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Introducción a la Biblia VI: La Autoridad de la Biblia PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Felipe Rincón Vásquez   
miércoles, 04 de mayo de 2011

LA AUTORIDAD DE LA ESCRITURA

Este tratado sostiene que la Biblia es el registro del testimonio acerca de la revelación especial de Dios a la humanidad, y que ella nos fue dada para nuestra enseñanza, como guía y regla; y que debemos sujetarnos a sus enseñanzas porque reflejan la voluntad de Dios para nosotros; que es suficiente para la obra salvadora y para hacer perfecto al cristiano.

Principios bíblicos que guía el tema

1.   En la Escritura encontramos la voluntad de Dios.

2.   Solo andando en la voluntad de Dios podemos vencer a Satanás.

3.   Debemos vivir según la voluntad de Dios, tal como se declara en las Escrituras.

4.   La Escritura (la Biblia) es suficiente para equiparnos para vivir la vida cristiana.

 

Bases bíblicas en que descansan estos principios

1.   En la Escritura encontramos la voluntad de Dios.

Hay una revelación general de Dios.

La creación nos habla de Dios. Cornelius Van Til, dijo: “El hombre natural se acusa o bien se excusa a si mismo solo porque su propia consciencia totalmente depravada continua apuntando hacia el estado original y natural de las cosas”

En la revelación especial Dios mismo se aproxima a nosotros directa y personalmente hablándonos en palabras. Esta revelación especial ha sido entregada de diferentes maneras a lo largo de los siglos. Durante la era del Antiguo Testamento, hubo seis formas principales de revelación (Teofania, El ángel de Jehová, Voz audible, Moisés, El urim y el Tumin y profetas), y durante la era del Nuevo Testamento, cuatro (Juan, Jesús, Apóstoles y Profetas).

Durante el periodo intertestamentario (entre la restauración tras el exilio hasta Juan) cesó el ministerio de los profetas, durante ese tiempo no pudo hallarse la autoridad de la voz de Dios en profetas vivos, y el pueblo estuvo a la espera de futuros profetas, sin embargo Malaquías había enseñado a los israelitas cual era su deber. Sus últimas palabras: (Malaquías 4.4) “Acordaos de la Ley de Moisés” les dirigían hacia la Palabra escrita, en lugar de la profecía hablada, y subrayaban la necesidad de entender y practicar la ley. La Palabra de Dios ya no les llegó por voz de hombres, sino en la Palabra escrita.

 

Luego vino Cristo, Él es la verdad encarnada. La verdad enseñada por el Espíritu a los Apóstoles es la verdad de Cristo. Los apóstoles de Cristo tenían su responsabilidad como guardianes de la verdad era, de transmitir a otros lo que habían recibido del Señor para que sus oyentes pudieran aferrarse a esas enseñanzas no alteradas. Al igual que los profetas del Antiguo Testamento, no eran creadores ni perfeccionadores de la verdad revelada sino anunciadores. Por esta razón sus enseñanzas habían de ser recibidas como del propio Jesús. Aceptar el mensaje de los apóstoles era estar en armonía con Dios, no aceptarlo era estar alejado de Dios.

Mientras los apóstoles vivieron, transmitieron esta verdad predicando y escribiendo, pero la gente comenzó a tener miedo de lo que podría ocurrir a la verdad cuando los apóstoles fallecieran. Por esta razón Pablo le escribió su ultima carta a Timoteo enseñándole donde buscar toda la verdad cuando los apóstoles hubieran desaparecido (1ª Timoteo 4,12-16).

Las Escrituras son la depositaria de toda la verdad (2ª Timoteo 3,14-17).

 

Pablo utilizo el termino ‘las Sagradas Escrituras” para referirse al Antiguo Testamento. De las Escrituras del Antiguo Testamento Pablo pasó a dirigir la atención de Timoteo a ‘toda la Escritura”. Timoteo no debía prestar atención solamente al Antiguo Testamento el cual conocía desde que era niño, sino a toda la Escritura, pues toda la escritura, tanto el Antiguo Testamento como las Escritura cristiana que estaba en formación, era inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, en todo lo que agrada a Dios.

 

Para que una obra sea buena debe provenir de la fe, ser ordenada por Dios y ser hecha para su gloria. Las Escrituras enseñan a un hombre lo que Dios requiere de El. No hay doctrina que sea necesario creer, ni deber que sea necesario cumplir, de los que la Escritura no nos de la suficiente información para capacitarnos para creer y obedecer a Dios.

