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Sanidad Interior, Liberación de Traumas y Conflictos PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Pastor Felipe Rincón   
martes, 11 de septiembre de 2007
  

SANIDAD INTERIOR

Liberación de traumas y conflictos

 

Quitar el pecado es lo primero para crecer en la gracia de Dios. Ahora bien, en el pecado hay culpa, pena eterna y pena temporal.

Una vez logrado el perdón del pecado, se quitó la culpa y también la pena eterna, pero queda en parte la pena temporal, las consecuencias de pecado, debilitamientos morales, reforzamiento de ciertas malas inclinaciones, dolores, tristezas, enfermedades. Pues bien, para crecer en la gracia es preciso que el ser humano se libre no solo de las culpas, sino también de muchas consecuencias que dificultan, a veces grandemente, ese crecimiento deseado.

Necesitamos: oración de petición, obrar impulsados por la caridad, hábitos y gracias externas.

 

Los seres humanos no podemos ser buenos simplemente porque nos esforcemos en ello. Al contrario algunas personas al esforzarse en ser buenos provocan los más graves daños en ellos mismos y en los demás. No hay posibilidad de auto liberación. El sueño de la ilustración, la restauración del paraíso, no puede ser resultado de nuestras propias fuerzas.

 

Los cristianos reconocen que la liberación del hombre viene como una acción de gracias de parte de Dios. El Espíritu Santo es el que actúa en nosotros para liberarnos. La falta consiste en no aceptar que somos finitos.

 

Lo anterior nos indica que cualquier estudio que pretenda darnos claves para encontrar nuestra auto liberación por medio de esfuerzos propios, está condenado a fracasar. Sin embargo si podemos y debemos ser dócil a la gracia para ayudarnos a despojarnos de aquellas trabas que en nosotros impiden la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas.

 

Algunos enseñan que somos libres por lo que no necesitamos gracia. Otros que no somos libre por lo que necesitamos gracia. Nosotros decimos que somos libres y necesitamos gracia. A Dios le ha placido hacer las cosas en este mundo por medio de una cooperación entre él y el hombre, lo divino y lo humano. Está lo que Dios promete hacer y lo que pide que hagamos.

 

La salvación no depende de los esfuerzos y la sabiduría humana. Pero una vida abundante depende de nuestros esfuerzos en someternos a la dirección de Dios. Jesús llama a orar y velar para no caer en tentaciones. La Escritura sigue diciendo: ¨ añadid a vuestra fe virtud ¨ y ¨ procurad diligentemente ¨. Todo esto nos habla de lo que debemos hacer.

 

Sanidad Interior es la obra del Espíritu Santo, sanando, limpiando y liberando de toda atadura espiritual, con la finalidad que el creyente viva y experimente el total y absoluto señorío de Cristo (Lucas 4.18-19).  18 “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado para llevar la buena noticia a los pobres; me ha enviado a anunciar libertad a los presos y dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; 19 a anunciar el año favorable del Señor.”

 

La sanidad interior no tiene como objeto buscar demonios, aunque al ministrar puede surgir algún tipo de manifestación demoníaca. El objetivo principal es que el ministrado viva de una manera más plena el señorío de Cristo en su vida.

 

Sanidad Interior no es regresión a la vida pasada para encontrar perdón de pecados cometidos antes de venir a Cristo. Creemos lo que está escrito en la Biblia, que el pecador es perdonado, liberado de todo su pasado mal y perverso, en el momento en que acepta a Jesucristo con sinceridad, arrepintiéndose y convirtiéndose al Evangelio del Reino (Hechos 3.19, Juan 3.16, Romanos 8.1, Juan 1.12-13, Gálatas 3.13, Hebreos 8.12 y 10.17-18. Al momento de convertirse una persona es liberada de cualquier maldición que haya imperado en su vida. La sangre de Cristo es suficiente para retirar del creyente todo lo que había contra él, el día en que acepta al Señor Jesucristo como su salvador.

 

Sanidad Interior no es regresión a la vida pasada para poder liberar de demonios. La regresión al pasado fundamentada en técnicas psicoterápicas y espiritistas, no encuentra apoyo en la Escritura. Para liberación de espíritus inmundos la palabra de Dios muestra bien claro como el creyente debe proceder para buscar sanidad, habla de oración y ayuno, también de usar el nombre de Jesús. Esa es la manera correcta y bíblica de expulsar demonios, y no haciendo levantamiento de la vida pasada de la persona endemoniada (Mateo 17.21, Marcos 16.17).

 

INSTRUMENTOS PARA LA TRANSFORMACIÓN

Indispensables para el crecimiento espiritual

 

1.   Buscar la verdad.

Esto es tener curiosidad por lo que ocurre dentro y fuera de nosotros, y no conformarnos con las respuestas automáticas que nos da nuestra personalidad. Las reacciones automáticas nos pueden desviar de la verdad, reconocer su presencia nos acerca a la verdad. Cuando estamos dispuestos a aceptar toda la verdad, sea cual sea, tenemos más recursos interiores para enfrentar lo que se nos presente.

 

2.   No hacer.

El verdadero esfuerzo debe orientarse a relajarnos en una conciencia mayor, de modo que podamos ver las manifestaciones de nuestra personalidad. No actuando según nuestros impulsos automáticos ni reprimiéndolos comenzamos a entender qué los hace surgir. No actuar según los impulsos crea abertura a través de las cuales vislumbramos lo que pretendemos realmente.

 

3.   Disposición a estar receptivos.

Nuestras experiencias de nosotros mismos, nos limita obstaculizando la percepción de esas partes que no encajan bien en la imagen que tenemos de nosotros. Debemos relajar el cuerpo, acallar el diálogo mental y permitir que nuestro corazón sea más sensible a nuestra situación. Abrirnos a las cualidades y recursos interiores que nos ayudan a crecer.  Lo que sucede es que estamos ocupados viendo una película mental de nuestra vida. Debemos desconectar el proyector interior de películas y comenzar a vivir una vida mucho más interesante, aquella que en realidad somos actores.

 

4.     Tener un buen apoyo.

Podemos buscar a otras personas que nos alienten y que actúen de testigos de nuestro crecimiento. Buscar apoyo también entraña organizar nuestros días de forma que nos quede tiempo para las prácticas que nos nutren el alma.

 

5.   Aprender de todo.

Debemos comprender que cualquier cosa que ocurra en el momento presente es lo que necesitamos enfrentar o experimentar. En la situación aprenderemos exactamente lo que necesitamos saber para crecer.

 

6.   Cultivar un amor verdadero por nosotros mismos.

Un aspecto fundamental de un amor maduro por nosotros mismos es ocuparnos lo suficiente de nuestro crecimiento para no huir del desagrado o dolor de nuestra situación o condición real. Hemos de amarnos lo suficiente para no abandonarnos.

El amor verdadero a nuestro yo supone una profunda aceptación de nosotros. También va bien en buscar la compañía de personas que posean cierto grado de esta cualidad.

 

7.   Seguir una práctica.

Recomendamos la práctica de la meditación y la oración, la relajación, la caminata en meditación. Lo importante es reservar un tiempo cada día para reestablecer una conexión más profunda con nuestra verdadera naturaleza. La práctica regular, combinada con algún tipo de enseñanza o grupo, nos sirve para recordar una y otra vez que estamos hipnotizados (sugestionados, dormidos, seducidos) por nuestra personalidad. La práctica espiritual pone trabas a nuestros muy arraigados hábitos y nos ofrece la oportunidad de despertar del trance con más frecuencia y durante períodos más largos de tiempo. Finalmente comprendemos que cada vez que hacemos esa práctica aprendemos algo nuevo y que cada vez que la descuidamos nos perdemos una oportunidad de que se transforme nuestra vida.

Un obstáculo importante para la práctica regular es esperar que obtendremos un resultado concreto. La personalidad se apodera de ese progreso y luego puede aprovechar ese progreso para justificar el abandono de la práctica, diciendo: ¨!Estupendo! has progresado, ya está ¨arreglado¨ y no necesitas seguir haciendo esto¨.

 

EXCUSAS

Una excusa común que dan las personas para no embarcarse en este crecimiento es que no tienen la energía suficiente para atender a sus vidas y ocuparse de un trabajo transformador al mismo tiempo. En realidad se nos ha dado energía más que suficiente lo que ocurre es que la gastamos en tensiones, reacciones emocionales y ensoñamientos y charla mental. La gastamos en mantener las estructuras de nuestra personalidad, pero si dejamos de identificarnos con esas estructuras, nuestra energía quedaría libre para el desarrollo y el crecimiento.

 

Otra excusa para aplazar el trabajo interior se debe al hecho de que la personalidad nos impone todo tipo de ¨condiciones¨ y ¨requïsitos¨ que obstaculizan la práctica regular: ¨ lo haré cuando resuelva todos los demás problemas de mi vida ¨ o              ¨ cuando resuelva tal o cual circunstancia ¨. Por mucho que queramos, no podemos controlar todas las situaciones externas. Pero sí podemos hacer una cosa: estar regularmente presente y conscientes, y eso es lo que más resistimos hacer.

 

También nos resistimos a abrirnos más a la vida porque tememos. Si sanamos no podemos continuar castigando a los demás por habernos hecho sufrir. Si estamos enfadados con alguien se lo hacemos saber, aunque esos sentimientos dirijan nuestra vida y con ellos nos estemos maltratando a nosotros mismos.

 

TRABAJAR CON EL SUPERYÓ

El superyó es la voz interior que siempre nos reprende por no vivir a la altura de ciertos principios o nos recompensa cuando satisfacemos sus exigencias.

Esas críticas debemos ponerlas en segunda persona, para reconocer que es yo sino tú, se trata de voces que pueden ser las voces autorizadas de nuestros padres y otras figuras de autoridad, y hasta de entidades del mundo espiritual. Su función original es obligarnos a comportarnos de tal o cual modo. Gran parte del trabajo inicial de transformación es adquirir más conciencia de la ¨ voz ¨ del superyó en sus muchos disfraces, tanto positivos como negativos. Debemos ser capaces de oír las voces sin identificarnos con ellas, capaces de ver sus posturas y sus actitudes sin identificarnos, oímos su voz, pero no le concedemos energía. Debemos tomar conciencia de las órdenes del superyó que a veces son coercitivas y perjudiciales. Nos ofrecen valores según los cuales es cada vez más difícil vivir y por los cuales siempre pagamos un precio muy elevado. Si nos sentimos nerviosos, deprimidos, extraviados, desesperanzados, temerosos, desdichados o débiles, seguro que detrás de ello está el superyó. Debemos comenzar a liberarnos del superyó tomando conciencia de nuestras acciones automáticas a los problemas y conflictos, y luego adoptar una actitud sanadora.

