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El Testimonio de Vida I [audio] PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Luis Barrientos   
lunes, 18 de junio de 2012

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El Testimonio de Vida

Una Responsabilidad Delgada a los Cristianos

 

Mat 7:21-23  No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22  Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23  Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

 

En estos días el cristianismo ha crecido enormemente. Pero este crecimiento se ha desarrollado básicamente en el aspecto cantidad, no así en el aspecto calidad. Es por esta razón que la Iglesia necesita poner atención algunas de las enseñanzas de Jesús que puede traerle luz en estos momentos de confusiones.

Ciertamente la función de la Iglesia es extender el Reino de Dios, pero debe hacerlo de la manera correcta. No se trata de acumular montones de personas dentro de cuatro paredes todos los domingos, sino que se trata de formar verdaderos herederos del Reino de los Cielos. Todo cristiano debe pasar por los procesos de discipulado, educación ministerial e integración trabajo ministerial. Todo este es en lo que se refiere a los que aceres de la iglesia, sin embargo que aspectos que se relacionan  con el creyente como ente Individual y que tienen un impacto positivo o negativo en el conglomerado de los cristianos; esto es su testimonio personal, su vida, su conducta ante la iglesia y ante el mundo.

Recordemos las palabras de Jesus acerca de si mismo:

Juan 8:12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Juan 9:5  Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo.

Según sus palabras el sería la luz del mundo mientras permaneciera en el mundo. ¿Pero qué pasaría cuando el ya no estuviera en el mundo? Si duda esta tarea recaería sobre sus discípulos. Veamos lo que dice Jesús al respecto:

Mat 5:13-16  Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. 14  Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15  Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16  Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Con estas palabras Jesús delega en los discípulos una gran responsabilidad, la de ser luz en el mundo.

¿Qué es ser Luz al Mundo?

Se luz es el mundo es ser la guía o el parámetro de referencia para los demás. Es exhibir un testimonio de vida que pueda ser referencia para la iglesia y para  el mundo. Para ello, no tenemos que inventar nada, sino que debemos tomar como referencia la vida y la obra de Jesucristo. Sin duda todo ser humano necesita una referencia con el fin de ajustarse a patrones de comportamiento determinado. El mismo apóstol Pablo se refirió en estos términos en 1Col 11:1 "Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo". También el Filipenses 3:17 enseño esta realidad, "Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros".

Como vemos, la Iglesia necesita de individuos que puedan servir de marco de referencia para la vida cristiana, primero porque sirven de modelos para los nuevos creyentes, y segundo porque sirven de señal a los hombres del mundo.

¿Es la vida de testimonio opcional para el cristiano?

De ninguna manera. Debemos recordar las palabras contundentes del Señor en este sentido:

Mat 7:21-27  No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.  22  Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23  Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

24  Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. 25  Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. 26  Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; 27  y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

Por lo que podemos apreciar, no es suficiente con asistir a la iglesia, poseer dones y escuchar la palabra de Dios, sino que es imperativo el que los cristianos apliquen este mensaje a sus vidas de modo que se traduzca en una transformación de sus vidas, la cual se hace manifiesta es sus actuaciones.

Como vemos la salvación no se trata de una paga por nuestros servicios a la iglesia, se trata de un regalo para aquellos que han aceptado a Jesús como su Rey y Salvador; y como miembros del reino de Jesucristo, han decidido comportarse como un ciudadano de ese reino.

No se trata de salvar a unos y condenar a otros, Dios quiere salvar a todos, pero no todos aceptan la salvación, algunos se condenan a sí mismos. Jesús lo explicaba de la siguiente manera:

Juan 12:47-48  Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. 48  El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.

En fin, todos los cristianos independientemente de su posición dentro de la iglesia tendrán que dar cuenta de sus actos ante el tribunal de Cristo y de nada le servirán los milagros, los evangelizados, las almas ganadas ni las sanidades; si este no anduvo bajo la voluntad del señor siendo una luz para su congregación y para el mundo. Al final estaremos en uno de los dos grupos a los que hace referencia Apocalipsis 20:11-15:

Apocalipsis 20:11-15  Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. 12  Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. 13  Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. 14  Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. 15  Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

 

 

Modificado el ( lunes, 18 de junio de 2012 )
 
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