 

Al final de la época del Antiguo Testamento, la Palabra de Dios dejo de venir por voz de hombres y lo hizo por la Palabra escrita. El fallecimiento de los apóstoles trajo consigo de nuevo aquella situación, la verdad revelada por medio de Cristo, los apóstoles y los profetas de la época del Nuevo Testamento fue depositada en el Nuevo Testamento.

 

2.   Solo andando en la voluntad de Dios podemos vencer a Satanás.

S. D. Goldon, dice: “El propósito de la oración no es convencer a Dios o influir en sus decisiones sino unir nuestras fuerzas con El en contra del enemigo”.

Según Santiago 4.7-8, tres cosas debemos hacer para resistir al diablo con éxito: (1) Someternos a Dios, (2) Acercarnos a Dios, (3) Limpiarnos de pecado.

(Juan. 14.20-26; Hechos 19.13-15; 1 Juan 2.3).

 

3. Debemos vivir según la voluntad de Dios, tal como se declara en las Escrituras.

Cindy Jacobs, dice: “La Palabra de Dios dice que dentro de nuestros corazones hay cosas malvadas. Dios pondrá presión en nosotros para cambiar estas cosas, pero nosotros debemos abrir la puerta por fe y decir: “Señor entra. Crea en mi un corazón limpio” – Ella continua diciendo, “Luego de pedir a Dios que me llenara totalmente de su espíritu, supuse que mi malvado corazón había sido cambiado y que automáticamente estaría bajo su control”.

 

No solo se trata de orar, Jesús dijo en Mateo 26.41 “Velad y orad para que no entréis en tentación”. Es un asunto de dominio propio, de disciplina, debemos auto disciplinarnos, no se trata solo de pedirle a Dios que nos cambie, además debemos pedirle que nos de fuerza, para nosotros hacer lo que nos toca para cambiar.

Muchos se someten a continuos procesos de liberación para reprender espíritus varios, que la Biblia señala como deseos de la carne. No negamos que los demonios entren al cuerpo de una persona, tampoco negamos la Opresión que causa Satanás a través de sus agentes, lo que decimos es, que para que los demonios entren y posean un cuerpo humano, debe existir un clima de maldad creada por una voluntariosa vida de pecado, lo que hace imposible impedir la entrada de los demonios; que Satanás logra entrar donde hay una debilidad, o donde hay una puerta abierta que le dé la bienvenida. Como dice Paul Caram “las áreas no redimidas, no rendidas y oscuras de la vida egocéntrica invitan a Satanás a entrar”.

Gálatas 5.19-21 llama deseos de la carne a muchas cosas que otros llaman demonios

 

5.   La Escritura (la Biblia) es suficiente para equiparnos para vivir la vida cristiana.

Leer Mateo 4,4-10

La suficiencia de la Escritura quiere decir que la Biblia contiene todas las palabras de Dios que él quería que su pueblo tuviera en cada etapa de la historia de la redención, y que ahora contiene todo lo que necesitamos que Dios nos diga para salvación, para confiar en él plenamente y para obedecerle perfectamente.

La suficiencia de las Escrituras no significa que todo lo que necesitamos saber se menciona explícitamente en la Escritura, algunas se mencionan de manera implícita, se puede deducir de ellas por buena y necesaria consecuencia. Lo que esta necesariamente contenido en ella (ya sea de manera explícita o implícita), tiene la autoridad de la Escritura misma.

¿Suficiente para que? La Escritura es suficiente para mostrarnos el camino de la salvación, suficiente para conseguir el propósito de la revelación redentora. La confesión de 1689 dice: “todas las cosas necesarias para su propia gloria (la gloria de Dios), la salvación del hombre, la fe y la vida”. Se trata de la suficiencia para la redención del hombre tanto individual como colectivamente en toda esfera ética y religiosa de la vida.

Al decir que la Escritura es suficiente para alcanzar el propósito de la revelación redentora, estamos diciendo que no necesita ser suplementada con nuevas revelaciones (como algunos pretenden) o por las tradiciones de los hombres (demandas extrabiblica, como hacen algunas iglesias). Leer 2 Timoteo 3.15-17.

 

Opiniones encontradas.

Algunos hacen un énfasis desmedido en el uso de uno o varios de los medios ordinarios o extraordinarios de la gracia, con un marcado descuido en la enseñanza sólida de la Escritura.

Harold Caballeros en una plenaria del 26/10/2000, dijo: “El diablo no le tiene miedo a los estudios bíblicos, el diablo le tiene miedo al ayuno y a la oración, el diablo le tiene miedo a la intercesión y a la profecía. El diablo no le tiene miedo a los que se reúnen en un Club, el diablo le tiene miedo a los que van a la calle a ganar a las personas para Jesucristo, el diablo le tiene miedo a los que expulsan a los demonios, el diablo le tiene miedo a los pastores que llenan a la gente con el Espíritu Santo, el diablo le tiene miedo a los que hablan en lenguas...”