 

Conciente es cuando una persona siente, piensa, quiere y obra conocimiento de lo que hace. Sabe perfectamente. ¿Cómo sanarse de la enfermedad del alma, corazón o conciencia, si no hay conocimiento de su conducta? ¿Cómo aplicar la Palabra de Dios a fin de sanar? Si se ve el mal se busca el remedio.

 

La conciencia, sus objetos, sus oficios y las diferentes clases de conciencias

La conciencia es la guía moral del ser humano y está colocada entre Dios y el hombre, por debajo de Dios y por encima de nosotros (Romanos 9.1). Es un tribunal plantado por Dios en el pecho de los seres humanos.

La conciencia ve sobre nuestro entendimiento (2 Corintios 1.12), sobre nuestra voluntad (Romanos 7.8), sobre nuestros sentimientos y afecciones. Observa nuestras acciones: hacia Dios y hacia los hombres. La conciencia juzga.

Para hacer su trabajo la conciencia habla para aplicar los conocimientos que están en nuestra mente a las acciones o casos particulares. Esto hace de acuerdo a la luz en nuestra mente. Tenemos una luz natural y la divina. Por eso algunos se drogan o se emborrachan para hacer sus perversidades, para apagar la luz natural que es por lo aprendido, lo recibido. La luz divina llega por medio de la regla de las Escrituras y por medios extraordinarios (visiones, profecías, sueños, etc. Ver Isaías 8.20)

La conciencia aplica sus oficios por medio del discurso que consta de tres proposiciones: una mayor, una menor y la conclusión.

No obstante debemos tener mucho cuidado porque la conciencia es tan corrupta e imperfecta como las otras facultades del ser humano. Levanta argumento para justificar lo mal hecho. La conciencia puede ser buena o mala.

 

 REQUISITOS BÁSICOS PARA EL DESARROLLO ESPIRITUAL.

 

1.  Aceptar que existen tendencias negativas en nosotros.

            Apoyo bíblico: 1 de Pedro 2.1-3; Mateo 7.1-5

 

a)   El conocimiento de uno mismo.

Conocerte a ti mismo es definitivamente algo difícil. Pues conocerse a uno mismo significa enfrentar muchos rasgos poco halagadores. Significa una larga, continua e interminable búsqueda: ¿Qué soy? ¿Qué significan mis reacciones, mis actos y mis pensamientos? ¿Mis acciones están respaldadas por mis sentimientos o tengo motivos detrás de esos actos que no corresponden con lo que me gusta creer sobre mi mismo o con lo que me gusta que crea el resto de la gente? ¿He sido honesto conmigo mismo hasta ahora? ¿Cuántos son mis errores?

 

La mayoría de la gente ignora sus debilidades, o una buena parte de ellas, lo cual representa un gran obstáculo. No es posible sobreponerse a lo que se desconoce. Cada defecto es una cadena que te ata. Con el abandono de cada imperfección se rompe una cadena y se vuelve uno más libre acercándose a la felicidad. Debemos entonces entregar nuestra imperfección a Dios, para que el por medio de su Santo Espíritu nos trasforme. Pero debemos entregarla voluntariamente, debemos descubrirla y entregarla, no se trata de un cambio automático. Pero el Señor que empezó la obra en nosotros la terminará si nosotros no nos resistimos.

 

La meta del desarrollo espiritual es eliminar el dominio del ser inferior (la carne y sus deseos y pasiones) a fin de que el ser superior (el espíritu) vuelva a ser libre de todas las capas exteriores que ha adquirido. Romper el caparazón para que el espíritu salga.

 

El ser inferior consiste no solo en los errores comunes y las debilidades personales que varían de persona a persona, sino también de la ignorancia y la pereza. El ser inferior odia cambiar y vencerse a si mismo, tiene una voluntad fuerte que no siempre se manifiesta exteriormente que quiere obtener cosas sin pagar el precio. Es muy orgulloso y siempre tiene buena cantidad de vanidad.

 

Debemos determinar cuales formas de pensamiento provienen del ser superior y cuales del inferior. También que tendencias, deseos y esfuerzos del ser superior pueden estar mezclados con las tendencias del ser inferior.

 

La composición del ser humano.

Hay varios términos usados con referencia al hombre, que en ocasiones parecen ser sinónimos y en otras se diferencian: corazón, mente, emociones, alma, espíritu, conciencia, sangre, riñones, entrañas, y otros.

La Biblia no emplea éstos términos con rigor científico, debemos entenderlos a la luz de conceptos de la filosofía. La Biblia habla siempre del hombre como una realidad total.

 

En un lugar la subsistencia espiritual del hombre se describe como alma (Mateo 10.28) y en otro lugar como espíritu (Santiago 2.26). En otros se emplean en forma intercambiable (Eclesiastés 12.7; Apocalipsis 6.9).

 

El espíritu es centro y fuente de la vida, el alma es dueña de esta vida y la usa y por medio del cuerpo la expresa. El alma es un espíritu humano que habita en un cuerpo y opera por medio de él.

El espíritu (poder vivificante) y el alma (vida natural) no son separables, se saturan y compenetran mutuamente.

El alma animal es terrena, perece al morir. El alma humana es consciente y vivificada por el espíritu. Los animales tienen vida vegetativa y sensitiva. El humano tiene vida vegetativa, sensitiva, intelectual y moral.

 

El vocablo alma es empleado con frecuencia en el sentido de ¨ persona ¨ (Exodo 1.5; Romanos 13.1).

 

b)  Conociendo las causas de nuestras enfermedades interiores.

Antes de su caída la mente del hombre gobernaba su cuerpo, su espíritu gobernaba su mente y el Espíritu Santo gobernaba su espíritu. En este estado era un ser con todos sus poderes físicos, sicológicos y espirituales en perfecto equilibrio, y sin ninguna brecha a través de la cual el pecado o la enfermedad pudieran venir. La caída trajo la ruina al hombre, rompiendo no solo su relación con Dios, sino también su propia armonía interior y su relación con otros.

 

Diferencia entre alma y espíritu. Los antiguos teólogos razonaron que el plan de Dios y la naturaleza del universo reconocen tanto lo material como lo inmaterial. El cuerpo del hombre pertenece a lo material y el alma a lo inmaterial. Pensaban que así operaba la ley de la naturaleza, por lo cual el espíritu del hombre era inmaterial con idéntica naturaleza que el alma. En el "Nuevo" Testamento frecuentemente los términos espíritu y alma son usados intercambiablemente.


En Lucas 1:46-47 María percibe lo mismo cuando canta el siguiente himno:
Entonces María dijo: Engrandece mi alma a Yahweh; y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.


En 2ª Corintios 7:1
Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.


Santiago/Jacobo 5:20
Sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados

En 1ª Pedro 2:11 Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,

Otros afirman: el hombre es tricótomo, compuesto por espíritu, alma y cuerpo, argumentando que la tricotomía es la mejor forma de explicar los tres niveles de conciencia en los hombres:

Nivel 1: Autoconciencia, a través del alma;

Nivel 2: Conciencia del mundo, a través del cuerpo;

Nivel 3: Conciencia de Dios, a través del espíritu.

El erudito hebreo Dr. Merril F. Unger ha escrito sobre este asunto que "Los dos términos(alma y espíritu) frecuentemente son usados intercambiablemente... Desde luego, alma y espíritu como términos sinónimos no son siempre empleados en forma intercambiable. Es dicho que el alma se pierde, pero el espíritu no. Cuando no se destacan diferencias técnicas, la Biblia es "dicotómica", pero de otro modo, es "tricotómica". Los teólogos han meditado sobre esta distinción incesantemente."

La mayoría concluye que la naturaleza del alma humana es un verdadero misterio, el cual simplemente, no puede ser resuelto por la mente mortal. Sería necio intentar una respuesta dogmática a esta cuestión.

 

Intentemos una respuesta a este tema tan complejo desde una perspectiva Judía Ortodoxa, utilizando la Biblia Hebrea/Tanak, la Mishná, y otras narraciones/Agadot Midráshicas que han sido herramientas de aprendizaje a través de los siglos. HaShem ha provisto una respuesta al problema del alma humana.

Las Escrituras nos hablan de que HaShem tomó tierra del suelo y moldeó la figura del ser humano. Mientras la figura de Adán estaba aun reposando inmóvil en el piso, la Escritura declara "y formó".

Los rabinos explican que la Torá está mostrando que la creación de Adán no fue meramente física, sino que HaShem lo formó con una naturaleza dual (con alma). (Genesis Rabá 14:4)

Aunque su cuerpo fue producto del polvo, Adán poseía un alma. Adán/Adam fue creado con la capacidad de vivir en dos mundos, en este mundo y en el por venir. Por esta causa a Adán le fueron dadas "inclinaciones", las cuales eran diametralmente opuestas, una orientándolo a lo que es bueno y noble (espiritual) y otra que lo presiona hacia el mundo material (los placeres materiales y los deseos, los cuales no son necesariamente malos).

En Génesis 2:7 dice: Entonces YHVH Elohim formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

 

     La parte inmaterial del ser humano está compuesta por dos elementos:

1. El NESHAMÁ – corresponde al espíritu

2. El NÉFESH – corresponde al alma

 

NESHAMÁ: Corresponde al más alto nivel de conciencia, la conciencia de lo KODESH/SANTO.

NÉFESH: Corresponde a la conciencia del mundo material. El Néfesh se refiere más a la "psiqué", a la personalidad.

Sería erróneo para el hombre enfocarse solamente en lo espiritual (Neshamá) negando el mundo físico (Néfesh). También sería erróneo para el hombre enfocarse solamente en el mundo físico (Néfesh) negando el mundo espiritual (Neshamá). Debe haber un balance, esta es la función del "libre albedrío", la libertad de escoger y que exista un balance entre Néfesh y Neshamá.

