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La caridad VI: La Relación entre caridad y comunión PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Pastor Felipe Rincón   
miércoles, 31 de diciembre de 2008

1. Después del pecado, Adán se encontró desnudo ¿Por qué?
a. El pecado rompió la unidad humana primitiva.
b. Introdujo una profunda división dentro del ser humano mismo, metiendo la contradicción y la incoherencia en sus pensamientos y voluntades, sentimientos y proyectos.
c. Destrozó la unidad con los otros. Con sus semejantes y con los otros seres vivos de la tierra.
d. Rompió su unión con Dios.
2. Jesucristo es el reunificador de la humanidad disgregada. a. Nos une al Padre. Nos congrega en la unidad del Espíritu. i. Juan 17:21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; ii. Nos reúne a todos atrayéndonos hacia si mismo y comunicándonos el Espíritu Santo. iii. Nos une a nuestros hermanos. 1Co 12:13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, Cristo nos reúne en la Iglesia. Somos un cuerpo. La unidad y comunión que formamos en Cristo, ciertamente no es una unidad cualquiera. Pablo nos exhorta frecuentemente a mantener, defender y acrecentar la unidad de la iglesia, la cohesión interna de la congregación. Filipenses 2:2 completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Romanos 12:15-16 Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran. Unánimes entre vosotros; no altivos. 2 Corintios 13:11 Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros. 1 Pedro 2:17 Honrad a todos. Amad a los hermanos. Efesios 4:3-6 solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; 4 un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; 5 un Señor, una fe, un bautismo, 6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. Hechos 4,32 nos dice que, la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma. Eran de un corazón y un alma en sentido afectivo, pero no solo esto. Lo eran porque tenían un mismo principio vital, «un solo Espíritu». Solo si permanecemos en la verdadera fraternidad, que es la iglesia de Cristo podemos tener «un alma». Fraternidad significa amistad o afecto entre hermanos o entre quienes se tratan como tales. En el caso de los creyentes no es que se tratan como hermanos sino que son hermanos. 3. Debemos diferenciar entre caridad y comunión. a. La caridad se da a todos los seres humanos. b. La comunión solamente a los que están viviendo en Cristo, guardando sus mandatos. Los que rechazan a Cristo y los que llamándose cristianos son infieles, ellos se marginan de la comunión de los santos. c. La Sagrada Escritura es clara al respecto. i. 2Co 6:14-6 «No se unan en yugo desigual con los no creyentes. Porque ¿qué compañerismo tiene la rectitud con el desorden? ¿Qué comunión tiene la luz con las tinieblas? 15 ¿Qué armonía hay entre Cristo y Belial? ¿Qué parte tiene el creyente con el no creyente? 16 ¿Qué acuerdo puede haber entre un templo de Dios y los ídolos? Porque nosotros somos templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.» ii. 2Tesalonisenses 3:6 «les mandamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que se aparten de todo hermano que ande desordenadamente y no conforme a la doctrina que recibieron de parte nuestra.» iii. 1Co 5:11 «ahora les escribo que no se asocien con ninguno que, llamándose hermano, sea fornicario, avaro, idólatra, calumniador, borracho o estafador. Con tal persona ni aun coman.» Especial atención debe haber hacia aquellos que están tratando de crear división en la congregación. A éstos hay que intentar corregirlos, pero si se resisten será preciso aplicarle la excomunión. Rom 16:17 «les ruego, hermanos, que se fijen en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que habéis aprendido, y que se aparten de ellos.» Tito 3:10 «Después de una y otra amonestación, rechaza al hombre que causa divisiones,» Mateo 18:17 «Y si él no les hace caso a ellos, dilo a la iglesia; y si no hace caso a la iglesia, tenlo por gentil y publicano.» Hay quienes consideran que la comunión como la caridad deben extenderse a todos. Quienes así piensan se oponen a las normas dadas por Jesús y por los apóstoles de Cristo. La comunión de la Iglesia debe ser custodiada con celo santo. 4. Algunas ideas que debemos aclarar. a. Algunos dicen no me importa la iglesia que vayas si detrás del calvario tu estás. Yo digo sí me importa la iglesia que vas porque todas no predican igual. b. Otros dicen que debe haber paz entre todos los cristianos. Pero alguien en el siglo VII dijo: «¿No es manifiesto que como es un crimen turbar la paz donde la verdad reina, es también un crimen permanecer en paz cuando se destruye la verdad? Hay un tiempo en que la paz es justa, y otro en que es injusta. Está escrito que ¨hay tiempo de paz y tiempo de guerra¨ (Ecl. 3,8), y es el interés por la verdad el que lo discierne. Pero no hay tiempo de verdad y tiempo de error, por el contrario, está escrito que ¨la verdad de Dios permanece eternamente¨ (Sal. 116,2; Jn.12,34). Por eso Jesucristo, que dijo haber venido a traer la paz, dijo también que había venido a traer la guerra. Nunca dijo él que había venido a traer la verdad y la mentira. Así que, la verdad es la primera regla y el fin último de todas las cosas». c. Hay quienes vinculan necesariamente la comunión de caridad y la proximidad física. Eso no es verdad. Puede ser cierto en algunas personas y en algunos casos. Pero necesariamente no hay que estar cerca para expresar la comunión de caridad. Por el contrario muchas veces, cuando las personas se juntan por ejemplo para vivir en una casa, la comunión que les unía se deteriora. d. Otros vinculan la caridad con hacerse semejante a personas o ambientes. Pero no debemos confundir unidos con semejantes, ni separados con distintos. Se puede ser semejantes entre sí y estar muy separados. Se puede estar separados sin ser distintos. La caridad es lo que une, y ella debe discernir cuándo conviene y en qué ser distinto o semejante. Para amarnos no tenemos que ser todos iguales. Debemos discernir en que debemos ser iguales y en que mantener la diferencia. e. Otros vinculan comunión de caridad y cantidad de comunicación entre las personas. A más comunicación verbal más comunión interpersonal. Pero hay que mantener un equilibrio entre privacidad y comunicatividad, el cual es cambiante entre personas, ya por su vocación, su temperamento, circunstancias, etc., es evidente que no siempre a mas comunicación corresponde más comunión de vida. A veces se producen desastres que rompen la unidad fraterna, por no ser sabios en comunicar, hasta donde, en que hora, lugar, persona. En todo caso, debemos ser prudentes en el ejercicio de la caridad, eligiendo modos, frecuencias y condiciones adecuados. El principio que debemos seguir en cuanto a la unidad con nuestros hermanos es el siguiente: «Lo que más nos une a Cristo, eso es lo que más nos une a los hermanos. Pero eso mismo será lo que más nos diferenciará de los no cristianos y de los infieles». Conclusión: Hemos de aprender también a expresar nuestra caridad, pues, no basta amar, es necesario demostrar el amor. Cuando digo expresar me refiero más que enunciar verbalmente el amor. Esto es necesario, pero más expresarlo en nuestra actitud y en nuestro obrar. Hay pequeños detalles que debemos cuidar en la vida de la caridad: saber escuchar, aprender a sonreír, no interrumpir las conversaciones, no hacer ruidos cuando otros duermen, no criticar a espalda, y otros detalles. Nuestra oración ha de ser «Señor concédenos amarte con todo el corazón y que nuestro amor se extienda a todos los seres humanos. Por Jesucristo nuestro Señor.» Fuente Consultada “Síntesis de Teología Espiritual” por José Rivera.
Modificado el ( domingo, 04 de enero de 2009 )
 
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