, no es que Dios le haga morir, ni que quiera enviar un signo a sus deudos. Si otro tiene éxito, no es un favor que Dios le haga para dar a entender que está en el camino de la justicia.


El cristiano sabe que Jesús es la presencia de Dios en el mundo, que Dios ha intervenido. Sabe también que la iglesia es el pueblo de Dios y que por medio de ella está actualmente irradiando el mundo. Dios está interviniendo en este mundo para recrear su Reino. El creyente sabe que los acontecimientos son cosas que pasan. Ese accidente no tiene más razón sino la que pueda determinar, en principio, l a investigación policial: el conductor iba demasiado rápido, por ejemplo. No hay que remontarse a Dios; Dios no está implicado en este acontecimiento, como si por un decreto suyo hubiese elegido la muerte de esos jóvenes y la desgracia para sus familiares, mientras concedía a otros alegría, juventud y salud. Dios no ha provocado, la cosa ha sucedido con autonomía propia.


¿Cómo reconciliar la afirmación de la experiencia -Dios se desinteresa de las cosas, deja morir, a veces brutalmente- con la de la fe -Dios es bueno? Únicamente si entendemos el sentido de la resurrección, existencia, sentido, más allá de la muerte, plenitud del humano vivo por el poder de Dios. Presencia con Dios una vez caídas todas las mediaciones.


El plan de Dios es unificarlo todo en Jesús. No se trata de intervenir para arreglar los acontecimientos históricos, sino por atraer la historia a su reino. Dios se propuso de antemano, para realizarlo en la plenitud de los tiempos: reunir a todo el universo bajo una sola cabeza Cristo (Efesios 1,3-14).

Cuando el Antiguo Testamento hablaba de un Dios que conduce todo según su voluntad. Para el Nuevo Testamento, tales palabras se refieren solo a los acontecimientos misteriosos, discretos e interiores de la historia de la salvación. Dios lo rige todo, porque conduce a su Cristo a la gloria, y hace de él la Cabeza de la humanidad nueva. A través de un prolongado acercamiento, mediante acontecimientos y palabras Dios preparaba ya su gran intervención en la historia: Jesús.


Dios entrega al ser humano a este mundo orgánico, le deja en este condicionamiento de fragilidad, de sufrimiento y de muerte. Pero esto forma parte del plan de Dios. Si Dios entrega al ser humano, no es para hacerlo pagar. Es para que dejado a sí mismo, pueda ser el humano el que elige a Dios, el que cree y vive esa fe.

Sin referencia a la resurrección, a la divinación, sin percibir intensamente que el deseo del hombre está hecho para eso y que hacia eso le atrae Dios, es inútil hablar de la bondad de Dios. Para quien pretenda reducir el deseo del ser humano al simple confort de sus actuales instalaciones, físicas y afectivas, a la mera perspectiva de conservarlas el mayor tiempo posible, Dios será siempre el peligro, el poderoso de humor inestable e incomprensible. Y surgirán los ¿por qué?, y los ¿qué le he hecho yo a Dios?, y las rebeldías, o las tristes resignaciones.


CONCLUSIONES INADECUADAS A QUE SE PUEDE LLAGAR

  1. Que los que se salvan lo hacen por selección de Dios, sin que ellos tengan nada que hacer.

  2. Que todo lo que ocurres ha sido determinado por Dios incluso el pecado, la maldad y los males del mundo. Nada puede ocurrir si Dios no lo hace.

 

 

Modificado el ( martes, 08 de junio de 2010 )
 
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