 

Allí radica la distinción entre nuestra alma y el alma animal, pues los animales poseen solamente un alma, el Néfesh. Los animales viven únicamente por los instintos (en el mundo material) no tienen conciencia de la realidad espiritual, no tienen libre albedrío, no tienen libertad para escoger.

Podemos entrenar a nuestra mascota para buscar, traer, llevar, saltar, acostarse, etc. pero no para razonar. Cuando Elohim formó YATZAR (con dos YODs yy) al hombre, fue un "alma" (completa), en perfecto balance entre Neshamá y Néfesh.

 

"El aliento de vida es conocido por cinco nombres: vida, espíritu, alma, el solitario, y el que sigue vivo. "VIDA" se refiere a la sangre, como está escrito "porque la sangre es la vida"(Deut. 12:23). "ESPÍRITU" se refiere a su capacidad para subir y bajar, como está escrito ¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres sube arriba..." "ALMA" se refiere al carácter distintivo del hombre. "EL SOLITARIO", mientras todas las partes del cuerpo son pares, este es el único solitario en el cuerpo. Rabá 14:9; Bavli. Berajot 10ª.)

 

Ciertamente no me conviene gloriarme; pero vendré a las visiones y a las revelaciones del Maestro. Conozco a un hombre en el Mesías, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar. De tal hombre me gloriaré; pero de mí mismo en nada me gloriaré, sino en mis debilidades. Sin embargo, si quisiera gloriarme, no sería insensato, porque diría la verdad; pero lo dejo, para que nadie piense de mí más de lo que en mí ve, u oye de mí. (2ª Corintios 12:1-6)

 

¿Cuándo se rompió el alma del hombre? Hasta ahora, encontramos a un ser con una parte material o corpórea y una parte no material, el alma. ¿Cuál fue el detonante que partió el componente inmaterial en dos secciones bien diferenciadas: alma y espíritu? Algunos llaman a este punto el pecado original, otros el pecado inicial, puede ser un asunto de semántica. Este pecado inicial fue escalando en una sucesión de transgresiones.


El pecado inicial de Adán, parece sencillo, es el síndrome "lo hice a mi modo". La consecuencia para él y su simiente (o descendencia) fue la perdida de la conexión natural entre el hombre y Elohim el Creador.

Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron...  Romanos 5:12-13


El escenario no fue en el mundo exterior sino en el mundo interno de Adán; Su alma, Neshamá y Néfesh eran uno, estaban en completo balance. Adán era uno, y vivía en el ambiente perfecto y las condiciones de vida óptimas tanto para el hombre como para las criaturas. Cuando el alma de Adán fue rota, el mundo también fue roto.



Cuando el alma de Adán se rompió, el mundo también se rompió y la naturaleza (toda la tierra) que estaba llamada a llegar a ser como el edén se detuvo y desapareció el paraíso. Porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; Romanos 8:21-22

 

Pecado: Contaminación Externa: Hasta este punto, antes de la "caída"  la inclinación al mal era una fuerza externa. El alma del hombre no estaba infiltrada o infectada con esa inclinación. Dentro del alma solo había (el bien). Recordemos que Adán fue creado perfecto (bueno)...

La inclinación al mal era una función externa y no residía dentro del alma humana. Cuando el hombre completó su acto de desobediencia, comiendo de la fruta prohibida, el hombre perdió completamente su inocencia (pureza) y la inclinación al mal entró a su alma.


Una de las primeras cosas de las que se da cuenta, es de su desnudez como resultado de su separación de Elohim. Su estilo de vida se alteró y su alma quedó rota. El balance entre Espíritu y Alma se quebró. Antes de la caída, el cuerpo recibía líneas de dirección del Alma, el Alma obtenía su alimentación del espíritu la cual era constantemente renovada con poder del espíritu que obtenía su alimentación directamente del Espíritu Santo de Elohim.


Interacción Dinámica:

Esa interacción dinámica que iba de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba fue interrumpida, pues ahora la inclinación al mal vive dentro del hombre y el pecado tienta al Alma y debilita al Espíritu resultando un alma rota y separada. Por lo cual ahora el Espíritu de Elohim va por fuera y el pecado está dentro del alma humana, degradando el Alma llevándolo a negar su conexión con su Creador. Esto era lo que clamaba la virgen Miriam "Engrandece mi alma (Néfesh) a Yahwh y mi espíritu (Neshamá) se regocija en Elohim mi Salvador."

Salvación Del Alma Y De La Relación De Dios Y El Hombre.
Previamente hemos discutido la dinámica del alma humana: el cuerpo estaba sujeto a dirección por parte del Alma (Néfesh); éste recibía su fuente espiritual del espíritu (Neshamá) quien era constantemente renovada por el Espíritu Santo de Elohim.


El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Romanos 8:16

Una interacción dinámica que va de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba.

 

¿Cómo es salva el alma humana?

Ahora el alma es restaurada (salva) en Cristo; ¿cómo? Recordemos lo que Jesús dijo a sus discípulos cuánto era necesario para él dejarlos y que retornaría a ellos por medio del Espíritu Santo. ¿Por qué debía dejarlos y enviar a su Espíritu? Jesús en su presente forma corporal no era omnipresente. En su forma glorificada él puede residir entre ellos a través del Espíritu Santo (omnipresente). El poder de su sangre ungida y la presencia interna de su Espíritu completa la Restauración del Alma (Salvación). Por lo tanto, la comunión del hombre con Elohim en una relación constructiva y creciente es posible otra vez.

 

El alma del hombre, cortado de Dios, queda ahora abierta a la invasión satánica (Juan 8.44,  El padre de ustedes es el diablo; ustedes le pertenecen, y tratan de hacer lo que él quiere. 2 Corintios 4.4,  Pues como ellos no creen, el dios de este mundo los ha hecho ciegos de entendimiento, para que no vean la brillante luz del evangelio del Cristo glorioso, imagen viva de Dios. Efesios 2.1-2,  Antes ustedes estaban muertos a causa de las maldades y pecados2 en que vivían, pues seguían los criterios de este mundo y hacían la voluntad de aquel espíritu que domina en el aire y que anima a los que desobedecen a Dios. 1 Juan 3.10  Se sabe quiénes son hijos de Dios y quiénes son hijos del diablo, porque cualquiera que no hace el bien o no ama a su hermano, no es de Dios.). Esta apertura en el hombre capacita a Satanás para afligirlo con enfermedades y mantenerlo en esclavitud. El espíritu del hombre perdió su poder para regir o gobernar al hombre. Y aquí tenemos los hombres gobernados por el alma (una voluntad dominante, un intelecto poderoso o pasiones fuertes) o por las fuerzas y los instintos del cuerpo (Filipenses 3.19  Su dios son sus propios apetitos, y sienten orgullo de lo que debería darles vergüenza. Solo piensan en las cosas de este mundo.). La división y el desorden resultantes en la personalidad humana lo conducen a un estado de tensión (Salmo 38.1-18), que es la causa que predispone a muchas formas de enfermedades y males.

 

Lo anterior nos indica que nuestro mayor problema no estriba en Satanás y sus demonios y ángeles caídos, tampoco en principados y potestades, ni es el mundo, su atractivo y su gran presión. Nuestra gran batalla y problema reside dentro de nosotros mismos. Justo en el centro de nuestro ser. Porque es desde dentro de nosotros mismos que abrimos o cerramos la puerta, ya sea a Dios o a Satanás y el mundo. Satanás logra entrar cuando encuentra una debilidad, o donde hay una puerta abierta que le da la bienvenida. Las áreas no redimidas y oscuras de la vida invitan a Satanás a entrar. Así que debemos revisar si hay puertas abiertas, y cuáles fueron abiertas en el pasado que le permitieron entrar y tener la actitud de abrirnos para que seamos sanados por la fuerza del Espíritu de Dios a nuestras almas.

 

Es de conocimiento de los especialistas de las distintas ciencias del conocimiento humano que en la evolución del mismo operan dos series de influencias. La primera es de orden hereditario: tiene que ver con lo innato, con las características morfológicas, se vincula con lo temperamental, con el tono afectivo. La segunda es de orden adquirido: es aquello que incorporamos, que experimentamos en relación con el medio físico y social. Estas experiencias van a estar asociadas al carácter, es decir a las distintas marcas que llevamos como producto de nuestro contacto con el exterior. Muchas alteraciones emocionales y espirituales de una persona adulta se relacionan con vivencias traumáticas infantiles. Distintos tipos de miedos, angustia, sentimientos de culpa, baja estima, y otros, tienen su origen en los primeros años de vida.

 

Pues bien, estas experiencias traumáticas crean temores y debilidades en nosotros que son aprovechadas por Satanás para causar dolores y enfermedades. Debemos pues identificar y poner remedio a esas heridas internas para que el enemigo no se siga aprovechando de nosotros y podamos vivir una vida abundante en Cristo Jesús. 

 

2.  Pagar el precio del crecimiento espiritual.

Apoyo bíblico: 2 Pedro 1.3-7; Mateo 5. 48.

Se debe estar listo para pagar el precio de vencer nuestras debilidades, aunque esto implique entrar en conflicto con su entorno, lo que equivale a tomar el camino estrecho, el camino espiritual. Hay que empezar a pensar profundamente como su ser inferior se encuentra relacionado con su reacción. La liberación no es un asunto automático, es un asunto de disciplina. La mente subconscientemente siente la necesidad de presentar una imagen de su ser ante el mundo a fin de evitar ciertas dificultades, situaciones desagradables y desventajas de todo tipo. La máscara superpuesta puede ser considerada como un engaño, no es real.

 

Debemos mantener una auto observación diaria y puesta a prueba observando una y otra vez que tan lejos nos siguen desviando las corrientes internas de lo que queremos ser, orando (esto es entregando a Dios nuestras debilidades) y velando (esto implica auto gobernar nuestros impulsos desviados).

 

El hombre carnal no quiere que nos veamos a nosotros mismos. Una razón es que reconocerse a uno mismo como imperfecto es desagradable. Por ese sentido desarrollamos máscaras, nos auto engañamos.

