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El Servicio Cristiano y su Descripción I [audio] PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Felipe Rincón Vásquez   
sábado, 29 de enero de 2011

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EL SERVICIO CRISTIANO Y SU DESCRIPCIÓN I

(Las exigencias del servicio cristiano)

2 Corintios 4,1-6


«Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos. 2 Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios. 3 Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; 4 en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. 5 Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. 6 Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.»


Introducción:

Estamos dando por entendido que todos los oyentes están familiarizados con nuestra enseñanza en el sentido de que todos los cristianos son ministros o servidores de Dios y que no debemos esperar que alguna organización eclesiástica nos ordene como «ministros». Según Efesios 4,11-12 todos los santos tenemos funciones ministeriales.

La enseñanza que contiene este tema es especialmente para los líderes. Pero por lo antes expuesto afecta a todos los creyentes. Eso de que algunos están llamados a servir y otros ser servidos. Unos son ministros o sacerdotes y los demás son laicos o pueblo no encierra toda la verdad. Cada creyente es un servidor un ministro de Cristo.

Lo que nos enseña este pasaje es que el servicio cristiano sea claro y atendido por cada servidor, por cada siervo de Cristo.

Veremos: (1) que el servicio cristiano exige constancia, (2) exige honestidad e integridad en la vida y el ministerio, (3) exige no encubrir el evangelio, (4) exige servidumbre, (5) y exige que la presencia misma del propio Dios resplandezca en el corazón de una persona.


  1. El servicio cristiano exige constancia, que uno no desmaye.

2 Corintios 4,1 «Por eso no nos desanimamos, porque Dios, en su misericordia, nos ha encargado este trabajo.»

La enseñanza aquí es que el cristiano no debe rendirse, no debe volverse tímido o desesperarse en cuanto a su servicio. Sea por falsas acusaciones, por persecuciones, por cansancio o porque algunos no entiendan el mensaje. Aquí se dan dos razones por las que el cristiano no debe rendirse en ofrecer su servicio: por la grandeza de su trabajo y por que ha recibido misericordia.

  1. Por la grandeza de su servicio.

La tarea que Dios nos ha dado es grande, es la tarea de proclamar el nuevo pacto, el mensaje de que ahora el ser humano puede tener una relación gloriosa con Dios por medio de su Espíritu. Este es el ministerio del evangelio glorioso, la buena nueva sobre Jesucristo que ahora los seres humanos pueden ser salvos y se les puede perdonar su pecados y pueden ser redimidos para vivir para siempre en la gloria de Dios. No se le podrá dar mayor tarea a una persona que proclamar la cura contra la muerte de los humanos. Por esta gran tarea, no debemos desmayar, ni rendirnos, sin importar las exigencias, ni las circunstancias.


  1. Por que ha recibido misericordia.

El cristiano no se rinde porque él ha recibido misericordia, Dios le ha perdonado sus pecados y le ha dado vida eterna con Cristo.

Efesios 2,4-7 «Pero Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos amo, 5 estando muertos a causa de nuestros delitos, nos vivificó juntamente con Cristo - por gracia habéis sido salvados - 6 y con él nos resucitó y nos hizo sentar en los cielos en Cristo Jesús, 7 a fin de mostrar en los siglos venideros la sobreabundante riqueza de su gracia, por su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.»


  1. El servicio cristiano exige honestidad e integridad en la vida y el ministerio.

2 Corintios 4,2 «Hemos rechazado proceder a escondidas, como si sintiéramos vergüenza; y no actuamos con astucia ni falseamos el mensaje de Dios. Al contrario, decimos solamente la verdad, y de esta manera nos recomendamos a la conciencia de todos delante de Dios.»

En esta porción podemos destacar cuatros elementos: rechazar proceder a escondidas, no actuar con astucia, no falsear o adultera el mensaje de Dios, proclamar solamente la verdad.




  1. Rechazar proceder a escondidas.

El que anda a escondida es porque está ocultando algo vergonzoso, algo que deshonra, que causa escándalo. Las cosas que avergüenzan y deshonran a los humanos, que ocasionan escándalos no deben existir en la vida del siervo cristiano. El debe renunciar a todo lo oculto y secreto. A la inmoralidad, avaricia, codicia, métodos, pensamiento y ambiciones. El creyente debe llevar una vida sin tapujos, una vida de honestidad e integridad. Romanos 6,11-12 «Así también vosotros, consideraos como muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús. No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal de modo que obedezcáis a sus apetencias.»


  1. No debe actuar con astucia.

El siervo cristiano no debe utilizar artimaña, malicia, malos propósitos, es decir, usar cualquier medio para conseguir lo que quiera. No debe andar usando ni mal utilizando a las personas, las circunstancias, los sucesos, y las cosas para su propio fin. Gálatas 5,16 «Digo, pues: Vivan según el Espíritu, y no busquen satisfacer sus propios malos deseos.»