Paul G. Caram; Victoria sobre la Vida Egocéntrica, escribió: “Satanás no teme a las personas que predican, profetizan, o hacen milagros; él incluso animó a Jesús a hacer milagros (Mateo 4.3), pero él teme en gran  medida a los hombres y a las mujeres que están empeñados en hacer la voluntad de Dios, porque estos serán los que lo destruirán y tomaran su lugar”

 

Unos dicen: “la teología no hecha fuera demonios”, y los otros le contestan “pero impide que entren”. Y he ahí, como algunos quieren que los cultos sean totalmente de alabanza y oración y dicen “no se debe cortar el fluir del Espíritu, vamos a orar hasta que llegue el avivamiento” mientras otros convierten las reuniones de la iglesia en un centro de estudio sin espacio para la adoración en el espíritu que nos lleva a una intima comunión con Dios y su Palabra.

 

Aplicación

-      En busca del balance: Oraremos y Cantaremos pero con entendimiento 1 Corintios 14.15-17.

-      Debemos tener cuidado con “nuevas revelaciones”

 

Enseñanzas basadas en profecías.

La iglesia esta edificada sobre el fundamento de los apóstoles y profetas (Efesios 2.20), por lo que toda la profecía debe ser juzgada a la luz de la Escritura. Los apóstoles y profetas de hoy han de ser juzgados por la iglesia, no están por encima de la iglesia, la iglesia debe juzgar sus profecías.

Enseñanzas basadas en sueños.

No hay dudas de que las Escrituras enseñan que Dios utiliza los sueños para revelar su voluntad, pero esos sueños jamás deben se usados para crear doctrinas como de parte de Dios. Las Escrituras son suficientes, los sueños, de parte de Dios nos llevan a la verdad que contiene las Escrituras, en tal motivo los sueños han de ser juzgados a la luz de la Escrituras. Robert J. Shehan, escribió: “Dios es muy misericordioso para con nosotros y muchas veces ha ayudado de manera especial... No puede negarse que Dios proporcione tales sueños, que ponen en orden nuestros pensamientos conforme a nuestra necesidad, pero no debemos llamar a dicha experiencia “revelación”, ni tampoco confiar en ella. Es un recurso temporal hasta que se encuentra un tratamiento mejor y más seguro”.

¿Y que de las impresiones?

A veces los creyentes tienen una fuerte impresión, sensación o convicción de que debería hacer algo, o que algo esta pasando o va a pasar. Estas impresiones pueden llevarles a actuar de una forma determinada; en muchas ocasiones esas impresiones pueden venir de parte de Dios para orientarnos. No obstante estas, debemos ser precavidos pues muchas veces esas impresiones se basan en nuestras observaciones y experiencia, y por otra parte ha habido demasiados ejemplos tristes de personas que dieron autoridad divina a sus impresiones y luego vivieron para lamentarlo o a veces murieron por ello. Se cuenta que George Whitefield se engaño a si mismo en una ocasión “tras el nacimiento de su hijo, durante un culto en el tabernáculo revelo una impresión de que el niño llegaría a ser un predicador del eterno evangelio, y en vista de su confianza le puso por nombre Juan, no obstante, a los pocos días el niño murió”.

 

La suficiencia de la Escritura no anula la necesidad de orientación por providencia, ya sea por palabras proféticas, sueños, impresiones, visiones y otros medios; no hacerle ningún caso a esos medios podría ser un error, pero guiar nuestras vidas basados en fenómenos extraordinarios, en lugar de la clara revelación bíblica, será un fracaso.  ¿Qué debemos buscar en la Biblia?

a)   Un mandato. Hay ciertas cosas que Dios en su Palabra nos ha mandado hacer.

b)  Una prohibición. Hay ciertas cosas que no debemos hacer.

c)   Un ejemplo. La historia narrada en las Escrituras nos da ejemplos de cómo actuar en situaciones de la vida en desarrollo de la fe.

d)  Un principio. A partir de la Escritura se forjan principios para encausar el comportamiento, podemos tomar un principio para cada situación.

 

-      Debemos tener cuidado con los llamados “cultos de milagros y liberación”. Eso no es señal de que Dios está en el asunto (Mateo 7,21-23).

 

Modificado el ( miércoles, 04 de mayo de 2011 )
 
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