 

En cada uno de nosotros existen dos tendencias: una carnal, otra espiritual, la carne y el espíritu o lo que es lo mismo, la parte inferior y mundana y la parte superior o espiritual; los deseos de la carne, los deseos del espíritu; la ley del pecado y la ley espiritual; la parte oscura y la luz interna; la bestia y lo santo. Generalmente los hebreos se referían a la parte inmaterial del hombre como el alma cuando se denotaba la relación de esta parte con el mundo presente; y como espíritu cuando se referían a la misma parte en su aspecto relacionado con Dios. Platón por su parte presenta al hombre como una carroza tirada por dos caballos, uno feo y malo que pretende conducirle por el camino de su elección y otro bello y bueno que se esfuerza por dirigir la carroza por un camino diferente.

 

Práctica: (1) Hacer un pacto de quitarse la máscara y trabajar con su problema, (2) Reconocimiento de los defectos visibles. Hacer una lista objetiva acerca de si mismo: cualidades y defectos, (3) Pedirle a alguien más que le conozca bien, que le diga con toda honestidad lo que piensa de usted, (4) Trabajar con su mente, reconociendo los temores y pensamientos a los cuales deliberadamente le está huyendo, (5) Revisión diaria. Ver si hay recurrencia de sucesos o sentimientos precisos, junto con sus reacciones ante las mismas.

 

Debes dedicar un tiempo diario para tu desarrollo espiritual.

EL INCONSCIENTE

Platón afirmó: ¨ Existe en cada uno de nosotros un cierto género de deseos monstruosos, salvajes, desenfrenados, y que a menudo parecen enteramente normales. Estos deseos aparecen sobre todo en los sueños ¨. También Pablo presenta en Romanos 7, claras alusiones a la dinámica del inconsciente.

1.   Los niveles de la mente.

a)   La conciencia.

Es lo que se sabe con claridad, lo que podemos reconocer libremente.

b)  La subconciencia.

Es el dominio de emociones y complejos en oposición al reino consciente de la razón. En el subconsciente suelen reinar pensamientos, sentimientos y deseos egoístas, mientras que en lo consciente suelen predominar las tendencias de carácter social.

c)   El inconsciente

Es el reino de los pensamientos incontrolados, que no recordamos en absoluto, pero que están activos. De este abismo afloran fragmentos que terminan por hacerse conscientes.

 

 

Recursos inconscientes:

1.   Reprensión

Es el proceso inconsciente mediante el cual nos liberamos de un sentimiento fuerte, perturbador, de una experiencia traumática. Todos nosotros tenemos mecanismos de defensa para protegernos, y uno de ellos es reprimir los recuerdos que nos hacen daño. Así hacemos con lo que nos resulta perturbador o desagradable, lo encerramos en el sótano del inconscientes, por medio de un olvido activo. Esto, en lugar de resolvernos el problema nos crea más graves dificultades.

Muchos temores y ansiedades que experimentamos los adultos, no son más que el resultado de sustos o impresiones recibidas durante la niñez. Jorge León nos dice: ¨ cuando tratamos de matar y enterrar algo que nos perturba, jamás lo lograremos, porque matar una vivencia es imposible. Lo más que podemos hacer es enterrarla viva y desde el sepulcro del inconsciente nos va a visitar constantemente con sus macabras apariciones, sin saber quien y por que nos crea situaciones raras y desagradables.

Ejemplo de represión tomada del libro ¨ Psicología Pastoral para todos los cristianos ¨.

(1)Un ejemplo  de esto lo vemos en un experimento de Breuer, que hijo que Freud comenzara a reflexionar. Se trata de una joven inteligente de veintiún años, comenzó a sentir una serie de trastornos raros mientras asistía a su padre que se encontraba gravemente enfermo. Con el tiempo los trastornos fueron haciéndose más agudos; surgió una parálisis con contracciones, inhibiciones, confusión mental, etc. Uno de los síntomas interesante era que la joven sentía una gran sed, pero había algo extraño que le impedía beber. No podía acercar a sus labios un vaso de agua. Solo podía apagar su sed comiendo frutas. Jamás tomaba agua. Bajo el sueño hipnótico, la joven comenzó a reprochar, con palabras muy duras a su institutriz inglesa. Dijo que en cierta ocasión se encontró con la desagradable sorpresa de que un perro esta tomando agua en su vaso. El perro le pareció muy horrible, pero nuca comentó el hecho.

(2)Un hombre se encontraba en la Habana del Este cuando se le comunicó que su esposa había muerto en un accidente. Tomó su auto y en una tremenda agonía pasó por el túnel para encontrarse con el cadáver de su esposa. Seis meses después y más que nada para distraerle alguien le pidió que le acompañara a un picnic. Varios jóvenes iban en su auto y éstos, al ver que tomaba por otro camino le dijeron que era mejor pasar por el túnel. Sin hacer caso a la sugerencia tomó la carretera que hacía el camino más largo, pero que le liberaba de pasar por aquel lugar donde vivió una terrible agonía. Después aseguró que había olvidado que existiera el túnel. Si el joven hubiera fingido haber olvidado no sería represión. Para que sea represión es necesario que el olvido sea inconsciente.  

(3)                Una joven violinista sufría de un terrible trauma. Tan pronto como se apagaban las luces y el salón se llena de olor a tabaco, se ve atacada de indecible e inexplicable pánico. Y por más esfuerzos conscientes que haga para dominarlo, no lo consigue, ni ejerciendo toda su voluntad. A medida que las fuerzas se agotan en la lucha, empeora su condición, y al final queda paralítica del brazo, y en consecuencia imposibilitada de tocar el violín. No tuvo entonces otro remedio que acudir a un psiquiatra. Se le preguntaba si podía recordar alguna fuerte impresión o susto que sufriera cuando niña, pero era incapaz de recordar, o sea, el suceso no se hallaba al alcance de su conciencia. Mediante el tratamiento picoterapéutico se descubre el siguiente acontecimiento, que la propia madre de la muchacha confirma: en una ocasión, cuando ella cuatro o cinco años, su padre se acercó a la cuna para besarla. El cuarto se hallaba a oscuras, y al inclinarse él, se le cayó el cigarrillo y se prendió fuego a las sabanas y cobertores. La niña recibió un gran susto a pesar de que el padre apagó rápidamente las encendidas sabanas. Tratando de probar que era valiente, procuró olvidar el incidente. En sus días de adulta cuando se repetían las mismas condiciones de oscuridad, olor y humo de tabaco, el tremendo miedo almacenado en el inconsciente, daba lugar a los síntomas que hemos descrito.

  

2.   Neurastenia e Histeria.

En siglos anteriores se consideraba que todas las enfermedades eran producidas por problemas físicos. Fue Freud quién llamó la atención sobre una serie de enfermedades que llamó psico-somáticas. Este afirmó que los disturbios psíquicos podían producir o acompañar a los problemas orgánicos. Mucho se ha adelantado desde entonces y según estadísticas hecha en los Estados Unidos en la década de los setenta, las enfermedades más frecuentes dependían al parecer de la mente en 70%. Hoy ese porcentaje a aumentado debido a la complejidad de la vida moderna.

La conversión de conflictos en trastornos físicos, es una realidad. La más común es aquella que convierte el conflicto espiritual o mental en síntomas físicos. Aunque también suele ocurrir la conversión al revés.

En la neurastenia el paciente, derrotado por problemas personales, cuyo origen y naturaleza desconoce se siente también derrotado en los demás aspectos de la vida. Después de un estudio en que se le practican todos los exámenes médicos no se le encuentra nada. No se trata de simulación, la enfermedad es muy real para el enfermo, pero realmente no existe más que en su mente, que la crea.

Los síntomas son: sentirse muy débiles, sin apetito, deficiencia en la respiración, palpitaciones, hormigueo muy molestoso o pesadez. Frecuentemente, perturbaciones gastrointestinales. El relato de síntomas de la enfermedad suele ser una manera de llamar la atención, de ser el centro y ganar simpatía o lástima.

En la Histeria, se desarrollan impotencias totales. Hay personas mudas, paralíticas, sorda, y otras cuyas enfermedades son muy reales para los pacientes, pero no son sino una conversión de sus conflictos emocionales o espirituales en impotencia física. Todo aquel que convierte sus dificultades en impotencia física está usando un mecanismo histérico. El histérico habla profusamente de su enfermedad como lo hace el neurasténico. Para él, la impotencia es un problema que le preocupa, pero entiende que se encuentra fuera de su dominio.

 

3.   Racionalización.

Esta consiste en dar razones aceptables pero no reales para la conducta. Es un método de auto justificación inconsciente. La persona cree honestamente que está dando razones lógicas para su manera de proceder. Según Paul Jonson se trata de la ¨ victoria del deseo sobre la razón ¨[1]

La racionalización es un camuflaje mental, se cambia y adorna los motivos indignos, de manera que parecen satisfactorios y hasta loables a los demás, incluso a nosotros mismos. Dice Jorge A. León: ¨ hay quienes, como la zorra de la fábula, afirman que las uvas no están maduras, cuando la razón real es que no son capaces de alcanzarlas. Hay personas que tienen el hábito de presentar motivos respetables tanto para su manera de pensar como para su conducta, sin poder reconocer los motivos reales. A veces llegan demasiado lejos. Es un auto engaño que a veces hace grandes estragos en las filas de los seguidores de Jesús. ¡Cuántas veces nos encontramos con personas que hacen la guerra al pastor o a un grupo de líderes de la iglesia, convencidos de que su lucha es justa porque reclaman la pureza del Evangelio, cuando la verdadera razón es que están buscando el poder dirigir la iglesia! Hay quienes hablan del amor al prójimo, de una sociedad más justa donde no haya explotación del hombre, sin embargo, explotan a sus criados, y si pueden destruir al que tienen al lado, lo hacen. Muchos sencillamente están racionalizando. Su motivación es diferente a lo que afirman. A veces logramos por medio de la racionalización engañarnos a nosotros mismos y a los demás. Pero muchas veces lo que logramos es evitar que nos veamos tal como otros nos ven ¨.