  1. No debe falsear o adultera el mensaje de Dios.

El siervo cristiano solo es el vocero de Dios; por lo que no debe: falsificar, alterar, corromper el mensaje de Dios, tal como está en la Escritura. No debe engañar o atrapar a las personas adulterando el mensaje de Dios. No debe añadirle ideas, tradiciones, filosofías, ni especulaciones de hombres al mensaje. No debe eliminar partes de la Escritura, negando que sean pertinentes para el creyente; tampoco debe descuidar, ignorar o mantener en silencio alguna parte de ella. El siervo de Dios no debe tergiversar la Escritura de ninguna manera. 2 Pedro 3,16 «En cada una de sus cartas él les ha hablado de esto, aunque hay en ellas puntos difíciles de entender que los ignorantes y los débiles en la fe tuercen, como tuercen las demás Escrituras, para su propia condenación.»

 

  1. Debe proclamar solamente la verdad.

El siervo de Dios proclama la verdad honesta, pura y abiertamente. Debe ser fiel a la verdad de Dios según se encuentra revelada en la escritura. No debe ser sabio en su propia opinión. Y cuando esté delante de las personas, debe proclamar y enseñar la verdad según el testimonio de la Escritura. Como dice Charles Hodge, en su exposición a la segunda epístola a los corintios: «Aquellos ministros que son humildes y sinceros, que no son sabios en sus propios conceptos, sino que sencillamente declaran la verdad según Dios la ha revelado, encuentran aceptación en las conciencias de los hombres. Es decir, garantizan el testimonio de la conciencia hasta de los hombres perversos en su favor».


  1. El servicio cristiano exige no encubrir el evangelio.

2 Corintios 4,3-4 y si el evangelio que anunciamos está como cubierto por un velo, lo está solamente para los que se pierden. 4 Pues como ellos no creen, el dios de este mundo los ha hecho ciegos de entendimiento, para que no vean la brillante luz del evangelio del Cristo glorioso, imagen viva de Dios.

El siervo cristiano debe ser honesto y fiel en proclamar el evangelio con toda su pureza. Si la gente no creen que no sea porque se le encubre el evangelio. Que tampoco sea por la pusilanimidad o la vida impura del siervo cristiano o por haber adulterado el mensaje. De hecho aunque uno se esfuerce por publicar el evangelio con toda energía, este estará encubierto para aquellos que están perdidos, porque se han alejado de Dios y viajan en la dirección opuesta; van por el camino que lleva a la perdición. Por eso se pierden, están en proceso de ser destruido, arruinado, de corromperse y morir. El que se separa deliberadamente de Dios y ha cortado todo lazo con él, no puede ver a Dios, y tampoco las cosas de Dios. el dios de este mundo ha cegado su entendimiento porque no creen.

El propósito de Satanás es evitar que las personas crean en el evangelio y que se conviertan en seguidoras y adoradoras del Señor Jesús. Él siega el entendimiento de una persona, apelando a su carne, esto es, atrayéndola con el deseo de los ojos, el deseo de la carne, y el orgullo de la vida. Así la persona queda esclavizada por su carne y por las cosas de este mundo. Esto se ve claramente en los habidos esclavizados de poseer cada vez más, comer cada vez más, desear cada vez más, buscar cada vez más, beber cada vez más, fumar cada vez más, permitirse cada vez más placeres. Es así como Satanás ciega el entendimiento de una persona, apelando a sus apetitos sensuales y enganchándola en los placeres del pecado. y mientras más se enganche, más se cegará y se endurecerá al evangelio.


  1. El servicio cristiano exige servidumbre.

2 Corintios 4,5 No nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor; nosotros nos declaramos simplemente servidores de ustedes por amor a Jesús.

El siervo cristiano no predica sus propias ideas y opiniones. Predica a Jesucristo y solo a él, y no predica para impresionar a las personas con su carisma, capacidad, fluidez, discurso, o liderazgo; sino para servir a los demás. Es un siervo, uno que le sirve, le ministra a otros. Note que es por amor a Jesús, porque Jesucristo lo hizo por el siervo. No se puede hacer mayor sacrificio que servir a otros por amor de Cristo. No para buscar ventajas como están haciendo muchos hoy.


  1. El servicio cristiano exige que la presencia misma del propio Dios resplandezca en el corazón de una persona.

2 Corintios 4,6 Porque el mismo Dios que mandó que la luz brotara de la oscuridad, es el que ha hecho brotar su luz en nuestro corazón, para que podamos iluminar a otros, dándoles a conocer la gloria de Dios que brilla en la cara de Jesucristo.

El servicio cristiano exige conversión personal. La conversión es una experiencia tan dramática que su mejor ilustración es una luz que resplandece y vence las tinieblas.


Conclusión y aplicación:

El siervo de Dios nunca debe desmayar, a pesar de las circunstancias. Ni el cansancio ni la oposición deben hacer que el ministro se rinda. No debe alejarse del ministerio por ninguna razón. Su tarea es demasiado grande, y la misericordia de Dios ha hecho mucho por él y lo seguirá sosteniendo en tal sentido debe anunciar el mensaje de Dios al mundo tal como está testimoniado en la Escritura.





Modificado el ( lunes, 02 de mayo de 2011 )
 
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