 

4.   Proyección.

Es la tentación inconsciente de desviar la censura que debemos aceptar, hacia otros o hacia las circunstancias que nos rodean. El mecanismo consiste en evitar reconocer nuestras deficiencias y culpas atribuyéndola a los demás. La proyección es muy común, difícilmente puede evitarse. Hay ocasiones en que todas las dificultades de la Iglesia son atribuídas al pastor, y pastores que echan la culpa de todo lo que pasa a la clase de gente que le ha tocado pastorear. Si el coro canto mal aún el verdadero culpable buscará a alguien a quien culpar. Tipos de proyección:

(1)  La que está encaminada a justificar la culpa o responsabilidad del proyectista. El mal se considera externo y no interno. Así la persona mas racistas suelen ser aquellas que tienen un pariente lejano de raza negra. Las personas que más odian a los homosexuales suelen ser aquellas que se aborrecen por haber tenido alguna experiencia homosexual. El odio que se tiene hacia si mismo no se quiere reconocer y se objetiviza, se proyecta hacia fuera.

(2)  En el segundo tipo uno no proyecta su culpa sino la de un ser querido. Jorge León cita un caso, se trata de un niño de seis años, adoraba a su madre, todas las noches se dormía en sus brazos mientras ella le cantaba. Un día llegó más temprano que de costumbre de la escuela y encontró a su madre en los brazos de un hombre que no era su padre. Desde aquel día todo cambió, nunca más quiso sentare en la pierna de su madre para que lo arrullara. No dijo nada a nadie. Pero desarrollo un gran odio hacia las mujeres. Sus frases comunes era: ¨ todas las mujeres son prostitutas ¨, ¨ no hay una sola mujer que valga la pena, a la larga todas son iguales ¨ y otras semejantes. Al ver que su madre no era lo que él esperaba, veía a las demás mujeres a través de su lente, de su propia frustración. Sin embargo seguía queriendo a su madre y despreciaba a las demás mujeres.

(3)  La frustración existencial que se proyecta hacia Dios. Muchos evaden su responsabilidad moral echando la culpa a Dios porque lo hizo con capacidad de pecar. Esto lleva a alguno a desear que Dios no exista, de manera que nadie  podrá exigir una conducta moral. Hay persona que piensan que si Dios existe es responsable por su conducta porque lo hizo tal como son. Si no existe, pueden hacer lo que quieran. Este mecanismo aparece en Génesis 3.12: ¨ la mujer que me diste por compañera me dio del árbol y yo comí ¨. Uno de los aspectos más negativos de la proyección es que resulta imposible ayudar a una persona que no está dispuesta a enfrentarse con la realidad y que trata constantemente de evadirse.

 

5.   Aislamiento.

En este mantenemos alejadas de la conciencia aquellas asociaciones que no son deseables. Es como si se edificaran compartimientos lógicos cerrados que impidieran que un aspecto de nuestra vida mental llegue a saber lo que hace el otro. No se espera de una persona que considere a Cristo como su Señor, que hagas ciertas cosas que están en plena contradicción con lo que él nos enseña. Sin embargo, eso suele suceder, sin que la persona en cuestión se de cuenta de la contradicción. Se trata de aislamiento.

Ante la confrontación generalmente esta persona responde, algo así como ¨ yo tengo derecho a ser feliz ¨ o ¨ yo no veo ninguna relación en esto con aquello ¨. Sin embargo estas personas no parecen afectadas en su vida espiritual, participan de la vida comunitaria, como si no estuvieran haciendo nada malo. No ven la contradicción de su conducta. No despiertan hasta que otra circunstancia ajena irrumpe, entonces se sienten culpables y muy avergonzadas.

Creamos barreras mentales para impedir que una parte de nuestra personalidad vea lo que hace la otra. Las personas que viven construyendo compartimientos lógicos, cerrados para no ver sus propias contradicciones, no viven una vida fecunda y tienen serias dificultades para la convivencia, porque ellos no ven la contradicción, pero los demás sí las ven.

 

6.   Regresión

Hay personas que cuando se encuentran en dificultades, inconscientemente regresan a actitudes infantiles, que en sus primeros años de vida les servían para resolver algunos problemas, pero que ahora solo sirven para ponerles en ridículo. En vez de razonar debidamente el regresionista llora, solloza, grita, adopta un aire de fastidio, patalea, simula enfermedad o acusa a otros. El que se acostumbra a esto está gastando sus energías y perdiendo el tiempo en algo que no resuelve nada.

 

IMÁGENES

Cada personalidad a lo largo de su vida forma ciertas impresiones debido a las influencias del medio ambiente y experiencias repentinas e inesperadas. Están causan trastornos de la personalidad, pero cuando son conocidas y manejadas tienden a desaparecer estos trastornos.

El niño es como un cemento fresco, aun un ave puede dejar su huella en él; el adulto es como el mismo cemento pero endurecido, aún un elefante no deja huellas en él. El cemento endurecido también puede ser roto. Así también una vida puede ser arruinada para siempre por una experiencia traumática. Nada se olvida, la mente es como un inmenso grabador, todo lo que hemos dicho, visto, oído, vivenciado, lo tenemos dentro, está vivo y tiene poder. Por tanto se expresa y a veces nos traiciona.

Las imágenes están grabadas en el inconsciente. Pero el inconsciente puede ser conocido. Se puede buscar en las profundidades del inconsciente. Ciertamente que hay expertos en este asunto pero todos podemos descender un poco por debajo del consciente y abrir los ojos. Eso se compara con el buzo que penetra a aguas profundas. A medidas que vayamos adquiriendo experiencia, las zambullidas podrán ser más profundas. Lo primero es aprender a nadar en la superficie y donde podamos hacer pie.

1.   Señales de que tengo imágenes.

a)   Cuando no podemos sobreponernos a ciertos defectos.

b)   La repetición de incidentes en la vida de uno. Aquí también puede     haber herencias familiares.

c)   A través de asociación de palabras. Los lapsus de la lengua nos muestran cuán dinámico y poderoso es el inconsciente.

d)   Mediante el análisis de sueños.

e)   Y por medio de otros medios científicos (test).

 

2.   Como buscar imágenes.

Recordando todos los problemas de su vida. Escríbalo, entonces empiece a buscar el común denominador. En meditación y en oración a Dios. Con el fin de llegar hasta la imagen misma, a todas las tortuosas maneras en que se formó, tendrán que explorar su inconsciente de manera más completa.

3.   Trabajar con el problema hasta destruir los trastornos causados por la imagen. 

No es suficiente encontrar la comprensión interior sobre sus tendencias y reacciones ocultas sin hacer nada más. Se debe aplicar la palabra a cada situación, patrones de vida. Sería mucha más fácil aceptar la existencia del problema si consideras que respecto de esto has seguido siendo un niño pues abandonaste todo el proceso de razonamiento en la oscruridad de tu mente subconsciente. Cuando entienda que es lo que hay dentro de ti provocando el sufrimiento. Entonces podrá re-educar tus emociones, disolver tus imágenes y crear en tu alma nuevas formas productivas que corresponden a la ley de Dios

 

El problema está en que a veces queremos que el problema desaparezca sin luchar y de manera fácil, queremos reprender nuestras debilidades. Pero la liberación no consiste en reprender, porque la carne no se reprende. Las áreas no redimidas, no rendidas y oscuras de la vida invitan a Satanás a entrar. El método correcto es reconocer y luchar contra nuestras debilidades por medio de la disciplina espiritual. Como dice Poul Caram ¨ es mejor encender una luz que reprender las tinieblas¨.

La sanidad interior viene por medio de reconocer y luchar contra nuestras debilidades bajo el control del Espíritu Santo.

 

Todo padecimiento y toda enfermedad no son consecuencia de la presencia de demonio.

 

Gálatas 5.22,23 se menciona el fruto del Espíritu y 19-21 las obras de la carne. La carne no se arroja ni se exorciza. El problema se combate con la antítesis. La glotonería con la templanza.

Si nos ponemos a reprender la carne vendrán las dudas y el desconcierto ¿porqué regresó el demonio? ¿la oración no había sido lo suficientemente fervorosa? ¿soy indigno de ser liberado? ¿me está Dios castigando?

 

La preocupación primordial no debe ser la de identificar y echar fuera demonios de los creyentes, sino identificar áreas no redimidas, debilidades que debemos trabajar con la ayuda de Dios.

 

Diferencia entre posesión demoníaca y opresión satánica.   

En la posesión demoníaca la victima es dominada en su cuerpo, alma y espíritu por un espíritu maligno, y se ve incapaz de efectuar su propia liberación. Es un ataque que viene desde dentro. Esto a los no creyentes. (Lucas 11.24)

La opresión satánica es un ataque que viene desde afuera para traer múltiples aficiones y estimular las obras de la carne. Tanto a creyentes como a incrédulos. Otra consecuencia de la opresión satánica es la enfermedad física y mental, erróneamente atribuida a demonios (Hechos 10.38; Santiago 5.14-15). Aquí no se habla de exorcismo.

 

Las obras de la carne no son consecuencias de una posesión demoníaca. No podemos echar fuera a la carne. No existe un remedio instantáneo para la carnalidad. Esta se va amortiguando en forma gradual por medio del andar en el Espíritu.

 

Los demonios y las enfermedades.

Es Satanás quien ataca la mente y el sistema nervioso, originando toda suerte de depresiones y enfermedades físicas relacionadas con ellas (Hechos 10.37,38). La oración de fe salvará al enfermo y el Señor lo levantará (Santiago 5.15). No se trata de buscar a alguien que tenga el ¨ ministerio de liberación ¨ para arrojar demonios, se las puede tratar sencilla y efectivamente por medio de la fe y la oración en el nombre del Señor Jesús.

Cuando las enfermedades es el resultado de la posesión demoníaca se presentan síntomas como violencia, blasfemia, convulsiones, etc. Al leer Lucas 13.11-13 vemos que Jesús echó primero el demonio y luego impuso las manos para sanar a la mujer de su dolencia.

 

El inconsciente y el Espíritu Santo.

A la luz de la dinámica del inconsciente nos damos cuenta que nuestra conducta voluntaria no es realmente tan voluntaria. Lo que tenemos almacenado en el inconsciente está vivo y puede conspirar contra nuestra fe. Pero también conocemos que el Espíritu Santo actúa en nosotros como una fuerza dinámica. Es probable que en nuestra vida espiritual haya algunos impulsos que atribuimos al Espíritu Santo y que sin embargo estén determinados por oscuras fuerzas inconscientes. ¿Cómo podemos distinguir entre las verdaderas intervenciones del Espíritu y las del inconsciente? El único marco de referencia es la Palabra de Dios. No debemos dejar de reconocer que Satanás se apoya a veces en el inconsciente. Pero no todo impulso que sale del interior debe ser simplemente definido como algo que sale de Satanás.

 

La experiencia espiritual puede romper los determinismos inconscientes. Esto lo puede hacer: (1) rompiendo las ataduras determinantes, (2) dándonos la fuerza espiritual necesaria para romper con las cuerdas determinantes. Cristo reina sobre nuestro inconsciente y nos protege de él si se lo entregamos.

 

El Espíritu Santo es el que convence al mundo de pecado, pero conspirando contra la acción del Espíritu, el hombre usa una serie de mecanismos inconscientes para no reconocer su condición de pecador. Estos mecanismos son difíciles de controlar porque por un lado el hombre busca su completamiento y por otro se resiste a enfrentarse con la realidad. Los mecanismos son elementos deshumanizante. La reprensión pretende eliminar ideas y experiencias molestas, sin embargo el ser humano madura enfrentándose a los conflictos. A menudo se desea enterrar el pecado creándose entonces mayores problemas que los que deseamos resolver. La conversión de los conflictos suele ser una especie de auto castigo, lo cual en lugar de redimirnos nos paraliza y nos hace incapaces de cumplir nuestras tareas y responsabilidades. La racionalización es un auto engaño que pretende desviarnos de la realidad de lo que somos. La proyección es un desvío de la responsabilidad hacia otros o hacia otras circunstancias, en lugar de reconocer nuestra responsabilidad, encararla y superarla a la luz del Evangelio. Todo este sendero deshumanizante es el camino ancho por el cual toma la mayoría, pero el camino estrecho y angosto es el del enfrentamiento con la realidad. Los mecanismos conspiran contra la acción del Espíritu que convence de pecado y que está con nosotros para consolarnos, exhortarnos y fortalecernos. La labor del Espíritu Santo es ayudarnos a ver nuestra realidad humana y nos acompaña en la lucha contra nuestros conflictos interiores y con el pecado.

 

El Amor inmaduro.

El niño es incapaz de sentir un amor no egoísta. Cuando una persona madura toda la personalidad madura armoniosamente a menos que alguna de las relaciones infantiles se quede oculta en el inconsciente. Si esto sucede, solo parte de la personalidad crece, mientras que la otra parte no madura. Podemos decir que hay pocos adultos cuya madurez emocional sea del mismo nivel que su madurez intelectual. El amor inmaduro:

(1) desea amor exclusivo,

(2) se convierte en odio. La necesidad de amor que no puede ser gratificada causa odio y hostilidad en contra de la gente que uno ama más en el mundo. Esto surge de amar a su propio modo y desear amor en recompensa (la culpa que permanece en el subconsciente de amar y odiar a sus padres, a quienes debe amar y respectar, causa en la personalidad adulta un sinnúmero de conflictos exteriores e interiores), 

(3) El deseo compulsivo de auto-castigo. Cuando una persona tiene un sentido de culpa en el inconsciente dice: ¨ merezco ser castigado ¨. Surge en el alma un miedo a ser castigado de manera consciente o inconsciente. Si alguna vez disfruta de placer, a pesar de que este es un deseo natural siente que no se lo merece. Siente que si alguna vez llega a ser feliz, el inevitable castigo será aún peor. Así que inconscientemente evita la felicidad, pensando que de ese modo evita un mayor castigo. Ese miedo a la felicidad lleva a la persona a todo tipo de reacciones no sanas, a síntomas, esfuerzos, manipulaciones de sus emociones o incluso a acciones que indirectamente crean patrones que aparecen como si se tratara de cosas involuntarias, sin que la persona sea responsable de ellas.

Note la reacción que se crea en el individuo. La mente inconsciente piensa:      ¨ tengo miedo de ser castigado por los demás, aunque se que lo merezco. Es mucho peor ser castigado por los demás pues en ese caso estoy a su merced, ya sea que se trata de gentes de Dios. Pero tal vez si me castigo yo mismo al menos puedo evitar la humillación, el desamparo y la degradación de ser castigado por fuerzas exteriores a mi mismo ¨. Así la persona llega a castigarse a si misma. Lo cual puede suceder de diversas maneras, ya sea mediante enfermedad física producida por la psique, a través de desgracias, fracasos en cualquier área de la vida (la defensa corporal baja automáticamente).

(4) Una conciencia enferma. Compulsiva: La conciencia compulsiva realiza exigencias que son imposibles de satisfacer. Puesto que los ideales de esta conciencia son irracionales e imposibles de alcanzar, te sientes completamente aislado y avergonzado, con tu secreto de culpabilidad por ser incapaz de ser bueno y puro. Orgullosa: La conciencia orgullosa no acepta que no puede ser perfecta todavía. Entonces se siente inferior porque no es capaz de vivir de acuerdo con esos elevados ideales. A eso llamamos sentimientos de inferioridad. Sin tus ideales artificiales elevados, no sentirás la necesidad de ser mejor o al menos tan bueno como los demás en cada aspecto de tu vida. Podrías aceptar tranquilamente el que otros sean mejores o hagan las cosas mejor en ciertas áreas de la vida, mientras que tú tienes otras ventajas de las que ellos carecen. No tienes que ser tan inteligente, tan exitoso, tan hermoso como la demás gente.

(5) Deseo de recibir amor, respecto y admiración de los demás. Esto para recibir satisfacción y probar que es valioso, y que los que los han rechazado estaban equivocados.

 

Solo cuando deseas amor en una forma sana y madura y solo cuando estas dispuesto a amar tanto como deseas ser amado o amada, el amor está cerca. Mientras continúe deseando un amor inmaduro e infantil. Mientras no pueda arriesgar nada por el amor, no sabe como amar de manera madura. El niño interno que tienes dentro de ti, solo desea recibir amor, quiere se querido, amado, cuidado y admirado, incluso por gente a la que él o ella no tiene ninguna intención de amar. La ley de Dios es justa y equitativa. Cuando inviertes libremente puede ser que no recibas a cambio el amor que has dado de manera directa de la misma fuente en la cual invertiste; sin embargo eventualmente fluye hacia ti. Lo que tú des volverá hacia ti, siempre y cuando no des por debilidad, con la intención de probar algo.

 

Cuando nosotros nos hemos convertido en hijos de Dios, le hemos entregado nuestras vidas, le hemos pedido que nos cambie, que nos transforme, él nos guiará por su Espíritu hasta que lo logremos. Cuando nuestras reacciones internas y externas violan las leyes divinas entonces Dios nos llevará hacia el restablecimiento del orden y el equilibrio dentro de nuestras vidas. Puede llegar situaciones que parecen castigos, cuando en realidad son remedio que nos hace volver al carril correcto.

 

Auto imagen idealizada

El dolor es parte de las experiencias humanas. El temor al dolor siempre está presente. Por ello creamos una auto imagen idealizada, pues la infelicidad le quita seguridad a la persona. La confianza en uno mismo disminuye en proporción con el aumento de la infelicidad. Lo que una persona es capaz de soportar sin problemas, sin experimentar una infelicidad drástica, tal vez sea causa de una terrible pena para otro.

La infelicidad y la falta de seguridad están interrelacionadas.

 

Debemos diferenciar entre la genuina confianza en uno mismo y la auto imagen idealizada.

La genuina confianza en uno mismo es fruto de la tranquilidad espiritual, es la seguridad y sana independencia que le permite a uno alcanzar el máximo de felicidad a través de su relación con Dios y del desarrollo de los talentos inherentes de la persona, guiándola hacia una vida constructiva y hacia el establecimiento de relaciones humanas fructíferas.

La confianza en uno mismo que se establece a través del ser idealizado es artificial, y el resultado no puede ser el esperado. La consecuencia es frustrante, pues uno no es consciente de la relación de causa y efecto.

La disolución del ser idealizado es la única manera en que se puede encontrar el ser verdadero, en la que se puede encontrar serenidad y respecto por uno mismo, y vivir la vida a fondo.

La máscara y la auto imagen idealizada son una misma cosa. El ser idealizado enmascara al ser real. Pretende ser algo que no eres.

Reconocer completamente su existencia requiere de mucho trabajo pero es necesario empezar. Dejemos que el Espíritu de Dios nos ayude.

 

Desde niño aprendemos a ocultar nuestras imperfecciones, pues teníamos que mostrar que éramos buenos aunque no lo éramos. Teníamos que protegernos del castigo y obtener recompensas. Creamos un ser falso e inconscientemente estuvimos y aún muchos siguen estando convencidos de que si te esfuerzas lo suficiente, algún día te convertirás en ese ser. Pero ese proceso artificial nunca puede llevarte hacia el mejoramiento de ti mismo, a la purificación y al crecimiento, pues estás construyendo sobre cimientos falsos. Debe sacar lo que desesperadamente está escondido y desnudarte delante de Dios, enfrentarte con tu propia realidad, y empezar a construir sobre cimiento verdadero. Nosotros somos malos por naturaleza y no podemos cambiarnos por nosotros mismos, solo cuando vamos sinceramente delante de Dios y le entregamos todo nuestro ser, pidiéndole con fe, que nos cambie; y trabajando nosotros en ello diligentemente, podemos encontrar la vida, la felicidad, la seguridad, y la confianza en uno mismo.

 

La imagen idealizada se presenta de muchas formas:

1.       Ideales morales excesivamente exigentes. Tratando de vivir en un estándar de perfección reconocida. Aquí existe un miedo profundamente escondido que te dice que tu mundo se va a acabar si no vive de acuerdo con esos ideales.

2.       Tendencias agresivas, hostiles. Las tendencias negativas, están ahí en el individuo, y puesto que contradicen los elevados ideales morales de su ser idealizado, le provocan una ansiedad adicional ante la posibilidad de que se descubra el fraude de su ser idealizado.

 

Efectos de la existencia del ser idealizado.

Puesto que los dictados del ser idealizado no pueden ser realizados, nunca dejas de fustigarte, castigándote y sintiendo un fracaso completo cada vez que compruebas que no puedes vivir conforme a esas exigencias.

 

El deseo genuino de mejorarse a uno mismo debe llevarlo a aceptar su personalidad tal como es ahora. Ver su condición real y entender que por nuestros propios esfuerzos no podemos alcanzar la perfección. Esto hará que cuando descubramos las cosas en las cuales no estamos a la altura de nuestros ideales, no nos llenará de depresión, de ansiedad y de culpa. Tampoco nos defenderemos con el pretexto de que es culpa de los demás, de la vida, del destino. Asumiremos completamente la responsabilidad por nuestras actitudes erróneas, conoceremos que las consecuencias son fruto de ellas.

 

Indicadores de que tu ser idealizado está actuando.

Un sentimiento de fracaso, de frustración y de compulsión aunados a la culpabilidad y la vergüenza.

El ser idealizado es una carga que hay que dejar caer. Muchos vienen a Cristo con ese ser idealizado y pretenden llegar a serlo por medio de normas y sacrificios. Todo esto para luego ver lo imposible de alcanzarlo por méritos propios.

 

Cuando tengas un sentimiento de aguda ansiedad y depresión, considera el hecho de que tu se idealizado puede sentirse cuestionado y amenazado, ya sea por tus propias limitaciones, por los otros o por la vida.

Cuando estés compulsivamente enojado con los demás, piensa en la posibilidad de que esto no sea más que una exteriorización de tu ira contra ti mismo por no vivir de acuerdo con los ideales de tu falso ser. Muchos de los problemas exteriores son directa o indirectamente el resultado de la discrepancia que hay entre tus capacidades y los estándares de tu ser idealizado y de la forma en que enfrentas este conflicto.

Cada vez que está a la altura de tu ser idealizado, como naturalmente sucede, te sientes tan impaciente, tan irritado o irritada, que tus sentimientos van en aumento hacia la furia y el odio en contra de ti mismo. Esa furia y ese odio a menudo se proyecta hacia los demás porque es demasiado insoportable al ser consciente el odio hacia uno mismo. Aún si ese odio no se arroja sobre los demás, el efecto en el ser se halla ahí y puede provocar enfermedad, accidentes, pérdida y fracaso exterior en muchas maneras.

 

Es necesario que trabajes para llegar a entender la naturaleza exacta de tu ser idealizado. Tu trabajo personal y privado te ayudará, pero es imposible hacerlo solo. Pide la ayuda de Dios en oración. Una vez que veas con claridad que lo que considerabas como acertado no es más que orgullo y engaño, te darás cuenta del tremendo auto castigo que te impones. Pues cada vez que no está a la altura, como naturalmente sucede, te sientes tan impaciente, tan irritado que tus sentimientos van en aumento hacia la furia y el odio contra ti mismo.

 

Dios nos ha dado su Espíritu para ayudarnos. El nos recibe tal como somos y nos da dones espirituales y dones ministeriales (personas), para ayudarnos a crecer y madurar en Cristo. Pero es necesario que nos rindamos a él, que renunciemos a nosotros a nuestros propios medios. No podremos justificarnos, ni salvarnos. Por eso la Cruz de Cristo. Es en la cruz donde está el secreto. Por medio de la cruz nos reconciliamos con Dios, con nosotros mismo y con nuestros semejantes.

Distorsiones del amor, el poder y la serenidad.

En una persona sana estos atributos (el amor, el poder y la serenidad) trabajan en armonía, alternándose de acuerdo con la situación específica. En la personalidad distorsionada se excluyen mutuamente. Uno contradice al otro, creando conflictos. Esto sucede porque la persona inconscientemente escoge uno de estos atributos para usarlo como solución a los problemas de su vida.

 

1.   El amor en sumisión.

En este caso una persona desequilibrada piensa que si le amaran todo estaría bien, y con el fin de recibirlo desarrolla varias tendencias y patrones típicos en su comportamiento interno y externo que la hacen aún más débil de lo que ya es.

Estas personas desean ser cuidado como un niño y presentan ante la gente una imperfección, un desamparo y una sumisión que no son genuinas. Utilizan esas falsas debilidades como arma y como medio para ganar y dominar la vida. Esta tendencia se incorpora a la auto imagen para evitar ser descubierta. Así logran creer que esto es prueba de su bondad, de su santidad y de su falta de egoísmo. Cuando se ¨sacrifican¨ para poseer a un protector fuerte y amoroso, se sienten orgullosos de su capacidad para sacrificarse generosamente.

La persona que tiene una actitud predominantemente sumisa tendrá relativamente más dificultades en encontrar el orgullo que hay en sus actividades. El orgullo de los otros tipos vive relativamente en la superficie. Los otros pueden estar orgullosos de su agresividad y de su cinismo. El tipo sumiso puede hacer una reacción de crítica y desprecio distante hacia las personas del tipo agresivo y simultáneamente admirar y envidiar la agresión que desprecia en los demás, a pesar de sentirse superior en desarrollo espiritual o en ideales éticos, y puede astutamente pensar: ¨ si al menos pudiera ser así, avanzaría mucho en la vida ¨. Sin embargo esa persona exagera ¨ la bondad ¨ que le permite obtener lo que la gente ¨ menos buena ¨ sí gana. El orgullo del mártir sacrificado le hace difícil descubrir lo que hay debajo de la superficie.

 

El sumiso usa toda su fuerza psíquica para forzar a los demás a satisfacer sus necesidades. En otras palabras se somete para dominar, aunque esa dominación deba siempre manifestarse a través del suave y débil desamparo.

Esta es una distorsión del atributo divino del amor. La auto imagen idealizada de este tipo tendrá esos ideales y dictados: Uno debe siempre permanecer en segunda fila, nunca afirmarse a si mismo, siempre rendirse, nunca encontrar defectos en los otros, amar a todo el mundo, nunca reconocer sus propios valores ni logros. Superficialmente esto parece ser muy santo, pero no es más que la caricatura del verdadero amor, la comprensión, el perdón o la compasión. La motivación subyacente distorsiona y destruye lo que podría ser genuino.

 

2.   El poder en agresividad.

Esta persona piensa que el poder y la independencia respecto de los demás resolverán todos sus problemas. Cree que la única manera en la que podrá estar seguro es volviéndose tan fuerte e invulnerable, tan independiente y carente de emociones, que nadie podrá tocarlo. Este suprime todas las emociones humanas. El amor, la bondad, son considerados como debilidad e hipocresía, aún en su forma real y sana. La calidez, el afecto, la comunicación y la generosidad son todos considerados como algo despreciable y siempre que surge la sospecha de un impulso de ese tipo, el tipo agresivo se siente avergonzado.

 

La orientación hacia el poder y la agresividad se puede manifestar de muchas formas:

a)       Puede que se dirija hacia los logros. En este caso la persona con orientación hacia el poder compite siempre tratando de ser mejor que los demás.

b)      Hacia las relaciones humanas. Esa persona no siente la necesidad de nadie, contrariamente a los simples que sí la sienten. Tampoco reconoce la importancia del amor, de la amistad y de la ayuda.

 

Ya que esta auto imagen idealizada exige un poder y una independencia respecto de los sentimientos y de las emociones humanas que ningún ser humano es capaz de tener, constantemente se evidencia que la persona no puede vivir de acuerdo con los estándares de este ser ideal. Semejante fracaso sume a la persona en momento de depresión y auto desprecio que se proyecta hacia los demás con el fin de permanecer ajeno al dolor que implica esta forma de auto castigo.

El tipo agresivo tiene una visión de lo malo que son el mundo y la gente. Busca pruebas de esa visión negativa y se siente orgullosa de ser ¨ objetiva ¨. Con esto justifica su posición de no amar y de que nadie le guste.

 

3.   Serenidad en retraimiento.

Este tipo de persona puede haber estado tan desgarrada que tuvo que encontrar una salida recurriendo a un retraimiento o distanciamiento de los problemas internos, y, por tanto, de la vida misma. Debajo de ese distanciamiento esa alma está aún desgarrada en dos, pero ya no se da cuenta de ello. Se ha construido una fachada de falsa serenidad. A veces las tormentas de la vida le tocan y los efectos del rabioso conflicto subyacente salen a flote, y se ve cuán falsa era esa serenidad.

 

El retraído y el buscador de poder tienen algo en común: temor de ser herido y decepcionado, miedo de depender de los demás y por tanto sentirse inseguro. Se diferencian en que mientras el buscador de poder se deleita de la hostilidad y un espíritu de lucha agresiva, el tipo retraído es completamente ajeno a esos sentimientos, sus dictados son: ¨ Debes mirar benévolamente y desapegadamente a todos los seres humanos, conociendo sus debilidades, pero sin molestarte o dejarte afectar por cualquiera de ellas.¨

 

Lo importante para trabajar en estos casos consiste en sentir las emociones, experimentarlas sinceramente. No debes ver lo que hay en ti de manera distanciada, con tu intelecto. Tiene que alcanzar una conciencia clara de estas tendencias y trabajar con ellas, aunque eso sea doloroso.

 

No pases por alto tus reacciones emocionales, aparentemente poco importantes ante ciertas situaciones. Ponle atención a esas reacciones, son las que te darán la clave. Deja que tus emociones salgan a la luz y trabajas con ellas. Solo entonces será posible abandonar los falsos valores de tu ser idealizados.

 

 

Superando las heridas de la infancia.

Existe un fuerte lazo entre los deseos de insatisfacción del niño y las dificultades del adulto. Rara vez los niños reciben suficiente amor maduro y calidez y continúan deseándolo a lo largo de su vida, y a menos que esa carencia o herida sean reconocidas y correctamente tratadas, pasan toda la vida de adultos llorando inconscientemente por lo que les hizo falta en la infancia. Eso le hará incapaces de amar con madurez.

 

Pero el no haber recibido amor maduro no tiene por que entorpecer tu vida, si te das cuenta de ello y arregla tus deseos anteriormente inconscientes, si ordenas tus lamentaciones, pensamientos y conceptos adaptándolos a la realidad de cada situación. La consecuencia no solo será que tu mismo serás una persona feliz, sino que podrás entender ese amor maduro a otros, a tus hijos y a las personas que te rodean.

 

No importa cuanto puedas amar a tus padres, existe un resentimiento inconsciente dentro de ti que te impide perdonarlos por la herida. Solo puedes perdonar cuando te liberes y reconozca tu herida y tu resentimiento. Como un ser adulto verás que tus padres también son solo seres humanos. No fueron perfectos como el niño pensaba y deseaba; sin embargo, no deben ser rechazados ahora pues tuvieron sus propios conflictos e inmadureces.

 

Mientras no seas consciente de esto estará atado al intento de remediar la situación en tus años siguientes. Esta lucha puede manifestarse en varios aspectos de tu vida. Como son: (1) Crear patrones repetitivos cuyo origen está en tu intento de reproducir la situación de tu infancia con el fin de corregirla; (2) En la elección de una pareja. Busca a tus padres nuevamente en tus parejas maritales, en tus amistades o en las otras relaciones humanas.

Una persona no reacciona ante los otros de la manera en que lo hace ante ti    (¨ él es tan santo, tan querido en la sociedad y conmigo es un…¨) porque tú eres quien constantemente realiza la provocación que conduce las cosas hacia la reproducción de las condiciones de tu infancia que pretendes corregir. Tu miedo, tu autocastigo, tu frustración, tu ira, tu hostilidad, tu retraimiento de la posibilidad de amor y afecto, todas esas tendencias del niño que están presentes dentro de ti, constantemente provocan a la otra persona realzando una respuesta de su parte débil e inmadura. Una persona madura afecta a los demás de una manera diferente sacando a la luz sus aspectos maduros e integrales, pues no existe nadie que no tenga aspectos maduros.

En ambos casos aparece la siguiente reacción: como el niño que hay en tu interior no puede deshacerse del pasado, crea siempre condiciones similares tratando de ganar para finalmente controlar la situación en vez de sucumbir ante ella.

 

Es un error, una falacia, el que la falta de amor, por triste que esto haya sido durante tu infancia, sea la tragedia que tu inconsciente siente que sigue siendo. La única tragedia se halla en el hecho de que tu mismo obstruye tu felicidad futura al continuar reproduciendo la vieja situación para tratar de dominarla. No tienes idea de cuan preocupado está tu subconsciente por volver a actuar la obra de teatro, por decirlo de esa manera, tratando solo de que ¨ esta vez sea diferente ¨. ¡Y nunca lo es! A medida que pasa el tiempo, la decepción se vuelve cada vez mas pesada y tu alma se desanima más y más. Para arreglar este asunto es necesario volver a experimentar el deseo vehemente y la herida del llanto del niño que fueron alguna vez, aunque hayan sido un niño o niña infeliz. Pues es posible ser simultáneamente feliz e infeliz. En la actualidad pueden ser conscientes de los aspectos felices de su infancia, pero eso que les lastimó profundamente y que algo en ustedes deseaba tan vehementemente de eso no eran conscientes. Esas infelicidad básica debe hacerse consciente ahora, si de verdad quieren avanza en el crecimiento interno. Deben re-experimentar el agudo dolor que alguna vez sufrieron pero que alejaron de su vista. 

 

Un ejemplo de cómo el olvido debe hacerse consciente para sanidad, lo vemos en el experimento de Breuer, antes descrito. La joven que no podía acercar sus labios a un vaso de agua. Solo podía apagar su sed comiendo frutas. Jamás tomaba agua. Bajo el sueño hipnótico, la joven comenzó a reprochar, con palabras muy duras a su institutriz inglesa. Dijo que en cierta ocasión se encontró con la desagradable sorpresa de que un perro estaba tomando agua en su vaso. El perro le pareció horrible, pero nunca comentó el hecho. La paciente estaba muy excitada y de repente pidió un vaso de agua. Breuer interrumpió la hipnosis en el preciso momento en que ella bebía. El despertar con el vaso de agua en la mano, fue suficiente para normalizar su conducta. De este caso surgieron dos conclusiones lógicas: (1) El síntoma neurótico está relacionado con un recuerdo desagradable ya olvidado y (2) El desahogo, la confesión del conflicto, puede eliminar los síntomas.

Otro científico, Bernhein descubrió que por medio del interrogatorio del paciente se puede lograr una respuesta exacta, aflorando de repente al nivel de la conciencia lo que estaba escondido. Bernhein se convenció de que la hipnosis no era imprescindible. Logró establecer una relación entre los dos planos psíquicos sin necesidad de la hipnosis. Esto convenció a Freíd.

 

Para experimentar las heridas de hace tanto tiempo debemos quitar las capas superpuestas. La Escritura afirma que es el Espíritu Santo el que convence al mundo de pecado (Juan 16.8) pero conspirando contra la acción del Espíritu, el hombre usa una serie de mecanismos inconscientes para no reconocer su condición. Debemos trabajar despojándonos de esas capas: represión, conversión de trastornos en confictos físicos, racionalización, proyección, aislamiento, regresión, ira, resentimiento, ansiedad, la frustración.

 

Práctica: Investiga aquí sobre tu vida y aplica.

Mientras te enfrentas a la heridas de ahora, recuerda y trata de reconsiderar la situación con tus padres; lo que te dieron, como te sentías realmente en relación con ellos. Vuelve a evaluar ese problema actual comparándolo con el de tu infancia y por fin podrás ver con claridad que se trata exactamente del mismo. Observando el patrón repetitivo de tus diferentes problemas, aprenderás a reconocer las similitudes que hay entre tus padres y la gente que te has lastimado ahora. Cuando sientas las similitudes al mismo tiempo que vives el dolor de ahora junto con el de entonces, lentamente podrás entender como llegaste a pensar que estabas obligado a escoger la situación actual porque el fondo de ti mismo no podías aceptar la derrota.

Hay mucha gente que no se da cuenta del dolor, pasado o presente. Afanosamente miran hacia otro lado. El primer paso para ellos consiste en darse cuenta de que ese dolor está ahí y de que duele muchísimo más mientras no se han percatado de él. Mucha gente tiene miedo de ese dolor y prefiere creer que ignorándolo lo harán desaparecer.

Otros toleran el dolor, pero de una manera negativa, siempre esperando que sea redimido desde el exterior. Es exterior es como el padre ofensor proyectado en los otros seres humanos. Solo tienen que reorientar la manera en que se acercan a sus dolores. No tienen que encontrarlos.

Solo después de percatarse de cómo trataste de corregir la situación. Entonces te darás cuenta de tus reacciones y soltarás a tus padres. Dejarás tu infancia totalmente atrás y empezarás de nuevo con un nuevo patrón de comportamiento más constructivo y lleno de recompensas para ti y para los demás. Continuará desde donde estás ahora olvidando y perdonando con toda sinceridad dentro de ti. Ya no necesitarás ser amado como lo necesitabas cuando eras niño o niña. Puesto que ya no eres un niño ni una niña. Buscarás el amor de una manera diferente, dándolo en vez de esperándolo.

 

Para trabajar con tu conducta (no para reprenderla como si fuera un demonio) y tener una vida más abundante debes luchar con tus debilidades, es necesario recordar como era su relación con sus padres y hermanos, el ambiente familiar de los primeros años de vida.

A.   Heridas

a)   ¿Recuerdas algún hecho traumático de tu infancia?

b)  ¿sufriste abandono, rechazo, falta de afecto en tu vida?

c)   ¿fuiste victima de violencia verbal o física?

d)  ¿cómo era el trato que tus padres te daban?

e)   ¿cómo te relacionaba con ellos?

f)    ¿fuiste abusado o violado sexualmente?

g)  ¿tú has violado o abusado de alguien?

h)  ¿consumiste pornografía?

i)     ¿te masturbabas frecuentemente?

B.   Herencia.

Los aspectos hereditarios que puedan tener incidencia a nivel espiritual y emocional en tu vida.

a)   ¿qué tipo de religión practicaban tus padres, abuelos y demás parientes cercanos?

b)  ¿te transmitieron parte de la misma?

c)   ¿guarda algún objeto que te hayan regalado: amuletos, crucifijos, u otros?

d)  ¿practica alguna tradición o costumbre propia de tu familia?

C.   Ocultismos

a)   ¿fuiste alguna vez a la curandera, a ver una bruja o un parasicólogo?

b)  ¿practicaste algún tipo de magia o hechicería?

c)   ¿ha ido alguna vez a escuelas de espiritistas?

d)  ¿guarda amuletos, cintas rojas, talismanes, collares, u otros objetos relacionados?

e)   ¿has tenido pesadillas que se repiten: muerte, cementerio, que alguien te persigue?

f)    ¿te hiciste leer las manos o predecir el futuro?

D.  Pecado.

a)   ¿hay orgullo en tu vida?

b)  ¿Odias a alguien?

c)   ¿eres envidioso o celoso?

d)  ¿eres egoístas?

e)   ¿le has deseado la muerte a alguien?

f)    ¿has intentado suicidarte?

g)  ¿te has practicado algún aborto?

h)  ¿tienes que perdonar a alguien?

 

                 Pasos de sanidad interior:

1.   arreglar las cuentas con Dios.

(1) Consagrar la vida al Señor y pedir perdón por haber vivido lejos de su voluntad, reconocerlo como su único salvador, y pedirle la sanidad.

2.   Renunciar puntualmente.

(1) renunciar a cada sentimiento, a cada pecado y a cada práctica ocultista identificada. Pedir al Espíritu Santo que corte toda atadura emocional, física y espiritual sobre su vida, y renunciando a toda herencia maldita recibida a través de  su familia.

3.   Comenzar a vivir una vida de victoria. Esto no es automático, requiere disciplina y vigilancia. Someterse a Dios y hacerle frente al enemigo (Santiago 4.7). No dejar de congregarse y buscar ayuda de los Ancianos, hermanos espirituales preparados para tratar con tus problemas.



[1] Citado de ¨ Psicología Pastoral para todos los cristianos ¨. Jorge A. León. Pág. 53.

 


Modificado el ( domingo, 04 de enero de 2009 )
 
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